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Actualizado: hace 20 horas 19 mins

Amanda Bynes, en paradero desconocido tras su arresto

Mar, 30/09/2014 - 18:07

La que fue actriz y niña prodigio Amanda Bynes se encuentra en paradero desconocido tras su arresto el pasado domingo en Los Angeles acusada de conducir bajo el efecto de las drogas. Así lo corroboraron sus padres, Lynn y Rick, que hasta este mes tenían la custodia legal de la joven de 28 años tras sus múltiples problemas legales y de salud. Con aspecto cansado pero intentando continuar con sus quehaceres cotidianos, los padres de la actriz de Rumores y mentiras aseguraron en cámara que se habían enterado de la detención de su hija por los medios de comunicación y que no saben donde está. “Tiene 28 años y hace lo que quiere”, añadieron.

Si su carrera como actriz fue fulgurante desde que su nombre saltó a la luz cuando tenía siete años, los problemas legales y mentales de Bynes han sido igual de numerosos en los últimos años y todos ellos frente a las cámaras de los paparazzi o en las redes sociales. El último incidente tuvo lugar la madrugada del domingo mientras conducía su Mercedes por el barrio angelino de Van Nuys, cerca de la casa paterna donde estuvo viviendo hasta este mes. Sin resistirse al arresto, la actriz fue puesta en libertad horas más tarde tras pagar una fianza cercana a los 12.000 euros acusada de conducir bajo el efecto de las drogas. Según la página TMZ se trata del Adderoll que toma bajo prescripción médica como tratamiento a la bipolaridad y síndrome de hiperactividad. Sus padres aseguran que no fueron ellos quienes pagaron la fianza.

Con anterioridad su carrera está más salpicada de incidentes legales y problemas de salud que de títulos artísticos. La estrella de Nickelodeon y protagonista de la serie televisiva que llevaba su nombre además de películas como Un sueño para ella anunció oficialmente en 2012 que se retiraba del cine. En ese mismo año fue detenida por la policía mientras hablaba por teléfono al volante, un mes más tarde por conducir ebria y seguidamente estuvo implicada en dos accidentes de tráfico en los que supuestamente intentó darse a la fuga aunque se solucionaron fuera de los tribunales.

Todavía en libertad condicional por los arrestos previos Bynes tuvo otro encuentro con la policía cuando tiró un bong desde la ventana de su apartamento neoyorquino situado en el piso 36. Además sus imágenes prendiéndose fuego a la entrada del garaje de su casa en Los Angeles o esas otras en las que se había rasurado su popular melena rubia certificaron de una forma demasiado pública que algo le estaba ocurriendo a la joven estrella. Finalmente en 2013 aceptó ser ingresada en un centro de desintoxicación y en diciembre de ese mismo año sus padres obtuvieron la custodia legal de la joven que vivió estos últimos meses bajo sus cuidados. Sus años de cine quedaban atrás y a cambio una mucho más reposada y hermosa Bynes fue vista asistiendo a clases como diseñadora de moda mientras la joven borraba de su cuenta de Twitter comentarios que la unían a un pasado desequilibrado.

Sin embargo la custodia paterna llegó a su fin este mes, momento en el que la ex actriz se mudó al barrio de Orange County, también en Los Angeles pero lejos del valle donde vivió con sus padres. Según declararon amigos de la familia a diferentes medios, su estado volvió a deteriorarse rápidamente bajo el consumo de marihuana y otros medicamentos. Bynes tendrá que presentarse ante las autoridades el próximo 23 de octubre cuando, dados sus antecedentes y la nueva violación de su libertad condicional, podría ser condenada a pasar tiempo en la cárcel.

 

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Nadie quiere ser Kate Middleton

Lun, 29/09/2014 - 23:06

"¿Le gustaría a usted ser Kate Middleton?" "No, gracias". Solo el 1% de los británicos sueñan con ser la duquesa de Cambridge, futura reina de Inglaterra. Y apenas el 11% escogerían ser ella por un día. Así lo dice una encuesta realizada por YouGov, considerada una de las fuentes estadísticas más fiables del país.

Si la ubicuidad en prensa fuera un parámetro para medir la popularidad, Kate Middleton ocuparía el puesto más alto del Reino Unido. Su rostro se multiplica como un clon cada semana sobre las portadas de las revistas de cotilleos británicos y con asiduidad aparece también en la prensa seria, sobre todo desde que se supo que está embarazada por segunda vez. Sin embargo, pese a las apariencias, resulta que la duquesa de Cambridge no es tan popular como creíamos. Al 32% de los encuestados les gustaría hacerse amigo de Middleton pero a más del 50% le daría exactamente igual conocer o no a la duquesa.

Por otro lado, pese a la insistencia de la prensa en hablar de ella como si fuera una modelo de belleza extraordinaria y talentos diversos, apenas un 6% de hombres sueñan con estar casados con ella y solo a otro 6% le gustaría que fuera su novia. Al resto le interesa bastante poco cualquier tipo de relación con la duquesa, con la excepción de un 16% al que le gustaría ser su amigo. Estos son algunos de los números que hacía público el diario The Telegraph el pasado fin de semana y con los que se confirma que Kate Middleton, como todos, es humana: su perfil público tiene altos y bajos.

En lo que los británicos parecen coincidir es en que gracias a ella la monarquía inglesa parece haber ganado enteros: el 77% considera que la imagen de toda la familia, reina incluida, ha mejorado mucho desde que Kate también está en la foto, lo que sin duda la convierte en uno de los miembros más valiosos de la troupe real.

Entre los datos más curiosos destacan las cosas que le gustan a la gente que en la encuesta ha dicho que sus sentimientos hacia Kate son positivos (el 98%) frente a un 2% que la considera controvertida: el diccionario de inglés Oxford, las tabletas de chocolate Milky Way, el libro El Diario Secreto de Adrian Mole (un clásico británico para adolescentes) y el Daily Mail (biblia del cotilleo) son las cosas que además le gustan a ese 98%.

No obstante, parece que la duquesa de Cambridge es hoy menos influyente que en 2011 puesto que el año pasado se cayó de una lista importante: la de las 100 personas más influyentes del mundo que elabora anualmente la revista Time. En 2012 también había aparecido, aunque esa vez junto a su hermana Pippa: "En la era de la queja constante, del tuit, de las celebridades que se confiesan, las Middleton de clase media demuestran tener clase de verdad", escribió aquel año la directora de la edición europea de la revista.

Ajena a todo lo que se escribe y se dice sobre ella, Kate Middleton pasa estos días lejos de los focos aquejada de lo que se llama Hyperemesis Gravidarum, una condición producto de su embarazo que le provoca mareos y fuertes nauseas. También le ocurrió cuando esperaba al príncipe Jorge pero según la prensa británica, esta vez es más grave. Algunos tabloides se atrevían a señalar ayer que Middleton y el príncipe Guillermo ya podrían tener nombre para su bebé: según el Daily Mail si fuera niña se llamaría Elizabeth Diana, aunque de momento son solo especulaciones.

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La dama de los tacones se descalza

Lun, 29/09/2014 - 17:31

Asiste a pocas fiestas, viste de un modo informal y casi siempre calza zapatillas o zapatos planos. A primera vista, nadie diría que Sandra Choi es la directora creativa de Jimmy Choo, la firma de calzado que más veces ha pisado una alfombra roja. Tras su nombramiento el pasado año, se ha especulado con los posibles giros que puede tomar la marca. Hoy sabemos que su dueño, el holding Labelux, sacará a Bolsa el 25% de la compañía para reforzar su expansión en el mercado asiático.

Pero Choi no es una recién llegada, sino la única superviviente de una marca cuyas ventas crecían casi al mismo rito que sus conflictos internos.

Sobrina de Jimmy Choo, el artesano malasio que durante años fue copropietario de la firma a la que da nombre, Choi comenzó a ayudar a su tío en su pequeño taller de Londres hace más de dos décadas. Con el tiempo llegarían los encargos de la alta sociedad británica, los pares realizados a medida para Diana de Gales y, finalmente, la oferta de una exeditora de Vogue de buena familia, Tamara Mellon: quería convertir aquella firma artesanal en una enseña del lujo mundial. Para ello, invertiría las 150.000 libras que le había dado su padre. Choo aceptó. Y Mellon superó con creces las metas que se había impuesto.

Desde 1996, se hizo cargo de la gestión y, con el tiempo, del diseño. Jimmy Choo se fue apartando del negocio; sentía que la firma había perdido por completo su identidad. Aquellos altísimos zapatos que ahora eran conocidos mundialmente tenían poco que ver con los que él fabricaba a mano en su taller.

Según la versión que Mellon narra en su libro de memorias, In my shoes, "Las pocas veces que opinaba sobre el diseño, era para quejarse. Empezó a decirles a sus clientes: 'Me han robado el nombre. Me han estafado'"

Tras vender parte de la firma al grupo financiero Equinox en 2001, Choo cogió su parte de los beneficios y volvió a Malasia. Sandra decidió permanecer al lado de Mellon en un discretísimo segundo plano. "Yo llegaba con las ideas y Sandra las bocetaba", cuenta Mellon en sus memorias. Su tío la consideró una traidora, y a día de hoy apenas tienen relación.

Fue entonces cuando a la firma le llegó el reconocimiento mundial. Mientras se abrían una media de diez tiendas al año, los contactos y las dotes sociales de Mellon lograron que sus zapatos estuvieran en los pies de todas las actrices y modelos. Ella misma se convirtió en una celebridad: remodeló la imagen de la marca a su imagen y semejanza y en 2010 recibió la Orden del Imperio Británico por su labor empresarial.

En 2011, Mellon vendió Jimmy Choo a Labelux por 700 millones de euros. Meses después, la abandonó. No sin antes despacharse a gusto en las redes sociales: "Estoy deseando contar mi experiencia con las empresas de capital privado y su horrible codicia", escribía entonces en Twitter.

Choi, una vez más, decidió quedarse. Esta vez estaba sola. Mientras Mellon se apresuró a lanzar una marca de moda con su nombre (producida en la misma fábrica italiana), Sandra siguió diseñando zapatos, bajo el título de única directora creativa.

Hoy Jimmy Choo está a un paso de convertirse en un emporio. Con su salida a Bolsa, se estima que su valor se cifre en mil millones de euros. Pero los cambios no se reducen únicamente a su estrategia financiera.

Ahora Sandra Choi es la única responsable del diseño de la firma, y pretende ampliar su clientela desembarazándose de esa imagen sexy y altamente exclusiva que le dio Tamara Mellon. “He crecido dentro de esta marca, pero quiero que la gente se dé cuenta de que hacemos diseños creativos, no sólo piezas para fiestas y alfombras rojas”, contaba recientemente a Vogue. Después de tantos años escribiendo la historia de la marca en la sombra, Choi por fin puede narrar (y firmar) su propio capítulo.

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Schwarzenegger empuña de nuevo la espada de Conan en Almería

Dom, 28/09/2014 - 23:08

Han pasado 33 años desde que Arnold Schwarzenegger pisara, allá por 1981, la tierra de Almería para filmar la película de su vida, Conan el bárbaro, la que le lanzó a la fama para siempre. Desde entonces el icono del cine de acción ha sentido siempre “amor hacia España”. Así lo ha reconocido en la árida provincia andaluza donde en la tarde de este domingo recibió el premio ‘Almería, Tierra de Cine’, máximo galardón que se concede en el marco del Festival Internacional de Cortometrajes que la ciudad celebrará en diciembre.

El algo forzado reconocimiento —ni siquiera se ha presentado la programación para el festival del próximo diciembre— responde a la idoneidad del momento para que el actor y el productor Friedrick Malmberg defiendan en Hollywood las localizaciones almerienses para la que será la tercera película basada en el popular personaje de cómic creado por Robert E. Howard, La leyenda de Conan. El actor y exgobernador de California, que ha pasado tres días en Madrid con motivo del Arnold Classic Europe —el mayor evento de culturismo que se celebra en Europa—, ha bromeado con ello: “Creo que sois muy listos. El momento no puede ser más idóneo. Cuando me reúna en Estado Unidos con los productores y guionistas vamos a hablar de muchos temas y estoy deseando defender a España y a Almería para rodar aquí”.

De hecho, Malmberg adelantó su llegada a la ciudad para asistir, este domingo por la mañana, a un itinerario que ha preparado la Diputación por la provincia para que el responsable de la producción pueda seleccionar los enclaves que pudieran adaptarse mejor a las necesidades de esta superproducción norteamericana.

Al recoger su premio, Schwarzenegger ha recordado algunos momentos “fantásticos” de hace 33 años, como el día en que al estar crucificado en el desierto le atacó un buitre. “No era de mentirijillas”, ha bromeado. Pero el mítico actor de 67 años, ganador de un Globo de Oro y autor también de un best seller ha dejado claro que su cruzada no es sólo el fitness o el stars system. Aludiendo a las más de 3.000 horas de sol que Almería tiene al año ha hecho un guiño a uno de sus compromisos políticos cuan ejerció de gobernador: el uso de las energías renovables. “Almería también es conocida por sus plantas solares. Da igual en el ámbito en el que trabajemos, tenemos la obligación de crear un sector de energías renovables para el futuro. Debemos entregar este mundo a la siguiente generación en un estado mejor del que nos lo hemos encontrado”.

La visita ha incluido también otro galardón: una estrella con su nombre en el Paseo de las Estrellas de Almería, junto al Teatro Cervantes. Su estrella se ha sumado a las de Eduardo Fajardo, Omar Shariff, Dennis O'Dell y Max Von Sydow. Allí, con miles de admiradores aclamándolo, Schwarzenegger ha plasmado su firma en una réplica de la espada de Conan que se exhibirá en el Museo del Cine de la capital y ha dicho lo que todos los almerienses esperan: “Volveré”.

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A la alfombra roja no sin mi madre

Dom, 28/09/2014 - 23:05

Cuando el rodaje de Monuments Men llegó a Alemania, el director de la película, George Clooney, pensó que a Nick, su padre, le haría ilusión visitar el set. El hombre había servido en el ejército estadounidense desde una base radicada en el país teutón en la década de los años cincuenta. Una mañana, mientras llegaban a la grabación, a George se le ocurrió ofrecerle a su progenitor un pequeño papel en la película. El guion incluía una escena en la que se veía a Clooney en 1977, 30 años después de los hechos que narraba la cinta. Nick, en principio, se negó. “Ponte algo gris en el pelo”, le dijo a su vástago. Pero este insistió, hasta convencer al padre, quien, décadas atrás, tras finalizar su labor en el ejército, había probado suerte en Hollywood, fracasando bíblicamente en cada prueba para cada papel al que acudió. Cuando los miembros de la productora de Monuments Men vieron la escena en que participaba Nick, se quedaron de piedra: “¿De dónde has sacado a este viejo?”, le preguntaron a Clooney. Tras el estreno, el padre bromeaba al respecto del revuelo que había causado su aparición en el filme. Después de todo, “solo era un pequeño papel y un cheque incluso más pequeño”.

Nick comparte con George su pasión por el activismo (ambos fueron detenidos durante una protesta por Darfur frente a la Embajada de Sudán en Washington) e incluso por Amal Alamuddin, con quien gusta de dar paseos en motocicleta de alta cilindrada por Los Ángeles.

El caso de George y Nick Clooney es ejemplo paradigmático de una nueva y sorprendente tendencia que hace furor en el mundo de las celebridades: llevarse bien con los padres. Así, al caso de los Clooney se une el de Jennifer Lawrence, quien estuvo viviendo en el hogar familiar hasta poco antes de ganar el Oscar. A la chica le gusta llevarse a toda su familia a galas y estrenos. El premio de la Academia por El lado bueno de las cosas no está en su casa, sino en la de su familia, en Kentucky. “Un día vino mi madre a casa y dijo que eso ahí quedaba muy mal. Se lo llevó. La verdad es que era un poco raro tener esa estatuilla en la casa de una chica soltera de 22 años”, declaró Lawrence.

Bradley Cooper, su compañero de reparto en la cinta, aunque él solo se llevó la nominación al Oscar, es otro que habitualmente acude a los saraos del brazo de su madre. La mujer incluso vivió recientemente durante una larga temporada con el intérprete en Los Ángeles. “Está bien, me gusta. Lo único es que, bueno, tienes a tu madre en la habitación de al lado, hay que ir con cuidado”, comentaba Cooper. Su íntimo amigo, Leonardo DiCaprio es uno más. Bonita foto de familia la de los dos actores junto a sus respectivas progenitoras en la fiesta de celebración de los últimos Globos de Oro.

Otra que gusta de tener a su madre cerca y no solo por si hay que coser un botón, en la nevera solo queda cerveza y leche caducada o es menester preguntar en qué programa se pone la lavadora para quitar las manchas de vino en un mantel blanco, es Charlize Theron. A los 15 años fue testigo de cómo la mujer que la trajo al mundo disparaba a su padre, un tipo con tendencias violentas, acabando con su vida. Hoy se las puede ver juntas por el barrio en el que ambas residen en Los Ángeles, en partidos de los Lakers y saliendo y entrando de algún Starbucks. “Decidí que la iba a tener siempre cerca”, declaraba la actriz años después del incidente.

Una de las características que comportan todos estos casos de armonía familiar es la nula presencia de los progenitores en los asuntos profesionales de sus ricos, famosos y exitosos hijos, además de un nulo afán de protagonismo. Parece que se desvanece el tiempo en el que ser padre o madre de alguien famoso podía ser una carrera casi tan lucrativa como ser hijo de famoso. “Todos tenemos familiares quienes nos avergüenzan, pero, claro, no todos somos Kate Middleton o Giselle Bündchen. A los famosos les aterroriza pensar que la gente pueda verles a ellos como a sus parientes, pues estos parientes, al fin y al cabo, son lo que ellos serían si el público no los hubiese elevado al rango de celebridades perfectas”, comenta Hugo Rifkin, columnista de sociedad del diario británico The Times al respecto del mazazo a la imagen pública de alguien célebre que puede suponer tener un familiar dislocado y ansioso de recibir la atención de los medios.

Las últimas décadas estuvieron plagadas de casos como los de Macaulay Culkin (padre que se mete en la carrera del hijo hasta arruinar la vida de ambos) o Lindsay Lohan (padres que deciden retransmitir en directo sus problemas conyugales, los de su hija en solitario e incluso los de ellos, juntos y por separado, con su entrañable descendencia), personajes cuyo descenso a los infiernos —tanto personal como profesional— ha sido en compañía del de sus familiares. “Existen infinidad de famosos con problemas con sus familias”, apunta Carolyn Bushong, coach, psicóloga y autora de libros de autoayuda con títulos tan sugerentes como Bring back the man you fell in love with (Recupera al hombre del que te enamoraste). “Y esa gente célebre es muy probable que jamás arregle esos desórdenes, ya que, una vez se concierten en personajes admirados por todo el mundo, es casi imposible que alguien de su entorno previo a la fama se atreva a enfrentarse a ellos, o decirles lo que realmente piensa de ellos”. En 1999, Nancy, la madre de Jennifer Aniston, decidió decirle a su hija lo que pensaba en un libro. Esta le retiró la palabra. Meses después, la actriz estrenaba Office Space (Trabajo basura), que con una recaudación de solo 8,5 millones es la película menos exitosa de la carrera de la intérprete de Friends.

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Elsa Pataky: “En cuanto pasas de 30 y eres madre ya no sirves”

Dom, 28/09/2014 - 18:27

A l fin: Elsa Pataky, próximamente en sus pantallas. En las del ordenador, la tableta y el teléfono. Ojo ahí el próximo 6 de noviembre, fecha en la que la web de la firma de lencería Women’secret tiene previsto estrenar su nuevo órdago comercial, Dark Seduction, una pequeña película de, faltaría, alto voltaje sensual que se rueda estos días en Madrid a las órdenes de la realizadora Paula Ortiz (nominada al Goya como mejor directora novel en 2012 por De tu ventana a la mía). Es un corto, aunque a la gente de la moda se le llena la boca diciéndole fashion film, la (pen)última estratagema de un negocio que ya no sabe qué hacer para conectar emocionalmente con sus consumidores, pero también una herramienta/plataforma artística que se ha revelado de lo más rentable. La publicidad, otra vez al rescate. No es la primera vez que la actriz actúa como imagen de marca. Para el caso, tener que asistir a su regreso en tales circunstancias tampoco debería extrañarnos: “Me encantaría volver a trabajar en mi país, pero no me llaman. Es como una maldición: estás desterrada, no hay contacto con la industria de aquí y no te llegan los proyectos. Lo decimos siempre todas las que estamos fuera, como Paz Vega. Y es una pena”.

La memoria cinematográfica en tiempos de blockbusters olvidables es frágil: parece que Elsa Pataky (Madrid, 1976) no se deja ver en la gran pantalla desde hace lustros, cuando lo cierto es que sus últimas apariciones son de 2013, en el thriller Londres: distrito criminal y en la sexta secuela de la saga Fast & Furious (también sale en la escena final de Thor: el mundo oscuro, justo después de los títulos de crédito, besando a su propio marido en plan guiño cómplice, aunque si no llega a cascarlo Natalie Portman nadie se hubiera enterado). El año que viene repetirá como la inspectora Elena Neves en la séptima entrega, un papel recurrente desde la quinta, en 2011. Y le queda pendiente de estreno Tinto de verano, un drama visto fugazmente en un festival portugués en el que comparece junto a la oscarizada Marcia Gay Harden y con el que además debuta como productora.

En realidad, han sido un par de años de no poca acción, y encima le ha dado tiempo de ser madre en dos ocasiones, la última de gemelos. “He perseguido mi ambición y he trabajado en lo que he podido, pero desde 2012 mi energía es prácticamente al cien por cien para los míos. Creo que es importante disfrutar del momento, tengo la suerte que otras mujeres no tienen de estar con mis hijos las 24 horas y no quiero perderme ni un segundo”, concede la que fuera musa de José Luis Garcí y Bigas Luna.

—¿La familia como excusa ante la falta de propuestas?

—Sí que me mandan guiones, es que… no me apetece [replica con sonrisa confidente].

Pataky se muestra encantada con su más reciente rol de señora de, título que porta con orgullo desde su boda a finales de 2010 con el actor Chris Hemsworth. La pareja ya es uno de esos reclamos del show business que copa titulares con cada salida, aunque sea en chándal, merced a la vertiginosa escalada profesional del australiano, que en apenas tres años ha conseguido colarse en el top 5 de los intérpretes mejor pagados de la industria del cine estadounidense merced a esos 29 millones de euros ganados en el último año, según la revista Forbes. “Hemos cambiado los papeles. Hasta no hace demasiado, él era el marido de. Durante el tiempo que vivimos en Londres [mientras Hemsworth rodaba las dos entregas de Thor y otras tantas de Los Vengadores] era a mí a quien pedían fotos y él tenía que disparar la cámara. Ahora Chris está en un momento maravilloso de su carrera y yo estoy ahí para apoyarle. Me siento muy orgullosa de ser su mujer. He sido Elsa Pataky durante mucho tiempo y no me importa ser la señora de Chris Hemsworth, aunque suene a antigua”, reconoce.

A pesar de que siempre se ha sentido un poco nómada, las maletas de hotel en hotel, la familia Hemsworth-Pataky está final y felizmente instalada en Los Ángeles, en su mansión de cuatro millones de euros de Malibú. Suena de lujo, pero no tanto. “En el fondo sabes que esta ciudad no es la tuya, que no es tu casa. Nuestra forma de vivir, de disfrutar y de ver las cosas es totalmente distinta. En ese sentido, comparar Los Ángeles con Madrid es horrible. Tiene sus cosas estupendas, por supuesto, pero siempre he pensado que te aboca a una vida solitaria…”, dice la protagonista de DiDi Hollywood, que tampoco acaba de encontrar su sitio en la meca del cine a la que emigró en 2004: “Puedes trabajar, pero labrarte una carrera de largo recorrido resulta complicado, a no ser que hables un inglés perfecto, sin acento. Por eso a nosotras [Paz Vega, Penélope Cruz] se nos encasilla en papeles de latinas, algo que en mi caso cuesta más porque no me ven, no doy siquiera el tipo”.

El problema que Hollywood tiene con sus mamás (véanse los eclipses de estrellas tipo Jennifer Garner o Jessica Alba tras dar a luz) complica todavía más la situación: “En cuanto pasas de los 30 y eres madre ya no sirves. Dejas de ser joven, no vendes. Son muy pocas las afortunadas que pueden seguir actuando a pesar de cumplir años, pregúntale a cualquier actriz. Eso sí, el hombre puede trabajar a cualquier edad. La de Hollywood es una industria muy cruel con las mujeres”.

Que lo diga alguien que luce tipín adolescente a los 38 años invita aún más a la reflexión. Pataky parece haber encontrado en el culto al cuerpo y el apostolado saludable aquellas satisfacciones que el cine le escatima. “No hay mayor secreto: son años de ejercicio, de deporte, de vida sana. Es una filosofía muy interesante de transmitir, por eso he querido hablar de ello", explica la actriz, que hace unos meses publicaba Intensidad Max, un volumen a propósito de sus rutinas escrito al alimón con su entrenador personal, Fernando Sartorius: “Se trata de inspirar a las mujeres, de hacerlas sentir mejor, positivas. Yo también soy una madre trabajadora, pero sé que siempre podemos encontrar al menos 40 minutos al día para quitarnos ese michelín que tanto agobia”.

Así ya puede seguir regalándonos sus patakys, ese gesto de trasero que ha patentado sobre las alfombras rojas y del que ha sacado partido hasta la mismísima Reina Letizia: “Sé lo de su pataky cuando los fotógrafos quisieron hacerle una foto de la espalda del vestido. Me sentí muy halagada. Le hice llegar un ejemplar de mi libro y ella me respondió con gratitud”, responde la actriz, que procura no perder ripio de la actualidad nacional vía versión online de los diarios españoles. “Claro que sé que Gallardón ha dimitido. Y me encanta nuestra nueva reina. La admiro muchísimo”.

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