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Eduardo Arroyo ante cuatro décadas de obra en lápiz

Cultura ElPaís - Mar, 01/12/2015 - 02:53

Tina, aquella chica del año 65, o los despreocupados muchachos de los ochenta con gafas de cristales azules y rojos. Jack Johnson y Panama Al Brown, púgiles de leyenda. Miró, Dali y Peggy Guggenheim, “que esa sí que compraba cuadros a diario”. U Orson Welles y Fantomas, siempre Fantomas. Una línea trazada con lápices de colores une el rastro de tan marcadas personalidades en la primera presentación en cinco años para una galería de Madrid del pintor Eduardo Arroyo (Madrid, 1937), que reúne cuarenta años de obra sobre papel, con piezas nunca vistas, en el espacio de Álvaro Alcázar del barrio Salamanca. Es el trabajo de toda una vida al servicio de los viejos Alpino, primero, y de los “eficaces” Faber Castell de tiempos más recientes. “Empecé a usarlos de niño, cuando en casa me tenían prohibidas la tinta china y las acuarelas, que lo ponían todo perdido”, explica Arroyo, con robusta decisión, mientras va de un lado a otro, guiado por el capricho de sus recuerdos.

La visita puede funcionar como un repaso a una de las trayectorias más decisivas del arte español del último medio siglo, un viaje que se remonta a los tiempos previos a su “marcha a París”, adonde el joven Arroyo llegó en 1958 para abrirse paso sin contactos en la temible ciudad, firmar algunas de las páginas más brillantes de la figuración narrativa y, de paso, pegarle una paliza pictórica a Duchamp (en el cuadro Vivir y dejar morir. El fin trágico de Marcel Duchamp, firmado con Aillaud y Recalcati y expuesto en el Reina). “Siempre he dibujado compulsivamente”, explica el artista, “no paro ni cuando estoy hablando por teléfono, y nunca he sido de tirar nada”. De la suma de esas costumbres resulta una “antológica de los iconos más constantes de mi carrera".

De la mando de estos viejos conocidos, Arroyo regresa, tras sendas exposiciones en grandes instituciones (el Prado y el Círculo de Bellas Artes), al terreno primigenio para la apreciación y el moderno intercambio artístico: la galería. En un momento en el que estas, acosadas como están por el IVA y la falta de sensibilidad institucional, pugnan por su sentido. “No han bastado estos años de democracia para conseguir crear un mercado en este país”, lamenta el pintor. “En cuanto vienen mal dadas, se ve la fragilidad del sistema, se ha comprobado que carecía de espesor, y han cerrado algunos espacios importantes. Pero el IVA es una broma, es el chocolate del loro. El problema es que aún todo gira en torno a Arco, y eso no puede ser. Por no hablar del despilfarro institucional; todos esos estúpidos museos autonómicos de arte contemporáneo con colecciones inexistentes y que ahora tendrán que convertirse en ambulatorios. Todos somos culpables, los artistas también, que en cuanto nos dieron un poquito de dinero olvidamos las luchas verdaderas, las batallas culturales”.

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La palabra en la cultura judía y cómo sobrevivir a la religión

Cultura ElPaís - Mié, 01/07/2015 - 00:09

Dios es una palabra, y la palabra es dios. Cuatro años tenía Fania Oz-Salzberger cuando descubrió esto sin ser consciente de ello ni de saber sus resonancias en la historia de su pueblo y su cultura, la judía, tan marcada por la religión. Fue cuando leyó la primera palabra: Chocolate. Supo de la importancia de la palabra en su cultura de tal manera que “la nuestra no es una línea de sangre, sino de texto”, afirma esta historiadora que acaba de publicar, en compañía de su padre Amos Oz, el libro Los judíos y las palabras (Siruela). Dos personas no creyentes que responden así a quienes aseguran que no existe la cultura judía. Es más, para ella, y para su padre, todas las culturas pueden sobrevivir después de este momento posreligioso, laico. E ir más allá del uso político.

Ese es parte del secreto de la unidad de la cultura del pueblo judío y de la armonía con el curso de su historia, recogida, retratada o reflejada, a través de los libros centenarios, llámense Biblia, Talmud o Tora, e incluso cualquier obra literaria de autores contemporáneos como Philip Roth o el mismo Amos Oz. En todas esas personas la palabra es como dios, por lo contado, por lo escrito, por lo leído y vuelto a contar en una espiral infinita que convierte vida y tradición en arte literario, escrito y oral.

La palabra crea al mundo y ayuda a moldear la identidad de las personas. En este ensayo, añade, hay tres elementos clave: “Explica el milagro de la cultura judía y explica cómo todas la culturas pueden sobrevivir después del elemento religioso y muestra parte de ese secreto de educación a los hijos donde todo niño judío sabe leer”. Una obra que, más que un eslabón entre la tradición y el presente, crea un diálogo no solo judío, “sino también laico, liberal, moderno, globalizado y on-line que utiliza de manera creativa para la propia cultura”.

El ADN lingüístico y fonético de los judíos trasciende el componente genético y religioso, según Oz-Salzberger. La continuidad biológica no es posible, agrega la historiadora, porque su pueblo ha vivido tantos desastres que ese linaje se ha perdido y en cambio sí son descendientes de una comunidad literaria. “Yo desciendo de una familia sefardí pero no sé dónde está el resto de mis antepasados”, cuenta. En cambio,reivindica y se declara “hija textual” de unos autores, bibliotecarios y descendientes del Talmud y de aquellas mujeres y hombres que escribieron en hebreo y sobre el judaísmo.

Y es aquí donde religión, palabra y texto se trenzan impregnados de política. El tipo de nación que ahora tienen los judíos, aclara la historiadora, no es el nacionalismo del siglo XIX o de comienzos del XX, porque es una nación basada en el texto. “Pertenecemos”, asegura, “a la tierra de Israel pero también a los judíos a través de los textos. Por eso mi padre y yo hemos debatido sobre la teoría de que nuestro pueblo no existe y es solo una religión, pero no es solo eso: somos parte de una nación antigua y pertenecemos, también, a la nación de Israel”.

Ese es el sionismo textual, por así decirlo, que declara la escritora. “No viene del concepto territorial. Por eso estoy más que dispuesta a compartir mi tierra con otra gente, como los palestinos. No necesito toda la tierra. Mi hogar es mi biblioteca y estoy dispuesta a compartir mi biblioteca con todo el mundo. Es una política que en Israel la gente desaprueba”.

Pero más allá de la fuerza y la potencia religiosa en el pueblo judío, Oz-Salzberger recuerda que la Biblia trata también sobre el Estado de derecho, la justicia social, los deberes de la gente hacia los menos favorecidos. No se trata, asegura, “tan solo en Israel de la ultraderecha religiosa que utiliza el Talmud o la Biblia de apoyo, sino que también es poderoso para la izquierda liberal, para los socialdemócratas; incluso para los no religiosos como yo que podemos usar la Biblia como un texto visto desde la perspectiva social actual”.

Mientras en el resto de culturas la línea suele ser padres-historias-hijos; en Israel el concepto de transmisión es un poco diferente: padres-historias-libros-hijos. En los judíos la llegada a ese paraíso léxico-textual empieza cuando son muy pequeños como le ocurrió a Fania Oz-Salzberger. Chocolate fue la primera palabra que leyó. Estaba en el papel que envolvía una chocolatina, y esa chocolatina fue su recompensa por entrar en el reino de las palabras y continuar la tradición milenaria judía de premiar, endulzar, con golosinas a los niños tras leer su primera palabra.

A partir de ahí, todo para los niños son letras que arman la historia y la cultura y donde más que respuestas se fomentan las preguntas, cuenta entusiasta la historiadora. Debatir, cuestionar, polemizar y preguntar. El libro es un ejemplo de ello, el diálogo palpitante, y una gran lección de historia y literatura, entre un padre y su hija, entre un escritor y una historiadora. Dos personas convencidas de que, dice ella, “si uno ya no cree en Dios no puede decir que Dios nos ha creado, pero sí que las palabas nos crean”.

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Los rostros de ‘Los Justos’

Cultura ElPaís - Mié, 01/10/2014 - 11:51

La noche que murió Carrero Blanco, muchos hogares españoles descorcharon botellas y brindaron eufóricos. Aquel 20 de diciembre de 1973, ETA no representaba lo que encarna hoy. Ogro —el nombre de la operación para asesinar al entonces presidente del Gobierno designado por Franco— los envolvió en una leve mística que no tardó mucho en esfumarse. El vuelo del Dodge hasta una azotea de la madrileña calle de Claudio Coello no situaba a la banda terrorista en ese lugar incierto y temeroso que aún ocupaban quienes perdieron en la Guerra Civil. Pero hubo quien lo imaginó. Vetas y aristas de una larga época, aún sin cerrar, que los seis actores de Los Justos, la adaptación de la obra de Albert Camus de 611Teatro, han tenido que interiorizar, pulir y sentir. Lola Baldrich, Álex Gadea, Ramón Ibarra, Rafael Ortiz, José Luis Patiño y Pablo Rivero Madriñán resumen su inmersión en esta obra que se estrena este 1 de octubre en las Naves del Español, de Matadero (Madrid).

José Luis Patiño, Josu (Stepan Federov)

"Es verdad que, en este embolado, he descubierto un grupo con un nivel de compromiso y riesgo extraordinario. Algo que te da muchas ganas de seguir en este oficio y te refresca de otras cosas menos estimulantes. Cómo se ha vivido este tema es una singularidad más española que ha marcado de una manera nuestra eexperiencia vital. Sobre todo en los años ochenta, a mí me pilló siendo un mozuelo, cuando realmente asumías casi como parte de la realidad que cada semana hubiese varios muertos por este conflicto. Esto es atroz y ni el mundo de la cultura ni el del arte se han hecho eco de manera significativa. 

El texto de Camus es inteligente, hay una repulsa frontal, eso es obvio. Pero como buen texto lo que hace es abrir las cabezas y plantear preguntas. Es fácil en la época en la que vivimos concluir la cuestión diciendo 'monstruos asesinos y adiós'. Pero ¿Dónde están los límites de la legitimidad de la lucha por una causa? Por supuesto que la lucha armada envilece a la política hasta la putrefacción, y por lo que se comenzó se convierte en monstruoso. ¿Y si usáramos la violencia para otras cuestiones? Frente al fascismo, en Corea del Norte, en las distintas dictaduras a lo largo del mundo. Esto nos obliga a abrir las cabezas y a plantear preguntas".

El madrileño es titulado en interpretación por la Real Escuela Superior de Arte Dramático. Ha trabajado en más de cincuenta espectáculos con directores tales como Adolfo Marsillach, Laila Ripoll, o Helena Pimenta. En la pequeña y gran pantalla ha participado en multitud de proyectos: Gran Hotel, El Internado o Doctor Mateo; y en las películas Matar a Carrero y Mario Conde: Los Días de Gloria.

Lola Baldrich, Maite (Dora) y La Esposa (La Gran Duquesa)

"Para mí es un honor. Esta es una función que habla de la contradicción del ser humano y de la lucha. Tiene partes de dolor, luces y sombras. Y habla de seres humanos, de terroristas, y de cómo aparece el conflicto interno. Yo soy Maite, la única mujer del comando; ella empieza a plantearse si merece la pena. Todo el trabajo ha estado planteado desde el compromiso interno: comprometernos con la causa. Este teatro de compromiso, de grupo, de pulsión, de fuerza, me está haciendo crecer mucho y liberarme de muchos miedos porque me reconozco en los demás. Su miedo y el mío juntos: por ahí va la vía de superarnos".

Baldrich (Toledo) emprende este proyecto tras una dilatada carrera en series históricas de televisión como Médico de Familia o El internado. En la gran pantalla ha aparecido una prácticamente una decena de veces, poniéndose a las órdenes de directores de la talla de José Luis Cuerda o Emilio Aragón. Y sobre las tablas, ha trabajado para la Compañía Nacional de Teatro Clásico, entre otros, y ha participado en numerosas producciones de éxito, como Desnudos en el parque, El caso de la mujer asesinadita o Nadie es perfecto.

Álex Gadea, Mikel (Ivan Kaliayev)

"Yo soy del 83, en la EGB nunca supe qué pasaba, de dónde salía ETA. En el colegio no se tocaba, no nos enseñaron nada sobre cómo cambio ese espíritu de alma revolucionaria. Tengo la sensación de que hoy hay ganas de revolución, y Camus ya nos contó que había formas y formas de luchar por algo. ¿Qué ha conseguido el terrorismo en este país? No ha conseguido nada, excepto arrepentimiento, dolor y muchas muertes. Y ahora Cataluña, ¿qué puede conseguir? Votar. Creo que esa es la reflexión, mediante una lucha armada no se puede conseguir nada. Pensar qué tipo de revolución queríamos hacer y dónde llegamos, a tener el peso de la muerte sobre nuestras conciencias, algo que mató a la propia revolución".

Gadea nació en Alzira, está actualmente en antena como protagonista de la serie de Antena 3 El secreto de Puente Viejo. En el ámbito escénico, se ha formado en la prestigiosa Escuela de Cristina Rota, y ha participado en numerosos montajes teatrales entre los que destacan Nostalgia de mar, o Beauty.

Ramón Ibarra, el Teniente (Skouratov)

"Desde que Javi (el director) hace diez años me habló del texto como primera lectura, el proceso ha sido complicado. No tanto por cuestiones políticas sino por alcanzar el estar aquí. Matadero es un lugar que genera proyección. Estoy especialmente satisfecho de poder participar en esta producción, soy vasco y he vivido y compartido todo lo que ha ocurrido. Cerca de donde yo vivía saltó por los aires Carrero Blanco en 1973. ETA te rodea si eres del País Vasco. Yo tengo amigos presos, la política siempre ha estado cerca de mi vida, familiares amenazados. Camus encontró la tesis política: no puede haber revolución si hay que acabar con la vida de otro".

Ibarra (Getxo) es uno de los más respetados actores del País Vasco y conocido del gran público por series televisivas como El secreto de Puente Viejo, donde actualmente trabaja, o Cuéntame. Ha participado en películas como El Coche a Pedales o cortos como El Método (2001) o Sabor A Menta (2003). En teatro perteneció a la ya mítica formación vizcaína Karraka, con la que participó en numerosos montajes entre los que hay que destacar Bilbao Bilbao. Este actor también ha colaborado en diversos proyectos como El Florido Pensil de Tanttaka o Vida y muerte de Pier Paolo Passolini y En tierra de nadie, ambas dirigidas por Roberto Cerdá.

Rafael Ortiz, José y Suárez (Alexis Voinov y Foka)

"Me quedo mucho con la humanidad, lejos de la ideología y la intelectualidad. Cómo sus ideas y lo que dicen los personajes parten de una humanidad. Hago dos, uno que está dentro y otro que está en la otra parte, fuera del mundo opresivo. Tanto en uno como en otro, con lo que más me quedo es con eso. Esas personas son personas humanas, que sufren, luchan y piensan".

El madrileño inició su formación teatral de la mano de José Ortega y posteriormente se licenció en la especialidad de Interpretación y Dirección en la Universidad de Kent en Canterbury (2001). Comienza entonces su carrera profesional en diferentes compañías como Thiassos, Guirigai o Rabúo, donde participa en montajes de distintos géneros. En 2007 ingresó en el proyecto de la primera promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, donde trabajó con profesionales del medio como Vicente Fuentes o Carlos Aladro en los talleres, y con Helena Pimenta o Eduardo Vasco en los montajes. Aparte de su colaboración continuada con la CNTC, Rafael Ortiz abre una nueva etapa con un proyecto en coproducción del Centro Dramático Nacional (CDN) con Galiardo Producciones sobre un montaje de El Avaro de Molière, dirigido por Jorge Lavelli.

Pablo Rivero Madriñán, Xabier (Boris Annenkov)

"Lejos de estas cuestiones, de la dureza y la experiencia de cada uno, creo que se ha construido un espectáculo francamente bello, muy entretenido y que no dejará a nadie indiferente. Hemos tenido la fortuna de representar en Euskadi un par de ocasiones, y ha venido tanto público cercano a las víctimas, como al otro lado. Y al salir los aplausos suelen ser alucinantes. Se genera una emoción y un silencio... Es algo muy especial. Siempre recuerdo a la gente que viene a decirnos que le hemos jodido la tarde pero que muchas gracias. Es un espectáculo bomba bien contado y del que yo estoy muy orgulloso".

Rivero es de Orense y uno de los fundadores de 611Teatro, con más de veinte años de experiencia en teatro, cine y televisión, participando en numerosos montajes con directores como Gerardo Maya, José Luis Alonso de Santos o Carlos Marchena. Licenciado en interpretación textual por la Real Escuela Superior de Arte Dramático, ha formado parte, tanto como actor como en su faceta de Ayudante de Dirección, de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. En cine ha trabajado, entre otros, con Carlos Saura y Bigas Luna, mientras que en el mundo de la televisión ha participado en numerosas producciones españolas (un total de 17 series de ficción en los últimos nueve años).

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Amor sin candados en París

Cultura ElPaís - Mié, 01/10/2014 - 03:45

La capital francesa no fue nombrada ciudad universal del amor en un arrebato de generosidad. Sus edificios, sus plazas, sus jardines; todo, hasta el aroma a cruasanes recién horneados que emana de las brasseries, invita al viajero a ponerse mimoso. Pero si hay un enclave en París que destaca por su romanticismo es el Pont des Arts, a juzgar por las miles de parejas que cada año cuelgan allí un candado con su nombre para tirar después la llave al río en señal de amor eterno. La costumbre, sin embargo, podría tener los días contados. El Ayuntamiento —que estima en más de 700.000 el número de candados y en 18.500 kilos el peso que soportan sus barandillas— ha comenzado a sustituir las verjas del puente por paneles transparentes, ante el miedo de que tanta carga dañe la estructura de la pasarela.

La medida, que seguramente se aplique en otros puentes de la zona en los que se empieza a mimetizar esta tradición simbólica, ha estado a punto de frustrar los planes de Samuel y Martha. Este matrimonio de Nebraska (EEUU) decidió celebrar sus bodas de plata en París. La visita al Pont des Arts no podía faltar. “Me daría mucha pena que acabasen con los candados. Sin ellos esto pierde su encanto”, opina la mujer. Para ella es la primera vez. Su marido, sin embargo, ha sellado ya su amor tres veces en el puente parisiense. “¿Qué quieres que haga? Siempre he tenido mucho cariño que dar”, bromea mientras se aferra a la mano de su esposa.

El detonante de este invasivo fenómeno —que comenzó en 2008— fue la novela Tengo ganas de ti, de Federico Moccia, cuyos personajes celebraban así su compromiso en Roma. No se trata de un caso aislado: la propia Ciudad Eterna, Helsinki, Colonia o Nueva York también tienen su puente del amor. La leyenda, sin embargo, se remonta hasta la primera Guerra Mundial y sitúa el origen del romántico gesto en un pequeño pueblo de Serbia llamado Vrnjacka Banja. Allí vivían Relja, soldado de profesión, y su novia Nada, maestra de escuela. A punto de casarse, el joven fue enviado a combatir a Grecia, donde conoció a otra mujer y nunca más regresó. Las amigas de la afligida profesora colgaron candados con sus nombres y los de sus novios en el puente de la localidad, convencidas de que de esta manera no correrían la misma suerte.

La prueba inequívoca de que el monumento parisiense, que mide 155 metros de largo y une el museo del Louvre con la Academia Francesa, ya no soporta más peso llegó en junio, cuando se desplomó una parte de la barandilla. El Ayuntamiento alentó entonces a los visitantes a que sustituyesen esta costumbre por una autofoto. Aunque cientos de personas han colgado la suya en Twitter bajo el hashtag #lovewithoutlocks [amor sin candados], los vendedores a la orilla del Sena como Rashid, que los tiene a cinco y siete euros los de llave y a 10 los de combinación numérica, no han notado una merma significativa en las ventas. “Paris es la ciudad del amor y estamos todos orgullosos de ello, pero hay otras formas más bonitas de demostrar afecto”, rezaba el comunicado que el Consistorio emitió hace unos días. Emmanuel Pinaud, una ingeniera que cada mañana atraviesa la pasarela para ir al trabajo, opina lo mismo: “Me da igual que algunos lo encuentren romántico. Para mí es horrible, además de peligroso”. A su lado, una pareja de japoneses se retrata en el día de su boda. Al río tiran la llave, y hasta el ramo de la novia.

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El Gobierno recorta en patrimonio y teatro y refuerza cine y museos

Cultura ElPaís - Mié, 01/10/2014 - 03:42

Las penurias presupuestarias parecen tocar a su fin. Incluso en Cultura, donde Hacienda aplica la tijera del recorte con menos miramientos, crecerá el presupuesto en 2015 (749, 09 millones) un 4,3% respecto al pasado. La alegría, sin embargo, no será universal. Algunas áreas experimentan nuevos retrocesos, que sumados a los años precedentes, les dejan tiritando. Las maltrechas bibliotecas públicas pierden otro 1,2% del presupuesto, los archivos (poco glamurosos pero vitales para la investigación) retroceden otro 5,32% y la protección del patrimonio histórico en un país que es una potencia (es el tercero del mundo con más lugares protegidos por la Unesco) tendrá un 6,67% menos, una bajada semejante a la que experimentan los fondos destinados a la conservación y restauración de bienes culturales.

También pierde el teatro: un 8,3%. Pero como el año pasado había sido la estrella de los presupuestos, la única partida que había experimentado un refuerzo económico notable (de 37,7 millones en 2013 pasó a 58 en 2014), su evolución en los últimos tres años es relativamente satisfactoria en un contexto general depresivo. Lo que pierde el teatro lo gana el cine. Por una vez hay un guiño al precario sector español. El Fondo de Protección a la Cinematografía aumenta un 8,5% (de 33,7 millones a 36,58 en 2015). En general, el capítulo del cine crece un 5%.

En la zona de luz de las alegrías se ubican también la música y danza (los fondos del INAEM mejoran un 4,4%) y los museos (suben un 8,13%). Las instituciones singulares, verdaderos puntales de referencia en la cultura española, también reciben buenas noticias con la excepción de la Biblioteca Nacional, que pese a sus serios problemas para llegar a fin de mes (la asfixia financiera les pone en tales aprietos que les cuesta pagar sus facturas corrientes) siguen con un presupuesto exiguo y en leve retroceso (0,4% menos). El Prado y el Reina Sofía, por el contrario, tienen algo que celebrar: sus presupuestos crecen un 8,2% y un 7,4%, respectivamente. Y hay también un aumento espectacular en la transferencia del Estado “en concepto de déficit dotable” a la Fundación Thyssen Bornemisza, que aumenta en un 138,4% hasta los 5.336,26 millones en 2015.

Sufrirán más estrecheces en 2015 pequeños museos como el Lázaro Galdiano, que pierde el 45% del dinero de Cultura, el Patio Herreriano y el MARCO de Vigo, que caen un 28% cada uno. El MNAC y el IVAM reciben las mismas transferencias del Estado que en 2014. También el Teatro Real, la Real Academia Española, la Real Academia de Historia y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando mantienen los mismos fondos aportados por el Gobierno en 2014. La RAH tendrá igualmente su tradicional partida para el Diccionario Biográfico Español (84.920 euros), a pesar de que nada se sabe de las correcciones que deberían incorporar en las entradas faltas de rigor científico como la de Franco y otros.

Y no deja de llamar la atención que, por segundo año consecutivo, retroceden los fondos públicos para combatir la piratería. Las ayudas a la inversión para que las industrias aumenten la oferta legal de contenidos digitales culturales en Internet retroceden un 10,75%. Se incorpora, por vez primera, una modesta partida para ayudar a la modernización de las librerías (150.000 euros) y se incrementan las ayudas a comunidades y ayuntamientos para organizar festivales de música y cine, una gran alegría para las corporaciones locales en pleno año electoral. Cultura, además, destinará 1,5 millones para el proyecto de San Sebastián 2016.

 

 

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A solas dentro de la Gran Pirámide

Cultura ElPaís - Mié, 01/10/2014 - 03:34

“Bienvenidos al más allá”, saluda el novelista en el pétreo y sofocante corazón de la Gran Pirámide. Allí dentro cuarenta siglos nos contemplan y lo que ven no debe parecer tan vistoso como las tropas de Napoleón alineadas para pasar revista mientras el corso les soltaba su gran frase (“desde lo alto de las pirámides”, etcétera). Somos solo, además del autor, tres periodistas, la editora y un fotógrafo, sudados hasta lo indecible y bastante agobiados tras arrastrarnos encorvados por el estrecho pasaje ascendente y avanzar luego por la impresionante Gran Galería hasta llegar a la cámara del rey, en el mismo centro de la enorme mole, donde estás rodeado por dos millones y medio de bloques de piedra y mucho misterio, lo que resulta opresivo si lo piensas con detenimiento y además sufres de claustrofobia. El hecho de que el único mobiliario de la cámara consista en un sarcófago tampoco invita a relajarse. No va a ser además, ay, una visita rápida.

Estamos en la milenaria y sobrecogedora estancia de granito para la insólita presentación de la nueva novela de Javier Sierra La pirámide inmortal (Planeta) en la que el escritor recrea con mucha imaginación el legendario episodio de la visita de Napoleón al monumento. Según se cuenta, Bonaparte pasó una noche a solas dentro de la pirámide y, tras salir muy pálido (nosotros no vamos a salir mejor), siempre se negó a explicar lo que le había sucedido. “¿Cómo os ha ido, Sire?”. “Quita, quita Murat, que no te lo ibas a creer”. En el libro, el general y futuro emperador se somete durante la singular velada a un viejo y peligroso ritual egipcio que incluye meterse en el sarcófago de Keops, algo que el propio Sierra, voluntarioso, no descarta hacer para la foto. En realidad, lo de la visita napoleónica es un asunto controvertido. Es cierto que Bonaparte estuvo fuera pero parece que declinó entrar cuando le dijeron que debía ponerse a cuatro patas. En cambio, trepó hasta lo alto de la Gran Pirámide -algo que en la actualidad está prohibido- para observar las vistas, arrastrando con él a dos de los sabios de su expedición a Egipto, Gaspard Monge y Claude-Louis Berthollet, con los que compartió allá arriba una botella de brandy. Sierra no ha tenido el detalle de traer bebidas espiritosas a la aventura, lo que se hubiera agradecido, pero en cambio no para de dar información sobre las asfixiantes entrañas de la pirámide y soltar algunas frases que, sinceramente, uno preferiría no escuchar aquí adentro, como “la muerte no es el final, es solo el principio”, que suena a cita de The mummy returns. Para compensar, me regocijo secretamente observando que calza botas Panamá Jack y debe sufrir un calor de mil demonios.El gran Petrie, que estuvo una temporada investigando los recovecos de la pirámide y luchando con los murciélagos, acabó trabajando en calzoncillos.

El novelista, que afirma haber pasado él también, como Bonaparte, una noche solo en la Gran Pirámide –en 1997, tras sobornar a los vigilantes-, se mueve muy hábilmente entre la egiptología y la fantasía y con mucha vista comercial aprovecha las incógnitas que aún hoy presenta este inconmensurable (pero tan medido) “enigma en piedra”. Las detalla en la cámara del rey, en la que nos hallamos el pequeño grupo inquietantemente a solas, pues son escasísimos en estos tiempos los turistas en El Cairo, como en todo Egipto, pese a que las estadísticas recién publicadas por el Gobierno aseguran que el turismo aumentó este julio un 15,8 % con respecto a 2013. Estarán todos en las playas de Hurghada y Sharm el Sheik. En fin, en el fondo es mejor visitar la Gran Pirámide en la intimidad; las cosas se pueden poner peor si te encuentras un pelotón de japoneses embotellados en el angustioso pasaje ascendente o, ¡no lo permita Osiris!, una alemana gorda atascada.

En la cámara, Sierra recuerda que el sarcófago ("tanque de inmortalidad", lo denomina) tuvo que ser colocado antes de que se acabara la pirámide, pues no pasa por el pasillo de entrada. Habla de las cámaras de descarga por encima de nuestras cabezas, en las que han aparecido las únicas inscripciones del monumento (grafitos de los obreros). Y  señala que los dos misteriosos pequeños pasajes que se abren en sendos muros, conocidos como “conductos de ventilación” -aunque él los denomina "psicoductos"-, quedan a la altura del sexo masculino (será el suyo porque en este intimidante lugar los mortales comunes permanecemos más bien retraídos), “como si hubieran servido para fecundar la pirámide”.

Las esperanzas de salir rápido del lugar se desvanecen cuando un colega saca el bolígrafo y el bloc y le pregunta al escritor cómo se hicieron las pirámides. El novelista está explicando la teoría de que la Gran Pirámide era un lugar de culto en el que se celebraban periódicamente ceremonias relacionadas con la muerte y resurrección del faraón cuando entra un grupo de seis mujeres en la cámara y empiezan a hacer movimientos y gestos extraños, imponiéndose las manos unas a otras, tocando de manera reverencial el sarcófago con los ojos en blanco o apoyando la frente en las paredes. Es para ponerle a uno los pelos de punta. Son de una congregación mexicana que cree en los poderes espirituales y regeneradores de la pirámide y en que ésta es una “puerta” que puede abrirse a otra dimensión. El propio Sierra –y mira que tiene tablas- parece turbado. Nos lanzamos todos fuera sin esperar a ver qué pasa y embocamos acuclillados el angosto pasaje ascendente (ahora descendente) en riguroso orden de llegada. En el exterior, nos recuperamos mientras nos ofrecen profusamente camellos y caballos (la meseta, tras la caída de Zahi Hawass al frente del servicio de antigüedades, vuelve a estar llena de monturas). Qué apasionante es Egipto, pienso envalentonado, a la luz del sol. Y entonces Sierra, incorregible, propone continuar la jornada con una visita a la tenebrosa y mefítica pirámide roja de Dashur…

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Fallece Jean-Jacques Pauvert, el primer editor del Marqués de Sade

Cultura ElPaís - Mié, 01/10/2014 - 03:34

Durante 150 años, la única forma de leer las obras del Marqués de Sade era en ediciones clandestinas. Hasta que en 1947, con una imprenta casera instalada en el garaje de la casa de sus padres en Sceaux (cerca de París), un joven de 21 años puso por primera vez el nombre de una editorial en un libro del divino marqués, Juliette. Fue detenido al poco tiempo. Le costó 11 años de procesos y acusaciones, pero nunca cedió. Ese editor, Jean-Jacques Pauvert, falleció el sábado pasado en París a los 88 años.

"Fue un aventurero de la ilusión", explica su amiga Beatriz de Moura, fundadora de Tusquest, cuya labor editorial estuvo marcada por Pauvert. "Fue un luchador, pero siempre con la sonrisa en los labios. Su gran empeño fue demostrar la estupidez de la censura. Cuando editó al marqués de Sade sabía muy bien a qué se enfrentaba", prosigue Beatriz De Moura.

El fallecido crítico literario Rafael Conte, uno de los mejores lectores que ha tenido la prensa española, fue también otro gran admirador de Pauvert, no solo por su pelea para publicar a Sade sino por todo su trabajo. También fue el primer editor de uno de los grandes títulos de la literatura erótica, Historia de O, de Dominique Aury. Escribió una biografía de Sade y durante décadas completó una Antología histórica de lecturas eróticas.

"Ha muerto un hombre libre", tituló su obituario la revista Telerama. "Mi padre fue un gran editor, un defensor de la libertad contra cualquier forma de censura. Como mi madre [la editora Régine Deforges] fueron espíritus libres", señaló su hija Camille Deforges al anunciar su muerte.

Nacido el 8 de abril de 1926 en París, tras su paso por la resistencia todavía siendo menor empezó a trabajar cuando era adolescente en la editorial Gallimard y allí entró en contacto con numerosos autores, sobre todo con los surrealistas (André Bréton fue muy amigo suyo), a través de los que llegó hasta Sade.

Desde sus primeras lecturas, Pauvert fue consciente de que Sade era un criminal y de que algunos de sus libros eran tan perturbadores que resultaban difíciles, casi insoportables, de leer. Pero también supo que era un gran escritor y que los lectores tenían el derecho a decidir por sí mismos. El propio Pauvert aseguró en una entrevista con este diario en 1990: "Paul Eluard describe muy bien el asunto: Sade ha liberado la imaginación amorosa de su sujeto. Es, por tanto, la libertad. No aporta ningún sistema, e incluso resulta corrosivo para cualquiera. Parte de la tradición libertina y materialista para llegar a unos extremos en los que no puede ser alcanzado por nadie. Sade siempre va más lejos".

La pelea legal terminó en 1958, cuando el tribunal superior francés decretó que Sade "era un escritor digno de ese nombre" y que por lo tanto podía ser editado. Su victoria definitiva llegó en 1990, cuando Sade entró en el panteón de las letras francesas, la colección La Pleiade. "Nunca quise editar lo que todo el mundo aplaude y conoce, porque deja de ser interesante", dijo entonces.

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El arte como provocación

Cultura ElMundo - Mié, 01/10/2014 - 02:21
El Grand Palais expone la pintura y escultura de Nikki de Saint Phalle, que intentó hacer de sus creaciones una rebelión contra lo políticamente correcto. Leer
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Lienzo humano

Cultura ElMundo - Mié, 01/10/2014 - 02:20
Alexa Meade convierte a sus modelos en cuadros. La pintura sobre sus cuerpos los convierte en bidimensionales. Leer
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Pedro Halffter en el 'mejor teatro del mundo'

Cultura ElMundo - Mié, 01/10/2014 - 02:20
La Ópera Nacional de Múnich ha sido recién elegido por la crítica internacional, europea y estadounidense, el mejor del mundo en 2014. Leer
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El camino de baldosas amarillas de Niños Mutantes

Cultura ElMundo - Mié, 01/10/2014 - 02:19
La banda, que iba a tocar esta noche en La Riviera, ha conocido con dos días de antelación que el concierto se cancelaba por un cambio de aforo en la sala. Leer
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‘Relatos salvajes’: humor bárbaro que seduce a la taquilla y ¿al Oscar?

Cultura ElPaís - Mié, 01/10/2014 - 00:15

Una pareja va a cenar a un restaurante. Normal. El camarero y el cocinero les atienden. También normal. Al poco tiempo, sin embargo, les piden que se vayan, ya que deben cerrar. Menos habitual. El hombre, tradicionalmente inofensivo, se enzarza en una pelea con los camareros que acaba con la llegada de la policía y su condena a dar clases gratuitas por la agresión. Delirante.

Y sin embargo le ocurrió al cineasta argentino Damián Szifrón, en un episodio que podría formar parte de su Relatos salvajes, el largo que representará a su país en los Oscar, como se anunció ayer. Porque las seis historias independientes entre sí que componen el filme —coproducido entre Argentina y El deseo y que se estrena en España el 17 de octubre — parten de un contexto normal que se tuerce hasta la barbaridad.

“Cualquiera puede perder el control. Estamos a menudo ante el deseo de hacerlo, aunque luego pase pocas veces”, defiende Szifrón (Ramos Mejía, 1975). Así, un insulto entre dos conductores acaba en un duelo hasta la última crueldad. O un ingeniero anodino (Ricardo Darín) hace estallar su venganza contra la grúa que se empeña en llevarse su coche. “Cuando leo en el diario algún suceso trágico nunca tengo la sensación de que el tipo que lo ha cometido sea ajeno a mí”, continúa.

En Cannes, donde se estrenó (y donde se celebró esta entrevista), Relatos salvajes cosechó grandes carcajadas. En San Sebastián, se acaba de llevar el premio del público a la mejor película europea (por la coproducción con España). Pero el apoyo más importante, aparte de la todopoderosa distribuidora Warner, procede de las salas de su país: tras sellar el mejor estreno de la historia para una producción nacional, ya es la película argentina más vista desde que hay datos oficiales —el INCAA (el instituto argentino de cine) empezó a contabilizar en 1997—. Con casi 2,6 millones de entradas vendidas, superó a El secreto de sus ojos (2.410.592 billetes). Eso sí, el largo de Juan José Campanella obtuvo el Oscar en 2009, puerta todavía abierta para Szifrón. Así como sigue abierto el camino para que Relatos salvajes llegue a ser el filme más visto de la historia de Argentina, aunque las 4.495.442 entradas vendidas de La era del Hielo 4 quedan, de momento, lejos.

Sea como fuere, quizás por el éxito, o quizás por una simpatía innata, Szifrón luce tanto entusiasmo que acelera su habla ya de por sí rápida. A toda velocidad, Szifrón cuenta que los relatos eran 14 y que se quedó con “los más salvajes”. De hecho, considera que la película es “lo más oscuro” que ha filmado hasta la fecha. Y proyectos ha llevado a cabo unos cuantos. Aparte de tres largometrajes, en Argentina arrasó con la serie Los simuladores, que escribió y rodó, y lleva años al borde de la hiperactividad. Aunque Relatos salvajes, pese al frenesí en la pantalla, supuso una apuesta más a cámara lenta: “Es una evolución. Normalmente rodaba un capítulo mientras escribía otro y pensaba en un tercer proyecto. Esta vez quise dedicarle más tiempo a la puesta en escena y separar el guion y el rodaje”.

Lo que sigue intacto es el gusto de Szifrón por el humor negro. “La solemnidad tapa la mentira. Ahí donde ves algo solemne hay algo raro. El humor está siempre, incluso en la tragedia. No tengo ni idea de por qué está considerado como algo no serio”, declaró. Y Szifrón también continúa fiel a un cine que algunos tacharían de comercial y que él explica así: “Me gustan las películas hechas desde el corazón, que no buscan ganarse un lugar entre los eruditos y están destinadas al público común”. De ahí que cuente que el cine de autor no le atrae mucho.

Sus modelos son más bien los estadounidenses de los setenta y, ante todo, Coppola: “El padrino está por encima de todo lo que se haya filmado desde entonces”. Aunque hay otra clave para Szifrón: la libertad. “No por trabajar fuera de la industria o con menos dinero tu obra es más libre. Relatos salvajes lo es, y mucho”. Y remata su teoría contando que vio avanzar su proyecto desde el primer instante. Así suele trabajar: “Si plantas muchas semillas y las vas regando, crecen. No sabes qué son ni cuándo saldrán, pero si te conviertes en espectador respetuoso de lo que pasa en tu cabeza los frutos son más ricos”. En su caso, son también muchos. Ahora trabaja en una comedia romántica, un thriller en inglés y en El extranjero, trilogía de ciencia ficción sobre las grandes preguntas de la humanidad.

“El primer borrador tenía 500 páginas y parecía el trabajo de un loco. Me pasé noches enteras en la montaña mirando las estrellas con un cuaderno”, se ríe Szifrón. Pero lo cierto es que por el monte, o metido en su bañera con “jazz a todo volumen”, el director suele encontrar la tregua que le ayuda a crear: “Los Relatos salvajes surgieron de procesar historias cotidianas en situaciones de placer”.

Su pasión por el cine, en cambio, procedió de un descubrimiento juvenil. “Quería ser Indiana Jones, cowboy o superhéroe. Pero en la adolescencia te das cuenta de que no vas a serlo. El cine te da la posibilidad de revisar esos deseos de una forma adulta”. Y, a veces, de la normalidad te lleva hasta Hollywood. Qué bárbaro.

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Decálogo para salvar a los libros y a los lectores

Cultura ElPaís - Mié, 01/10/2014 - 00:10

El mundo del libro iberoamericano se ha vuelto a acordar del lector, tras un periodo interesado solo en vender y dado que ahora no vende. Ha caído en la cuenta de que él es el corazón de su negocio. Su vida. Me quiere, no me quiere…, me quiere, no me quiere… Varios años lleva el sector deshojando esa margarita en encuentros de todo tipo, ante la caída de ventas e irrupción del mundo digital que jubiló un modelo de empresa centenario. Solo que había olvidado la pregunta principal: ¿qué he hecho, en verdad, por crear, mantener o conquistar la atención del lector? Porque este es quien sostiene el ecosistema del libro, si no hay verdaderos lectores no se venderán libros. Parte de la nueva declaración de amor y estrategias se acaba de dar en la Casa del Lector de Madrid en el Encuentro de Editores Iberoamericanos.

La industria editorial y los gobiernos de Iberoamérica han fracasado a la hora de forjar nuevos lectores y nuevos planes de fomento de la lectura en el nuevo paradigma analógico-digital. Esa es una de las conclusiones del encuentro al que asistieron una veintena de expertos que durante dos días han debatido esa relación negocio-libro-lector. Diez de ellos crean un mosaico con dudas y preguntas, y sugieren un decálogo para mejorar la situación:

Un desafío. Fernando Zapata (director del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe): “Modificar las políticas educativas y revisar las didácticas de lectura y escritura. Y enfocarse en los maestros para que dominen la cultura digital. Ellos llevan una de las peores partes en este cambio”.

Una esperanza. Xavier Mallafré (presidente de la Federación de Gremio de Editores de España): “La mejora de los índices de lectura, crear campañas de fomento acorde a los nuevos tiempos, mejorar el tejido de librerías y bibliotecas”.

El encuentro coincide con Liber, la feria del sector editorial que este año, por primera vez, se abre al público. En Barcelona se presentarán oficialmente los datos del año pasado: 2.708 millones de euros facturados, tanto en el mercado interior como en el exterior. Es decir, una reducción del 9,7% con respecto al año anterior, 291 millones menos. Lo que significa una caída acumulada del 19% en los últimos 10 años. Pese a ello, el sector sigue aportando un tercio del PIB de las industrias culturales, es decir, un 1,1%. Sigue siendo la primera del sector.

En Iberoamérica se editan al año 194.000 títulos; en España, esa cifra llega a los 76.000, lo que muestra el escenario y la atención de su desplazamiento hacia el otro lado del Atlántico. Pero ¿qué hacer para mantener o recuperar el corazón de los lectores? En su intervención en Casa del Lector, Teresa Lizaranzu, directora general de Política e Industrias Culturales y del Libro, aseguró que “compartimentar la edición entre España y América es absurdo”.

Un error. Gabriela Adamo (exdirectora de la Feria del Libro de Buenos Aires): “No se puede considerar América Latina como una sola entidad. Somos 19 países hispanohablantes, más EE UU con una población hispana en crecimiento y Brasil, cada uno con sus características especiales, sobre todo culturales, que han sido ignoradas. E incluso a las que se les envía los remanentes de España”.

Una urgencia. César Antonio Molina (director de Casa del Lector de Madrid): “Se deberían sincronizar las políticas gubernamentales entre España e Iberoamérica en torno a las buenas prácticas del consumo que eviten, por ejemplo, la piratería, se tome conciencia de la importancia de la propiedad intelectual y evitar las trabas para la buena circulación del libro”.

Una apuesta. Jaime de Pablos (director de Vintage Español, Knopf Doubleday de EE UU): “Hay que conocer y entender el tipo de lector al que se quiere llegar. Promover en las editoriales locales o subsidiarias de grandes grupos en los diferentes países la búsqueda de autores regionales para apoyar la creación y el mercado local”.

Una medida. José Tomás Henao (director editorial de Norma-Carvajal, Colombia): “Crear textos indicados para la enseñanza y la educación con contenidos multiproducto y multidispositivo. Formar editores visuales sin sacrificar la calidad”.

Un recordatorio. Miguel Barrero (director de contenidos digitales globales del grupo Santillana, con presencia en España y América): “Lo digital debe ser una política educativa de los Gobiernos. Tener en cuenta que las grandes empresas como Apple, Google, Amazon o Samsung son nuevas en el mundo escolar. No se puede hablar de escuela digital si no hay acceso a Internet”.

Una reivindicación. Manuel Ramírez (editor de Pre-Textos): “Es fundamental reivindicar la figura del editor. Se necesita más que nunca para garantizar un buen producto, y no como mero intermediario, en un momento en que tienden a proliferar las ediciones poco revisadas y libros de dudosa calidad”.

Un enigma. Bernardo Gurbanov (vicepresidente de la Cámara Brasileña del Libro): “Brasil sigue siendo otro mundo. Las empresas deben encontrar sus propios códigos para llegar a los brasileños. En el mundo del libro, el negocio es en portugués, es allí donde hay que poner el foco. Hay que trasponer la frontera lingüística”.

Una petición. Marisol Schulz (directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, México): “Transitamos entre dos mundos, analógico y digital, sin que nos demos cuenta. Es una gran ventaja, pero corremos el riesgo de perdernos, por no saber cuál es la ruta correcta. El lector debe saber qué es bueno y tener elementos de valoración de una obra que ahora mismo en la Red se diluye y es un caos. El papel de los medios de comunicación es más relevante que nunca para establecer ese diálogo orientativo entre libro y lector”.

Son varios los frentes abiertos, conocidos y desconocidos los competidores en un duelo en el cual todos saben que parte de su futuro se juega en el continente hispanohablante. Lo recordó José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura, en la inauguración: “España será Iberoamérica o no será. España será cultural o no será”. Y en ese contexto planteado por Lassalle, el papel del libro es protagónico, insistió, porque “es una defensa de la propia cultura”. Cuando Europa se tambalea, agregó, Iberoamérica ofrece la potencialidad en cuyo espacio España puede desempeñar una labor cualitativa y promete que el país puede ser la esquina norte europea privilegiada. Lo que varios expertos describieron como “subirse ahora sí al carro”.

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La esencia de ETA, al escenario

Cultura ElPaís - Mar, 30/09/2014 - 23:10

Palabras: muerte, justicia, revolución, bomba, ETA. Un cuadrilátero en el suelo y sogas que salen de su epicentro y anudan, liberan, tejen y enmarañan la historia de ocho personajes en la España de finales de los setenta, cubierta de sangre por el terrorismo nacido en el País Vasco en 1958. Extremos disfrazados de libertad. La compañía 611Teatro empuja el tiempo y lleva a escena Los Justos, de Albert Camus, ambientada en la revolución rusa de 1905, adaptada por los bilbaínos José A. Pérez (1979) y Javier Hernández-Simón (1977) —y dirigida por este último—. Las Naves del Español, de Matadero (Madrid), serán desde el 1 y hasta el 26 de octubre, el espíritu y recuerdo de la descarga de violencia durante los primeros pasos de la democracia española.

¿Por qué ETA? La respuesta se adivinaba en los ojos del director antes incluso de empezar a hablar durante la presentación de la obra: porque ambos, el dramaturgo y él, son de Bilbao; porque desde que nacieron y hasta hoy, ha estado en sus vidas. Todavía está presente. Sigue lanzando comunicados. Torturas y desaparecidos. "Así de terrible, 60 años de muertos y violencia. Yo necesitaba hablar de eso. ETA está en tu familia, amigos, centro de educación, en la calle, intentar explicarme a mí mismo por qué sucedía, necesidad de hablar de algo de lo que no se ha hablado nunca", narra vehemente.

Sobre las tablas, pocas piezas concretas sobre este tema, que enmudece. “El cine, alguna serie, alguna otra obra. Pero nada concreto sobre la esencia del conflicto. Yo he tenido la suerte de caer en esta profesión y de poder explicar algo a los demás a la vez que me lo explicaba a mí mismo", sentencia Hernández-Simón.

El escenario, de atrezo casi inexistente, simbólico, se ilumina y oscurece mientras una célula de la banda terrorista ETA prepara un atentado contra un alto cargo del Gobierno. De repente, la moral se introduce en la narrativa y acaba frustrando el plan. La escisión ideológica del grupo a partir de ese momento permite observar las diferentes perspectivas de sus miembros. Su director asegura que ninguno de los dos bandos tiene por qué estar “totalmente de acuerdo” con la versión.

Durante la gira –ya han pasado por casi una decena de escenarios– han percibido que en ciertos lugares había reticencias por aceptar la obra: “Costaba apostar por esto. Incluso en varios sitios nos han dicho que no. El miedo a hablar aún se nota, pero la gente se acerca después de la haber visto la obra de forma pacífica y sensata”, explica el director.

Parte de la historia española reflejada en rostros conocidos de la pantalla y las tablas nacionales: Lola Baldrich, Álex Gadea, Ramón Ibarra, Rafael Ortiz, José Luis Patiño y Pablo Rivero Madriñán. Ellos serán quienes soporten el peso de transmitir esta reflexión sobre la ilegitimidad de la violencia en una sociedad en la que aún supura la herida.

"Los restos de un naufragio que no termina de llegar a puerto", define Juan Carlos de la Fuente, director del Teatro Español, quien asegura no haber dudado de la obra para formar parte de la programación: "Las preocupaciones de los españoles son el paro, la corrupción de la clase política y el terrorismo. Cuando me enteré de algo tan valiente no tuve dudas. Cualquier autor de cualquier tiempo hay que adaptarlo y traerlo a la problemática de hoy".

Una población atemorizada durante décadas por la violencia repentina y la sangre, a veces continua. Eran aún los ochenta. Después por la incertidumbre, en la década de los noventa. Y la incredulidad en 2011, cuando la banda terrorista anunció el cese de la actividad armada. Un momento que José Luis Patiño, Josu en la obra y la encarnación del radical Stepan de Camus, recuerda con emoción: “E incluso lágrimas. Me acuerdo de ese momento y cómo se lo intentaba explicar a mi hijo. Afortunadamente para él, nada de esto está en su horizonte más cercano”.

Para todos ellos sí lo estuvo. Y ahora miran hacia atrás con la perspectiva del pasado: "Hay una frase en la obra deja claro que no saben qué llegara después. ¿Poner una bomba en un supermercado?, se preguntan. Nosotros sí sabemos lo que ocurrió", expone el director. La libertad que reclamaban quienes nacieron con sueños de independencia para la región vasca, se plasma en esta adaptación, contraria a la violencia y puerta a la reflexión: ¿Cuándo es legítima la violencia? ¿Dónde están los límites? ¿Es justo asesinar por un ideal? La justicia. Ese concepto relativo, cambiante y dependiente de cada ser humano, se filtra a través de los diálogos y los movimientos de una obra enfática e intensa. De pulsión e ira. De rabia y estallido.

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Artistas se manifiestan en Madrid en contra de la ‘ley Lassalle’

Cultura ElPaís - Mar, 30/09/2014 - 20:15

En contra de la reforma de la Ley de la Propiedad Intelectual (LPI) se manifestaron hoy en Madrid artistas, intérpretes y cineastas vestidos de negro y frente a un ataúd sobre el que reposaban libros y flores. La reforma de la LPI que se votará en el Senado el próximo 14 de octubre, daría el golpe letal al sector cultural que ya ha sido arremetido por el incremento del IVA cultural (que es el más alto de toda Europa) y por el descenso de la inversión estatal. Los convocantes portaban pancartas con lemas que rezaban “sin cultura no hay riqueza” o “sin cultura no hay marca España”.

La llamada ley Lasalle, como la han bautizado los creadores de la LPI por el secretario de estado de Cultura, José María Lasalle, “da la puntilla al sector”, declaró Abel Martín, director general de Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión (AISGE), a la agencia EFE. Entre los artistas manifestantes estaban entre otros Aitana Sánchez Gijón, Álvaro de Luna, Juanjo Puigcorbé, Pilar Bardem, Melanie Olivares, Asunción Balaguer y José Luis Cuerda.

Las razones de su oposición a la reforma de ley es la “expropiación forzosa” que esta significaría y el hecho de que la nueva norma implique una reducción cercana al 45 por ciento en el reparto de las entidades de gestión a sus socios. Los protestantes han declarado que este punto favorece “a las multinacionales tecnológicas, cadenas hoteleras y compañías telefónicas a costa de perjudicar a los creadores y a los consumidores en general”.

La actriz Aitana Sánchez-Gijón ha afirmado que la reforma de ley “es la gota que colma el vaso del expolio cultural, una muerte lenta que está acabando con nosotros” y ha añadido, “somos creadores y propietarios de nuestro trabajo, un derecho que ya no se cuestionaba y sin embargo ahora ni siquiera percibimos lo que nos corresponde por ello”.

Por su parte el director de cine José Luis Cuerda ha dicho que “la industria no está en peligro, está en quiebra”. Con la reforma la competitividad a la industria cultural española bajaría frente al resto de países comunitarios, según los creadores, que afirman que los puestos de trabajos perdidos en el último año ha sido de 25.000, mientras otros 400.000 corren “serio peligro”.

Al finalizar la manifestación los artistas depositaron flores sobre el "ataúd de la cultura" y reclamaron la "implicación directa" de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría", en la redacción final de la LPI.

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'Pujol es a la independencia lo que Urdangarin a la Monarquía'

Cultura ElMundo - Mar, 30/09/2014 - 19:55
'Torrente 5. Operación Eurovegas' llega a la cartelera 17 años después del nacimiento del brazo tonto de la ley y lo hace convencido de que se acaba un ciclo (¿es éste el último Torrente?), de que, quizá, lo que se acaba es España. Leer
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Amanda Bynes, en paradero desconocido tras su arresto

Sociedad ElPaís - Mar, 30/09/2014 - 19:07

La que fue actriz y niña prodigio Amanda Bynes se encuentra en paradero desconocido tras su arresto el pasado domingo en Los Angeles acusada de conducir bajo el efecto de las drogas. Así lo corroboraron sus padres, Lynn y Rick, que hasta este mes tenían la custodia legal de la joven de 28 años tras sus múltiples problemas legales y de salud. Con aspecto cansado pero intentando continuar con sus quehaceres cotidianos, los padres de la actriz de Rumores y mentiras aseguraron en cámara que se habían enterado de la detención de su hija por los medios de comunicación y que no saben donde está. “Tiene 28 años y hace lo que quiere”, añadieron.

Si su carrera como actriz fue fulgurante desde que su nombre saltó a la luz cuando tenía siete años, los problemas legales y mentales de Bynes han sido igual de numerosos en los últimos años y todos ellos frente a las cámaras de los paparazzi o en las redes sociales. El último incidente tuvo lugar la madrugada del domingo mientras conducía su Mercedes por el barrio angelino de Van Nuys, cerca de la casa paterna donde estuvo viviendo hasta este mes. Sin resistirse al arresto, la actriz fue puesta en libertad horas más tarde tras pagar una fianza cercana a los 12.000 euros acusada de conducir bajo el efecto de las drogas. Según la página TMZ se trata del Adderoll que toma bajo prescripción médica como tratamiento a la bipolaridad y síndrome de hiperactividad. Sus padres aseguran que no fueron ellos quienes pagaron la fianza.

Con anterioridad su carrera está más salpicada de incidentes legales y problemas de salud que de títulos artísticos. La estrella de Nickelodeon y protagonista de la serie televisiva que llevaba su nombre además de películas como Un sueño para ella anunció oficialmente en 2012 que se retiraba del cine. En ese mismo año fue detenida por la policía mientras hablaba por teléfono al volante, un mes más tarde por conducir ebria y seguidamente estuvo implicada en dos accidentes de tráfico en los que supuestamente intentó darse a la fuga aunque se solucionaron fuera de los tribunales.

Todavía en libertad condicional por los arrestos previos Bynes tuvo otro encuentro con la policía cuando tiró un bong desde la ventana de su apartamento neoyorquino situado en el piso 36. Además sus imágenes prendiéndose fuego a la entrada del garaje de su casa en Los Angeles o esas otras en las que se había rasurado su popular melena rubia certificaron de una forma demasiado pública que algo le estaba ocurriendo a la joven estrella. Finalmente en 2013 aceptó ser ingresada en un centro de desintoxicación y en diciembre de ese mismo año sus padres obtuvieron la custodia legal de la joven que vivió estos últimos meses bajo sus cuidados. Sus años de cine quedaban atrás y a cambio una mucho más reposada y hermosa Bynes fue vista asistiendo a clases como diseñadora de moda mientras la joven borraba de su cuenta de Twitter comentarios que la unían a un pasado desequilibrado.

Sin embargo la custodia paterna llegó a su fin este mes, momento en el que la ex actriz se mudó al barrio de Orange County, también en Los Angeles pero lejos del valle donde vivió con sus padres. Según declararon amigos de la familia a diferentes medios, su estado volvió a deteriorarse rápidamente bajo el consumo de marihuana y otros medicamentos. Bynes tendrá que presentarse ante las autoridades el próximo 23 de octubre cuando, dados sus antecedentes y la nueva violación de su libertad condicional, podría ser condenada a pasar tiempo en la cárcel.

 

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Follett rompe el muro de Berlín con ‘El umbral de la eternidad’

Cultura ElPaís - Mar, 30/09/2014 - 19:00

La canción The Wall de Pink Floyd acompañó la entrada al escenario del autor británico Ken Follett esta mañana en el teatro La Latina para la presentación de su libro El umbral de la eternidad (Plaza y Janés). Con un martillo gigante Follett se acercó al decorado sobre la escena: una representación del muro de Berlín, visto desde el lado occidental, lleno de grafitis en los que se leían frases y palabras en inglés y alemán como Whole World (mundo entero), Freiheit (libertad), o Für dich überwinde ich jede Mauer (Por ti salto cualquier muro). De un solo golpe de martillo Folett derribó el decorado y un actor rubio y alto vestido de militar entró con una carretilla llena de ejemplares del volumen que sella la trilogía del escritor sobre el siglo XX.

Antes de la rueda de prensa se proyectó sobre las tablas un video con imágenes históricas de la pasada centuria: la llegada a la luna, la guerra de Vietnam, cortos de discursos de Martin Luther King, Richard Nixon, Mijail Gorbachov, el asesinato del presidente John F. Kennedy, y también de la caída del muro de Berlín. La trilogía de Follett narra la historia de cinco familias en el siglo XX y está enmarcada en hechos reales de lo que él dice es “nuestra historia, la de nuestros abuelos y padres”.

Los últimos cien años han significado para el autor “una lucha por la libertad” y menciona ejemplos concretos: la libertad de los pueblos de Europa del este, la libertad por igualdad de derechos de las mujeres, de los ciudadanos afroamericanos en Estados Unidos, o también aquí en España donde “mucha gente también tuvo que batallar por sus libertades”.

Esta lucha por las libertades individuales y colectivas es una “historia triunfante” dice Follett. El escritor considera que los cambios que se han registrado en el pasado siglo han sido positivos. “La humanidad está mejor ahora que hace 100 años”, apunta y reconoce que el mismo se siente triunfador por haber completado un proyecto tan ambicioso como es el retratar el drama y las transformaciones trascendentales del último tiempo través de la historia de cinco familias de diferentes lugares del mundo (Alemania, Francia, Estados Unidos, Gales y Reino Unido).

El umbral de la eternidad comprende el período entre 1961 y 2008. El inicio del libro marca el año en que se completa la edificación del muro de Berlín. Follett subraya que el levantamiento y la caída del muro son representativas del inicio y término de la Guerra Fría y de toda forma de separación entre mundos opuestos. Al ser preguntado sobre los actuales nacionalismos, España, Escocia, incluso en su nativa Gales, el escritor, "creo en la diversidad cultural y en las alianzas económicas”, y nombra por ello una anécdota personal de cuando su familia se movió de Cardiff a Londres en los años cincuenta porque el padre estaba en busca de un trabajo mejor remunerado.

A algunas de las preguntas dirigidas por su opinión personal sobre hechos históricos mencionados en el libro, el autor reiteró que su labor como escritor no es tomar ninguna posición crítica o favor de ningún lado. “El lector se daría cuenta si yo en algún momento hiciera cualquier tipo de propaganda”, comenta.

Para el autor su misión principal es lograr que el lector se conecte emocionalmente con la historia y los personajes de sus libros. Su obra que trata de los dramas personales de personajes ficticios en contextos históricos reales, es llevada a cabo con gran precisión. Su proceso de creación comprende tres fases: la primera de planificación e investigación; una segunda de escritura y la tercera y última de edición. La edición está sujeta a los comentarios que recibe de historiadores que leen sus textos en busca de cualquier error o detalle que se le pueda escapar a Follett.

El fin de la trilogía del centenario coincide con el 25º aniversario de la publicación de su libro Los pilares de la tierra, otra de las obras con ventas millonarias.

El título de El umbral de la eternidad recuerda la posibilidad inmediata que vivimos el siglo pasado de experimentar "un paso a la eternidad" en caso que se hubiera desatado una guerra nuclear. El haber superado todo ese drama bélico y de desigualdades sociales es algo que el autor celebra en su obra, "una historia emocionante y es nuestra historia".

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Merkel ve buenas perspectivas para los periódicos en internet

Comunicacion ElMundo - Mar, 30/09/2014 - 18:37
La canciller alemana apela en la Asociación de Editores a conseguir productos de calidad en internet para que los lectores paguen por los contenidos en la red. Leer
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Voces quebradas para una medianoche antigua

Cultura ElPaís - Mar, 30/09/2014 - 17:41

Hay noches que se encomiendan a sones de otros tiempos, a voces con tintes antiguos y cantes de otros tiempos más duros y más crueles que los que vivimos hoy. A medio camino entre Granada y Jerez, Pedro El Granaíno y Miguel Laví protagonizaron anoche un recital a medias al amparo de la blanca claridad del compás de Santa Clara. La Bienal de Sevilla se viste de graves cantes en la noche oscura de septiembre.

Aunque algunos se quedaron con las ganas de ver a los dos cantaores compartiendo más tiempo en el escenario, el recital en dos tiempos supuso una de las grandes sorpresas de la jornada en la Bienal sevillana. Comenzaba Pedro con un cante casi en la oscuridad: debla, martinete y toná sin apoyo de guitarra con esa voz ronca casi a punto de partirse que exhibe el cantaor. Voz de acero que sabe que tan importante es jugar con el sonido como saber manejar los silencios.

Laví también arranca con un cante por tonás, solemnidad amarga de La Plazuela de Jerez. De pie, apoyado en el respaldo de una silla sevillana de enea, aprovecha el silencio desnudo del convento para alardear de voz de bronce, algo menos ronca que la de Pedro pero igual de sombría. Si Pedro juega con los roncos quebrantos de su garganta, Laví apura los tintes nasales de su voz para alargar el quejío hasta que parece que vaya a desfallecer y quedarse sin aire.

Ambos eligen los tangos para marcar el ecuador de sus cantes. El de Granada entona con solemnidad unos cantes graves y dolientes de unas épocas antiguas de dolor insoportable que muchos solo podemos imaginar. Su voz se mezcla en el patio con el tintineo de las monedas que pagan copas de vino tinto que calientan gargantas en la noche fresca del Guadalquivir mientras el cantaor lamenta por tientos “que el mundo es una mentira”. Los tientos de Laví son también de un consumo lento y reposado, tientos que se sienten cómodos en el frescor del patio más que en la ampulosidad del teatro. Con frases largas y dramatismo en las pausas, el jerezano cambia tientos por tangos al ritmo de las palmas que Pedro no ha querido utilizar. Palmas programadas en escena y espontáneas en las últimas filas del claustro que conducen a un éxtasis flamenco bien orquestado por la guitarra certera de Manuel Parrilla.

Una vez calentadas las voces, cómodos los cantaores y conquistado el público, Pedro se introduce a fondo en lo jondo con una seguiriya en la que la voz suena tan antigua como la guitarra y juega a encontrarse entre sombras y luces con ella retando a una cuerda que se ha desafinado quizá con la humedad de la noche. Una solemnidad que tiene también la malagueña elegida por Laví para demostrar que su capacidad pulmonar es casi inabarcable, desplegando una a una las frases con un aire que parece no agotarse, en un duelo con la guitarra en el que el cantaor siempre sale vencedor.

Para terminar, dos cantes elegidos como espejo de dos personalidades y dos voces particulares y únicas. Para Pedro, la mejor opción es terminar por fandangos. Seduce el granadino con su voz ronca y se lanza, tras un rápido trago de agua y unos aplausos impredecibles, hasta el borde del escenario. Allí, desprovisto de la amplificación del micrófono, canta cara a cara a las primeras filas y su voz se mezcla con el rumor del agua de la fuente que preside el patio. Para Laví, la elección se decanta por la bulería. Una bulería en la que la guitarra es una verdadera fiesta y al cantaor, al fin, se le dibuja una sonrisa en la cara que no desaparece. Igual que Pedro es de palma solemne y paralela, Laví es de palma ladeada y festiva para acompañar un cante con el que disfruta aunque las gotas de sudor le iluminen la frente tras tanto esfuerzo. Como colofón, al fin se unen en el escenario los dos cantaores ante un público sorprendido y excitado, y tras fundirse en un abrazo regalan a los asistentes unas bulerías emocionantes que cierran una noche de corte antiguo con dos cantaores que dejan con ganas de más y avisan con sus voces sinceras que aún tienen mucho que decir y que no los pierdan de vista.

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