Hay dos escenas que reflejan el carácter y la vida de la fiscal italiana Ilda Boccassini. La primera es de 1992. La Cosa Nostra asesina al juez antimafia Giovanni Falcone; a su esposa, la también magistrada Francesca Morvillo, y a tres de sus guardaespaldas haciendo estallar más de 500 kilos de explosivos bajo la carretera entre el aeropuerto y la ciudad de Palermo. Boccassini, que desde hace años investiga la infiltración de la Mafia en Milán —la llamada Duomo Connection—, pide el traslado a Sicilia para buscar a los asesinos de su amigo. Solo unos meses después participa en la detención de los culpables, desde Salvatore Totò Riina, el último jefe de jefes, hasta Giovanni Brusca, el sicario que apretó el detonador. La segunda escena es más reciente. Y ya no habla de la determinación y la valentía de la fiscal del pelo rojo en su lucha contra la Mafia o en el histórico proceso Manos Limpias, sino del precio por tener bajo la mira al todopoderoso Silvio Berlusconi.
Una noche, de las pocas que Ilda Boccassini logra zafarse de sus escoltas, la fiscal se sube a un taxi en Milán e indica una dirección. “¿Sabe dónde es?”, pregunta al chófer para cerciorarse. El hombre, tal vez porque no la reconoce en la oscuridad o tal vez porque sí, le contesta sin girarse: “Sí, aquella plaza donde vive la maldita jueza comunista de los pelos rojos”.
Ilda Boccassini lleva 33 de sus 63 años luchando contra el crimen. Al principio en los tribunales de Brescia y enseguida en Milán, salvo aquel periodo de apenas dos años que pasó en Sicilia —lejos de sus dos hijos, durmiendo de comisaría en comisaría para conjurar el peligro de un atentado de la Cosa Nostra— mientras investigaba el asesinato del juez Falcone. Pero todo eso queda muy lejos. Se podría añadir que intencionadamente lejos. Ahora, la fiscal Boccassini es Ilda la Roja, la pesadilla de Berlusconi, su azote, la mujer que se ha convertido en el símbolo de una magistratura que desde hace dos décadas busca —con escaso éxito hasta ahora— frenar los abusos del tres veces primer ministro de Italia; el político y magnate que, unas veces retorciendo la ley a su favor, otras engrasando a testigos y algunas más aprovechando la campana de la prescripción, ha logrado mantenerse en libertad y al frente —siempre al frente— de la política italiana. Silvio Berlusconi, de 76 años, ha enfrentado en los últimos 19 años 34 procesos (33 en Italia y 1 en España), de los que 19 (el 57%) han sido abiertos en Milán. De ahí el odio sin disimulo de Il Cavaliere contra Boccassini y sus colegas. El dueño del Pueblo de la Libertad (PDL) ha salido muy bien parado. Solo ha cosechado dos condenas —un año de cárcel por publicar escuchas ilegales en el caso Unipol y cuatro años por fraude fiscal en el caso Mediaset— y ambas están recurridas. Pero ese envidiable currículo —del que presumen sus medios de comunicación— está a punto de irse al traste. La culpa es de una fiscal nacida en Nápoles, valiente y tozuda, llamada Ilda Boccassini.
El pasado lunes, durante cinco horas, la fiscal explicó por qué pide seis años de cárcel y la inhabilitación perpetua para Berlusconi por el llamado caso Ruby. No hay italiano que no sepa con pelos y señales de qué va el asunto, pero Boccassini —cuyas palabras fueron retransmitidas en directo— volvió a desbrozarlo como si se lo explicara a un extraterrestre. O al propio Berlusconi, que se ha construido tal versión paralela que, de ser cierta, no merecería una condena por abuso de poder e inducción a la prostitución de menores, sino una fecha en el santoral. La versión de la fiscal, contenida en un sumario de más de 700 páginas, comienza la noche del 27 al 28 de mayo de 2010. La policía de Milán detiene a una menor llamada Karima el Mahroug, apodada Ruby Robacorazones, acusada de robar a su compañera de piso. Hasta ahí, todo normal. Lo curioso —y lo grave— del asunto es que, un poco antes de la medianoche, el jefe de gabinete de la comisaría de Milán, Pietro Ostuni, se despierta con una llamada desde París del jefe de la escolta del entonces primer ministro Silvio Berlusconi. Del sueño pasa a la alucinación. “Doctor”, le dice el guardaespaldas, “le paso al presidente del Gobierno, porque hay un problema”. Y a continuación se escucha la voz de Berlusconi. No de un imitador, que los tiene y muy buenos, sino del mismísimo jefe del Gobierno, que le pide encarecidamente que ponga en libertad a la muchacha porque “es la sobrina” del entonces presidente egipcio Hosni Mubarak. La historia da para un culebrón de los buenos, y contiene datos y personajes como para dejarse llevar con gusto por los callejones del melodrama, pero valgan dos o tres reflexiones de la fiscal Boccassini para fijar la gravedad del asunto.
En primer lugar —las comillas son de la fiscal—, Berlusconi “abusó de su condición de primer ministro” y “activó un aparato militar” para que la joven, que no era egipcia, sino marroquí, “lograse escapar de la esfera policial” con la intención de que “no revelase lo que ocurría en las fiestas de la mansión de Arcore”, a las afueras de Milán. La muchacha, que aún no tenía 18 años, fue puesta en libertad, pero el escándalo no tardó en hacerse público, y de ese hilo fue tirando pacientemente Boccassini para, a través de un sinfín de escuchas telefónicas, sacar a la luz hasta el más mínimo detalle. La conclusión es que en 2010 Berlusconi tenía montado en Arcore “un sistema de prostitución organizado para su complacencia y satisfacción sexual”.
Ruby no era más que un eslabón de ese engranaje, pero un eslabón importante. Sobre todo porque desde febrero a mayo de 2010 frecuentó a Berlusconi y se quedó a dormir en su mansión al menos seis veces. A la fiscal no le queda “ninguna duda” de que el entonces jefe del Gobierno sabía perfectamente que era menor de edad y que se dedicaba a la prostitución. De ahí que intentara por todos los medios —un jefe de Gobierno llamando personalmente a un comisario en medio de la noche desde el extranjero— que no quedara constancia de la detención de Ruby. Pero quedó. Y no conforme con ello, consciente del poder de Berlusconi de maquillar la verdad como si fuera su propio rostro, decidió seguir tirando del hilo hasta lograr una fotografía muy precisa del entorno de Ruby, dónde vivía, quiénes eran sus amigas, cómo conoció a Berlusconi, quién más participaba en aquellas fiestas del bunga bunga —solo cenas elegantes, según Berlusconi—. Y el resultado —entregado al juez por la fiscal y por su compañero Antonio Sangermano— es que Ruby habría ingresado desde 2010 hasta ahora casi 4,5 millones de euros por sus servicios y por su silencio. Y que por el silencio de las jóvenes que participaban en sus fiestas —a 35 de las cuales reconoce seguir manteniendo en uno de sus imperios inmobiliarios— y de todos aquellos que podrían haber contado más de la cuenta, Berlusconi ha pagado hasta el momento 30 millones de euros. “Es el precio del silencio”, según la fiscal, quien en una memoria de 720 páginas asegura que “Berlusconi remunera a gran parte de los testigos, sobre todo a las muchachas”. El informe no tiene desperdicio: Alessandra Sorcinelli ha recibido 115.000 euros y una pensión que todavía cobra de 2.500 euros al mes; las gemelas Imma y Eleonora de Vivo, joyas, teléfonos, una pensión de 3.000 euros y otros 72.000 en regalos; Marysthell Polanco, una de las favoritas del jefe, aquella que gustaba travestirse de Obama y Ronaldinho, ha recibido multitud de regalos y aún recibe la pensión de 2.500… La lista es interminable, pero todas tienen algo en común. Son jóvenes, guapas y siguen llamando papi a Berlusconi.
Solo un rato después de que, el pasado lunes, la fiscal Boccassini terminara su larga exposición de las danzas y andanzas del jefe de la política italiana, Berlusconi clamó en los medios. Dijo: “Solo son mentiras y odio, ¡pobre Italia!”. La noche anterior, en horario de máxima audiencia, su primera cadena de televisión, Canale 5, emitió un programa especial sobre su versión de los hechos y la “persecución” que sufre. Se titulaba: La guerra de los 20 años. Ruby, último acto. Bajo el formato de gran reportaje de investigación, los periodistas entrevistaban al jefe, enseñaban la casa del jefe —también las estancias donde se celebraba el bunga bunga—, a los camareros del jefe y a las jóvenes amigas del jefe, incluida una compungida Ruby que ayer volvió a asegurar, esta vez ante los jueces, que jamás se acostó con él. Pero reconoció que en las fiestas algunas de sus compañeras se quedaron en ropa interior, otras se disfrazaban de “monjas sexis” y alguna más de fiscal Boccassini, con peluca roja y toga negra. La versión de Berlusconi es que se apiadó de Ruby después de que le contara que había huido de su casa porque su padre le había rociado la cabeza con aceite hirviendo para evitar que se convirtiera al cristianismo. El programa tuvo una audiencia ridícula, el 5,8%, apenas un millón y medio de espectadores. Tal vez porque los italianos ya se sepan la historia. O tal vez porque a muchos les dé igual.
Berlusconi, pese a todos los pesares, sigue logrando millones de votos elección tras elección. Sería feliz si no se hubiese topado en su camino con jueces y fiscales como Boccassini. Por eso ordena a sus medios que la acosen mientras pasea por Milán, que ridiculicen su cabellera roja o que indaguen en su pasado hasta encontrar, triste triunfo, que allá por los ochenta se dio el lote en su despacho con un periodista de izquierdas. Al final, el hombre que ha comprado los cuerpos y el silencio de tantas mujeres está a punto de ser condenado por el trabajo infatigable de Ilda la Roja, aquella mujer que en 1992 se fue a Sicilia a vengar, con la ley en la mano, la muerte de su amigo Giovanni Falcone, cuyo retrato gigante sigue dándole dignidad y memoria a la fachada del tribunal de Milán.
En las últimas semanas, un nombre no ha cesado de relacionarse con el Atlético de Madrid, ganador de la Copa del Rey. Y no es un fichaje, aunque podría aceptarse como tal si se consumara su entrada en el accionariado del club. El multimillonario Peter Lim (Singapur, 59 años) ha emergido en el horizonte rojiblanco de la mano del representante de jugadores Jorge Mendes. Lim es un habitual en el domicilio madrileño de este último, que le está haciendo de cicerone en el mundo del fútbol presentándole a los directivos y agentes más relevantes de la escena internacional.
La relación con Lim, según fuentes cercanas al Atlético, viene de hace un par de años, cuando el club buscaba dinero para financiarse. “Que Lim o Azerbaiyán inviertan en nosotros habla de que la marca Atlético es atractiva”, dice un alto directivo rojiblanco. Lim prestó dinero al club para distintas operaciones y la garantía de esa deuda sería su convertibilidad en acciones en el caso de no poder ser retribuida con dinero, algo que en el club consideran positivo. Días antes, El Confidencial había anunciado que Lim preparaba su desembarco en la masa accionarial de la entidad colchonera, algo que en los despachos del club dicen no contemplar a corto plazo, pero que no se descarta a medio, sobre todo si la construcción del nuevo estadio y la ciudad deportiva se llevan a cabo, activos que revalorizarían al Atlético ante una posible venta parcial o total de su capital social a dos años vista.
La buena relación existente entre Miguel Ángel Gil Marín y el magnate asiático ha provocado que el Atlético viaje a Singapur mañana para disputar un amistoso patrocinado por la fundación propiedad de Lim, una de las principales fuentes económicas de abastecimiento del Comité Olímpico del país asiático en su detección y formación de jóvenes talentos. “El viaje, con una agenda muy intensa para el equipo, puede interpretarse como un acercamiento de posturas con vistas al futuro”, analizan desde el club rojiblanco.
El perfil de Lim responde al del tópico del viejo sueño americano, ya globalizado: individuo de clase baja, hecho a sí mismo (self made man), al que una buena inversión convierte en multimillonario. La apuesta que ha situado a Lim como la octava fortuna de Singapur según la revista Forbes, estimada en 2010 en 1.600 millones de dólares, fue el aceite de palma, materia prima utilizada en biocombustibles, cosméticos y alimentos industriales elaborados con grasas saturadas. Oro líquido por su masiva comercialización, tanto que movilizó a Greenpeace por la deforestación que ha causado su incontrolada y desaforada plantación en diferentes regiones del planeta.
Cuando invirtió en aceite de palma en los años noventa, Lim ya era un reputado corredor de Bolsa en Singapur apodado Remisier King (o rey de las comisiones). Atrás había quedado su infancia como hijo de un vendedor de pescado que compartía un piso de tres habitaciones con otros siete hermanos y un tío. También su estancia en Perth (Australia), donde cuentan que, para pagarse los estudios universitarios de finanzas y contabilidad, fue taxista, cocinero y camarero. A Lim se le atribuye un gran ojo para las inversiones con un principio básico que rige su criterio, según explicaba en una entrevista: “Al final, el elemento clave es la persona. Puedes haber elegido como objetivo una empresa adecuada, pero si has elegido a la persona equivocada, puedes haber comprado un dolor de cabeza”. En su caso, eligió a Kuok Khoon Hong, cliente y amigo, propietario de una empresa denominada Wilmar que había sabido anticiparse al boom del aceite de palma. Desde entonces, Lim controla una potente inversora, Rowsley Ltd, una red de clínicas médicas —Singapur se ha destacado últimamente por su turismo con fines médicos—, y también se le conoce participación en FJ Benjamin, holding dedicado entre otras actividades a la venta internacional al por menor de líneas de ropa como Valentino o GAP.
La relación empresarial de Lim con el fútbol, del que es un apasionado, empezó con la compra de la licencia del Manchester United para abrir bares temáticos relacionados, que perseguía bajo la dirección de Peter Kenyon —ex director ejecutivo del United y del Chelsea y socio y amigo de Mendes— su expansión comercial en Asia.
Lim ya intentó adquirir el Liverpool en 2010 haciéndose cargo de la deuda, pero las negociaciones con el Royal Bank of Scotland, principal acreedor, no fructificaron. Donde sí logró meter la cabeza fue en el automovilismo al entrar a formar parte del accionariado de McLaren, aunque en la escudería británica aseguran que solo frecuenta las carreras en el Gran Premio de Singapur. También tiene prevista la construcción de una ciudad del motor en la región de Iskandar (Malasia) presupuestada en unos 900 millones de euros. Lim tiene en su poder el 70% del proyecto a través de su compañía FASTrack Autosports.
Lim vive con su segunda esposa, una actriz, en un condominio propio cercano al centro de Singapur. La pareja ha hecho de la undécima planta su residencia. En el aparcamiento no faltan ferraris y lamborghinis, y también dispone de un jet privado y un lujoso yate.
A priori, su figura encajaría con la del accionista que Miguel Ángel Gil pretende encontrar para socorrer con liquidez las ahogadas finanzas del Atlético: solvente y con posibilidades de asentar la expansión del club en el atractivo mercado asiático. Incluso algunos consejos que Lim dice haber dado a sus amigos con respecto a las inversiones podrían relacionarse con ese sinvivir emocional de los atléticos: “A mis amigos les digo que cuando las acciones suban no estén muy felices y cuando bajen tampoco estén demasiado tristes, porque su vida estaría fluctuando continuamente y podrían sufrir un infarto de corazón”.
María Gabriela era la hija consentida del presidente Hugo Chávez. Su más fiel seguidora y defensora. Su Primera Dama en los actos oficiales cuando él ya era un soltero divorciado (como en los noventa lo hacían Zulemita Menem en Argentina y Keiko Fujimori en Perú). El pilar de su círculo íntimo. Y su mejor alumna en la construcción de poder. Cuando el 12 de abril de 2002 los militares anunciaron que el presidente había “renunciado” y lo llevaron a la base de Fuerte Tiuna (a las afueras de Caracas), Chávez llamó por teléfono, antes que a cualquiera de sus familiares o colaboradores más cercanos, a María Gabriela. “Me tienen preso. Yo no he renunciado”, le dijo. Y ella se puso en contacto con varios periodistas para que le anunciaran al mundo “lo que en realidad estaba pasando: un golpe de Estado.” Por eso el líder cubano Fidel Castro le dice “la heroína.” Incluso, ante la enfermedad y el posterior fallecimiento de su padre y aprovechando su exposición mediática, se llegó a decir que podía ser candidata a la presidencia de la República.
Pero en los capítulos del melodrama de María Gabriela Chávez Colmenares, cuyos detalles últimamente destila la prensa rosa de su país, hay amor, abandono, muerte, sueños y excesos. Es la hija menor que Hugo Chávez tuvo con su primera esposa, Nancy Colmenares, una profesora de primaria. Aunque no ha ejercido formalmente la profesión, estudió comunicación social en la Universidad Bolivariana de Venezuela, la institución pública que fundó su padre por decreto presidencial en 2003, para que nunca más fueran excluidos de la educación superior los sectores populares. Es madre soltera de una hija que acaba de entrar en la adolescencia (tema personal del que no habla), amiga de figuras del espectáculo y el deporte local y la protagonista de una de las subtramas actuales de la convulsa Venezuela.
A diferencia de sus hermanos (Rosa Virginia y Hugo) y de su hermanastra (Rosinés), ella no duda en hacer públicos sus comentarios (sentimentales y políticos) en las redes sociales. En Twitter, donde tiene más de 660.000 seguidores, desparrama la admiración a su difunto padre (“mi gigante”), se comunica con sus amigos, lanza mensajes de superación personal, publica fotos de sus viajes o de los conciertos a los que asiste, cuenta sus migrañas o sus incidentes cotidianos, responde a las críticas (personales o antichavistas), hace público el cariño hacia su familia y envía mensajes de amor. El pasado 20 de abril causó sensación al confirmar su nuevo romance con una foto donde aparece sonriendo y abrazada al actor Manuel “Coco” Sosa. “Con toooooodo nuestro Amor para ustedes! Se les quiere”, escribió.
Manuel Sosa es un actor que comenzó su carrera en las telenovelas de Radio Caracas Televisión (RCTV), empresa a la que en 2007 el gobierno de Hugo Chávez no le renovó la concesión por considerar que “promovió el golpe de Estado de 2002.” Le dicen “Coco” desde pequeño porque los que lo conocían notaban de inmediato su parecido con Cocoliso, el bebé de Popeye, el marino, y aprovechando su buen parecido físico está acostumbrado a interpretar al galán del melodrama. Tiene un hijo con la modelo Shannon De Lima (también ex pareja del cantante Marc Anthony) y una hija con la actriz Mirela Mendoza. Promovió el voto juvenil en la campaña chavista del pasado otoño y por Nicolás Maduro esta primavera. Y estuvo al lado de María Gabriela durante el funeral del presidente.
María Gabriela, de 33 años, y Manuel, de 30, se conocieron hace unos seis años gracias a los amigos que tienen en común dentro de la farándula venezolana. Pero si tardaron en estar juntos fue porque la hija del presidente tenía una relación con Pablo Sepúlveda Allende, nieto del ex presidente chileno Salvador Allende. Fue el propio Hugo Chávez el que hizo con orgullo (y en directo) el anuncio oficial un domingo de mayo de 2009, durante la maratónica emisión de Aló, presidente. Incluso Pablo Sepúlveda se fue a vivir durante un tiempo con María Gabriela a La Casona, la residencia presidencial de Venezuela, mientras era uno de los médicos de Barrio Adentro, el programa gubernamental destinado a cuidar la salud de “los más desfavorecidos” de Venezuela.
Al terminar ese noviazgo, María Gabriela afianzó su amistad con actores, actrices, cantantes y deportistas (“a los que empezó a llegar gracias a su amiga Natasha Moll, una actriz que desde niña ha interpretado papeles secundarios en varias telenovelas”, cuenta una periodista venezolana que pide no revelar su nombre), sin importarle que la señalaran como “el lado más frívolo del chavismo”, sobre todo porque sumó el espectáculo al proyecto de su padre. Cuando el pasado otoño el convaleciente Hugo Chávez anunció que volvería a presentarse a las elecciones presidenciales, María Gabriela le sugirió que el grupo Los Cadillac´s lo acompañara en sus mítines. Chávez aceptó y entre discurso y discurso, sus seguidores se movían al ritmo pegadizo de la canción Chávez, corazón del pueblo (que luego retomaría Nicolás Maduro).
En plena etapa “fantástica” de su romance con Manuel Sosa y sin que quede claro de qué vive, la noche del pasado sábado 27 de abril María Gabriela fue a cenar comida tailandesa con sus amigas a un restaurante ubicado en la tercera planta del centro comercial Tolón, en el exclusivo barrio de Las Mercedes de Caracas. Antes de comerse el postre (“un pay de limón”) fue al baño y ahí dos chicas le dijeron “algo” para “molestarla.” El gerente intervino y echó a las dos mujeres del lugar. “Botaron a dos payasas que quisieron meterse conmigo. Lo siento por ellas. Se reserva derecho de admisión, ja ja”, dijo en Twitter la “infanta presidencial” para zanjar cualquier indicio de polémica.
"Mamá, ¿tú tienes la llave de Numancia?”. En el asiento de atrás, dando tumbos por un maltrecho camino de tierra, Álvaro de Marichalar llama a la condesa viuda de Ripalda. Insiste en posar en las ruinas donde los numantinos resistieron el asedio de los romanos. “Estaban dentro de nuestra finca. Cuando mi abuelo las regaló al Estado, Alfonso XIII le dio una llave a cambio”, explica. Es lunes, y los lunes las ruinas cierran. Desde lo alto de ese cerro se divisa Garrejo, la finca de los Marichalar, a apenas medio kilómetro de Garray (Soria).
A falta de ruinas, optamos por su finca. Antes, nos lleva a ver la Cúpula de la Energía, cuyas obras se han paralizado por los recortes. Es la construcción estrella de lo que él llama “la ciudad de la mafia ambiente”. “Mira la que tienen aquí montada. Y después no me quieren conceder a mí la licencia para restaurar un caserón en mi finca. Soy el único de la provincia que llama públicamente mafiosos a algunas personas de la Junta de Castilla y León, y esa es la manera que han encontrado de joderme. ¡Si hasta me quieren expropiar los caminos!”. La alcaldesa de Garray, aduce que “no se le ha pedido ni más ni menos que a cualquier otro vecino que quiera hacer obra para un uso excepcional en suelo rústico. Y los caminos no son suyos. En su momento, la familia Marichalar solicitó permiso para poner una cancela por motivos de seguridad, cuando venía aquí la infanta. Pero ahora ya no tiene sentido. Ya les dimos una prórroga y ahora el asunto está en los juzgados”.
Álvaro es portavoz de UPyD por Soria. Fue él quien se ofreció a Rosa Díez. Y denuncia lo que considera injusto en la provincia de la misma manera en que defiende el patrimonio familiar: con furia numantina. Lo anuncia el lema que preside el caserón que lleva siete meses restaurando sin licencia: “Ecce beatificamus eos qui sustinuerunt”. “Aquí honramos a quienes resistieron”. Él ha hecho de esas palabras una consigna vital. Arrastra cierto orgullo herido. A principios de los noventa, se cantaban sus gestas. A lomos de una moto acuática conquistaba récords para España. Iba para figura mediática por méritos propios. Le llamaban, como se encarga de recordar, “el Indurain del mar”. Hasta el año 95, cuando se anunció el compromiso de su hermano menor, Jaime, con la infanta Elena.
Pasó a ser el hermanísimo, el cuñadísimo, un colorista secundario en la opereta protagonizada por la monarquía española. “Lo único que te voy a pedir es que no me nombres como hermano de mi hermano. Lo puedes decir así en tu reportaje. Porque es una auténtica losa en mi vida. Fui yo quien le presentó a la infanta. Yo tenía una vida social bastante prolija. Era relaciones públicas de Pachá y de Tartufo y estaba en mi grupo de amigos. Su prima Alexia de Grecia fue mi novia. Y pasó de ser él mi hermano a ser yo el suyo. Fue trágico para mí, devaluó mi vida como pequeño empresario y como deportista”. Aún hoy, a sus 52 años, cuando ostenta 11 récords mundiales y está a punto de acometer su 40ª travesía en moto acuática, que le llevará a cruzar el Pacífico, de Filipinas a Panamá, arrastra ese estigma. Se defiende al oír que quizá ese enlace propiciara que le llamaran más como conferenciante o aventurero. “Jamás, al contrario, es una putada para la autoestima”, insiste. “Antes, yo no me tenía que enfrentar a ningún prejuicio. Y, de repente, se pensaba que me dedicaba a vivir la vida, que todo me caía por ser ‘el hermano de’. Se me ha querido eclipsar cuando yo ya tenía mi camino”.
En un antiguo garaje, transformado hoy en almacén de aperos, pernocta la Numancia, su moto de agua. Esa embarcación, la más pequeña que culminó la tarea de cruzar en solitario el Atlántico, presidió la loma de Numancia el día de su boda con la ucrania Ekaterina Anikieva. Él tenía 49, ella, 23. Hoy resulta imposible verla por aquí. Fue ella quien le instó a marcharse de España. Desde hace dos años viven en Moscú. “Fue una decisión más de mi mujer que mía. Se agobiaba mucho en España y se sentía perseguida. Me suele decir: ‘Para que luego me digan de la mafia rusa, con la mafia política que tienes tú aquí’. Está encantada en su país, con 300 personas a su cargo en la empresa de su padre. Se dedican a fabricar muebles tipo IKEA”. Y se ríe cuando se le pregunta el nombre de su suegro. “Pues… ¡No sé! Es que yo siempre le llamo papusch. ¡Y eso que es más joven que yo!”. Lleva dos meses sin ver a su mujer, porque acaba de regresar de emular la travesía de Ponce de León a Florida.
Detrás del verbo acelerado, la fachada de bon vivant —hoy reduce su prestancia a unas bermudas, polo y chanclas— y el humo del cuché, Álvaro de Marichalar sostiene que lleva toda la vida currando. A los 22 montó una empresa de instalación de antenas parabólicas. “Me he pateado los tejados de España y Marruecos”, narra ya almorzando en un mesón del pueblo. Fue ese negocio el que le llevó por primera vez a Rusia, hace más de dos décadas. Hoy se dedica allí a la compraventa de inmuebles. “Traigo a inversores rusos que compran aquí, sobre todo en Ibiza, en la Costa del Sol, en Gerona, en Canarias. También estamos reformando, para luego vender, el edificio donde vivimos en Moscú, en Patriarchi Prodi, una zona presidida por un estanque. Mi mujer conoce a todo el mundo allí. Nos movemos boca a boca. Intentamos hacer pocas operaciones, pero buenas”.
Se define como “más patriótico y monárquico que nadie”. Y nada le frena al opinar que “la infanta Cristina ha hecho un daño que hay que reparar. Porque ser infanta de España es una servidumbre, no un privilegio. Si ha traicionado su deber histórico con esa institución que pertenece a los españoles llamada monarquía, debería renunciar y decir: ‘Me arrepiento de no haber puesto coto a ese tiparraco de marido que tengo”.
En cualquier caso, insiste en que hoy en día no regresaría a España. “Los rusos me están tratando fenomenal. Es un país que deja al empresario hacer dinero. ¿Sabes lo que pago yo en Rusia? El 10% de impuestos. No hay IVA, no hay impuestos, tío. Cualquiera puede emprender un pequeño negocio. Y nadie te pone cortapisas. Ni multas, ni coñazos para abrir, ni horarios, ni te imponen el cinturón de seguridad, ni el casco, ni el parquímetro. Es un país donde haces lo que te da la puta gana, macho”. Y, tras el efusivo discurso, sale disparado a supervisar los últimos detalles de la obra, para volar después a su refugio moscovita antes de echarse de nuevo cuatro meses a la mar.
La fiscalía ha recurrido la sentencia de dos años y medio de cárcel impuesta al torero José Ortega Cano por el accidente de tráfico en el que murió un hombre, para que sea elevada hasta los cuatro años de prisión. El fiscal destaca la conducta "desastrosa" del diestro, motivada por "una única causa": la intoxicación etílica. El ministerio público discrepa de la juez Sagrario Romero que impuso la sentencia, y ha pedido a la Audiencia de Sevilla que incluya el delito de conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas y así condenar de manera más severa al torero.
El recurso incide con insistencia en la "temeraria conducción" de Ortega Cano antes de chocar de manera frontal con el camarero Carlos Parra, que falleció en el acto. "Acosando con su vehículo (...) Adelantando en paso de cebra y por el carril contrario con raya continua (...) Tomando la curva sin visibilidad (...) Adelantando a dos vehículos al mismo tiempo en zona de curva sin visibilidad (... ) Y finalmente invadiendo el carril de sentido contrario al tomar una curva abierta durante al menos 60 metros y a 126 km/h".
La fiscalía pide a la Audiencia que tenga en cuenta la prueba de alcoholemia que anuló la juez de lo Penal realizada con la sangre que conservó el hospital donde quedó ingresado el torero. La magistrada consideró que se había roto la cadena de custodia, por lo que esto anulaba el valor de la prueba. "No hay ninguna prueba de alteración o manipulación de la muestra de sangre extraída" a Ortega Cano, que triplicaba la tasa de alcohol permitida por ley, sostiene el ministerio público. "Estos centros tienen perfectamente protocolizados todos sus sistemas de atención, que están avalados con criterios científicos de absoluta fiabilidad", alega la fiscalía.
Ortega Cano fue condenado a dos años, seis meses y un día de cárcel por delitos de homicidio por imprudencia grave y conducción temeraria, por el accidente que el diestro provocó el 28 de mayo de 2011 cuando circulaba a 125 kilómetros por hora en una carretera de la provincia de Sevilla limitada a 90 km/h.
La prueba de alcoholemia practicada a Ortega Cano en el hospital Virgen Macarena de Sevilla, donde quedó ingresado en estado grave, arrojó el triple de la tasa permitida en sangre. La juez de lo Penal rechazó esa prueba porque se hizo 18 días después del siniestro porque las muestras se tomaron para fines terapéuticos y se rompió su cadena de custodia.
"Un fallo en la actuación médica puede costar una vida. Por tanto, dar mayor fiabilidad al protocolo establecido por el Ministerio de Justicia que al protocolo clínico de urgencias del hospital es absurdo", argumenta el fiscal de Seguridad Vial. Mientras, la defensa del torero pide la libre absolución del diestro. "La defensa ha querido levantar dudas y sospechas absolutamente injustificadas sobre una presunta manipulación de la muestra de sangre obtenida al acusado, en un intento desesperado de evitar la condena por conducción bajo los efectos de bebidas alcohólicas", argumenta el ministerio público.
Al menos no se las robaron a Blanca Suárez. El jueves por la noche la gran fiesta en Cannes la organizaba la casa de joyas Chopard que entregaba como cada año sus trofeos a los actores emergentes del momento. La madrileña y el británico Jeremy Irvine (Warhorse y Grandes esperanzas) fueron los elegidos en esta edición, y recibieron sendos galardones en una gala en la que Colin Firth ejerció de maestro de ceremonias. Por supuesto, la mayor parte de las actrices pasearon diseños de la joyería suiza, que junto a patrocinar el festival fabrica la Palma de Oro que se otorga a la mejor película. Como durante el festival de cine hay dos o tres alfombras rojas diarias, además de innumerables eventos caritativos y actos promocionales, Chopard no solo guarda sus joyas en la tienda que posee en La Croisette cerca del hotel Majestic, sino en diversos lugares de la ciudad. Hay mucho cliente que atender. Y en uno de ellos, el hotel Novotel del bulevar Carnot, a escasos 15 minutos del Palacio de Festivales, y que ni siquiera es el establecimiento más caro de la cadena hostelera en esta ciudad, los ladrones se llevaron en la madrugada del viernes joyas de Chopard por valor de un millón de dólares (770.000 euros) de la habitación de un empleado de la joyería. Hacia las cinco de la mañana, según fuentes de la policía judicial de Niza, los cacos desempotraron la caja fuerte con las joyas en su interior, y se llevaron continente y contenido enteros.
Un portavoz de Chopard no quiso desvelar qué joyas (o relojes o accesorios de lujo, que la firma suiza también los fabrica) habían sido las sustraídas. Al menos no fue la Palma de Oro: el festival ya ha comunicado que su máximo galardón –que es de oro, pesa 118 gramos y está valorado en más de 20.000 euros- se encuentra a buen recaudo. El Suite Novotel donde ha ocurrido el hurto es un edificio moderno, en donde ayer por la tarde había aún algo de presencia policial, y que recibe a los visitantes estos días con cortinajes rojos y una inmensa Palma de Oro.
En 2011 la actriz y productora argentina Martina Gusman, que formaba parte del jurado de la Sección Oficial, fue víctima de un robo en la habitación que ocupaba en el hotel Marriott. Una mujer se hizo pasar por ella y pidió el código de entrada a su suite, de la que se llevó joyas y un ordenador. El año pasado, los futbolistas Souleymane Diawara, del Olimpico de Marsella, y Mamadou Niang, del Besiktas, fueron desvalijados mientras daban una vuelta por La Croisette. Los ladrones aprovecharon para entrar en su villa de la Roquette-sur-Siagne, a 12 kilómetros de Cannes y se apoderaron de cuatro relojes de lujo, bolsos y joyas por valor de 400.000 euros
En cualquier caso la historia de la Costa Azul está plagada de grandes robos, de hurtos de joyas, cuadros y dinero. Incluso Alfred Hitchcock rindió homenaje a esa tradición en 1955 en Atrapa a un ladrón, en la que Cary Grant encarnaba a El Gato, un ladrón de guante blanco en la Riviera francesa. Por lo menos él dejaba las cajas fuertes.
Ni sesiones de yoga ni paseos. Dan Brown evita el vértigo de la página en blanco colgándose de los tobillos. Como remedio contra el bloqueo literario, el autor de El Código Da Vinci se ata los pies a una tabla que guarda en el gimnasio de su casa en New Hampshire (EE UU) y la gira hasta que está cabeza abajo. En otras ocasiones recurre a las botas de gravedad, un instrumento que promete aliviar dolores de espalda y migrañas, que también utilizan los militares estadounidenses y Uri Geller. Brown mantiene que esta terapia de inversión le ayuda a relajarse y a concentrarse.
El resto de sus hábitos relacionados con la escritura son igualmente singulares. Empieza a trabajar a las cuatro de la mañana, coloca un reloj de arena en su escritorio y cada hora realiza una pausa para hacer flexiones, abdominales y estiramientos. El escritor estadounidense ha realizado estas declaraciones al diario británico The Sunday Times, en la única entrevista que ha concedido para promocionar Infierno, su nuevo libro. En la entrevista describe la vida del escritor como “una existencia terrible” y confiesa que encuentra su profesión muy difícil: “Es como ir al gimnasio, cuando acabas te sientes bien pero mientras tanto deseas estar haciendo otra cosa”
La publicación de Infierno el 14 de mayo fue precedida por una misteriosa campaña de promoción que incluía códigos numéricos. Para evitar filtraciones se encerró a los traductores en un búnker a las afueras de Milán, trabajando en las ediciones internacionales. Como medidas de seguridad se les confiscó el móvil, restringió la conexión a Internet de los ordenadores, se les prohibió usar cuadernos y bolígrafos y se les exigía entregar la traducción cada noche.
Brown considera Infierno su obra “más oscura” y toma referencias de La Divina Comedia de Dante Alighieri. Al autor le interesa sobre todo la manera en la que Dante influyó en la idea cristiana del averno. La historia recupera al académico y simbiólogo Robert Langdon, protagonista de otras novelas de Brown, que en esta ocasión corre sus aventuras en Florencia. Está previsto que sea uno de los éxitos editoriales del año y sus comienzos son prometedores, ya que el mismo día en el que se puso a la venta se colocó a la cabeza de los libros más vendidos en la tienda online Amazon.
Los críticos literarios, que normalmente consideran la prosa de Brown inconsistente y pobre, han sacado el hacha. El Washington Post compara la narración con la de una guía de viaje y The Daily Telegraph considera que es a la vez su novela más ambiciosa y la peor. El Código Da Vinci vendió 80 millones de copias y fue llevado a la gran pantalla por el cineasta Ron Howard y protagonizada por Tom Hanks.
El futuro de la monarquía belga ha irrumpido en el debate político. Tras meses de rumores sobre la posible abdicación del rey Alberto en su hijo Felipe, la prensa belga empieza poner fecha a ese proceso y da por enterado al primer ministro del país, Elio di Rupo. El diario Le Soir asegura que la decisión está tomada y que solo queda concretar la fecha más conveniente para hacer la transición.
La reciente abdicación de la reina de Holanda en su hijo Guillermo ha avivado el debate sobre un episodio similar en la vecina Bélgica. “El rey está cansado; no puede más”, aseguran fuentes citadas por ese diario, aunque la Casa Real no se pronuncia sobre el asunto. Las mismas informaciones apuntan a que el rey, a punto de cumplir 79 años, podría elegir un día simbólico –la fiesta nacional del 20 de julio- para anunciar su retirada, más próxima al final de año.
El cambio en la jefatura del Estado supone un elemento de desestabilización en un país en el que la monarquía es una de las pocas señas de identidad. Y como casi todos los debates, el del relevo en la Casa Real divide a flamencos y francófonos. Mientras los flamencos abogan más por el relevo, los francófonos son más partidarios de que el rey siga al frente y que, en todo caso, continúe en el puesto hasta las próximas elecciones generales, en mayo de 2014.
En este último grupo se situaría el primer ministro, partidario de que alguien con la experiencia del rey siga al frente. Según informa Le Soir, Alberto ya ha informado al socialista Di Rupo y también al príncipe heredero. E incluso el primer ministro habría mandado un SMS a los miembros de su Gobierno para trasladarles la noticia. El Gobierno ha negado la existencia de ese mensaje telefónico, así como la existencia de un debate en el Ejecutivo sobre el cambio en la monarquía.
La Casa Real guarda un prudente silencio sobre el futuro del monarca. El heredero al trono belga, Felipe, evitó pronunciarse ante los periodistas hace un par de meses. “No soy la persona que os puede responder. Es una decisión personal del soberano. Le corresponde decidir a mi padre si abdica o no”, respondió al ser preguntado al respecto. Felipe citó el caso de la reina Beatriz en Holanda como ejemplo de abdicación, pero también el de la reina de Inglaterra como monarca que resiste. “En cada país la situación es diferente”, concluyó asépticamente.
Elie Nahas regresaba cada año de Cannes con entre 100.000 y 200.000 euros en su cuenta. No sabe nada de cine, pero el agente de modelos libanés conoce a la perfección los rincones oscuros de esa escenografía de ensueño por la que desde ayer pasean estrellas como Nicole Kidman o Steven Spielberg. “La prostitución en Cannes mueve más dinero que la venta de películas”, sentencia en su despacho de su agencia de Beirut. El empresario de 49 años ha sido condenado en ausencia a ocho años de prisión y a pagar una multa de 50.000 euros por dirigir una red de prostitución de lujo que implicaba a unas 50 chicas y otros siete acusados, en virtud de una sentencia emitida en Marsella en octubre de 2012.
En 2002 su destino se cruzó con el de uno de los playboys asiduos a la Costa Azul, Mutasim Gadafi, el cuarto hijo del dictador libio, fallecido, como su padre, durante el levantamiento contra el régimen en 2011. “Lo conocí porque organizaba concursos de belleza en Líbano”, cuenta, “me dijo que necesitaba mi ayuda en Europa para que invitase [a sus fiestas] a mujeres bellas”. Nahas pasó a convertirse, en sus propias palabras, en el “hombre del dinero”, tras coordinar el espectacular cumpleaños de Mutasim en Marrakech en 2004. “Me dio 1,5 millones de dólares”, recuerda. Con ese trabajo se ganó su confianza hasta que en 2007 estalló el escándalo con la detención en agosto de Nahas en su habitación del lujoso Carlton de Cannes.
El glamuroso enclave mediterráneo era su parada anual. “Yo organizaba todo, desde su llegada hasta su salida”, explica. Eso incluía reservas de avión, la “seguridad” y el transporte de entre 10 y 20 chicas que nutrían las fiestas del Che Guevara, el barco de Gadafi anclado frente a la bahía. “Cada una cobraba 1.000 euros por enseñar los dientes”, dice. “Estar ahí, sonreír, bailar y beber”.
El “jefe”, como aún lo llama, no era el único. Los servicios se dirigían a “hijos de presidentes y príncipes árabes”, según la sentencia. “Cada año en Cannes hay 60 o 70 barcos con chicas hermosas que pueden o no recibir dinero como regalo”, asegura. E insiste en que no sabe qué ocurría dentro del yate, ya que su acceso estaba totalmente vetado.
Los hoteles y villas de la ciudad eran los otros decorados. El sistema es “sencillo”, según Nahas. A partir de las 20.00, las chicas aterrizan en los pasillos del Carlton o el Martínez. Los potenciales clientes acuden a tomar café, echan un vistazo e indican un número de habitación. “Cannes es la ciudad con las escorts más caras”, puntualiza, “lo que en la calle cuesta 50 euros, allí asciende a 500 o 1.000”.
Es el precio que marca Robin, escort que se anuncia en Internet: 400 euros la hora; 1.500 el día entero, en efectivo o con tarjeta. “Estaré en Cannes desde el 12 de mayo”, advierte a través de un anuncio en una página web. El resto de la información deja poco a la imaginación: medidas, fotos, servicios eróticos que ofrece y un número de teléfono. En Internet se puede encontrar su agenda y la de docenas de mujeres con los días y lugares de sus viajes. Ejercer la prostitución en Francia no es delito, pero sí todo lo demás, como ayudar a las chicas a conseguir un trabajo, se cobre o no por ello como proxeneta.
“El festival es la temporada en la que vienen las mujeres más bellas”, apostilla Nahas. “Si una chica hacía algo y se llevaba un sobre con 5.000 o 6.000 euros, no es mi asunto”, dice en Beirut. Nahas ingresó en prisión preventiva en Francia en 2007, donde permaneció 11 meses. El caso se cerró en 2008 por falta de pruebas, y él volvió a Beirut. Cuatro años después se reabrió el caso, el tribunal le condenó en rebeldía y los abogados de Nahas recurrieron. A la espera de que se resuelva su apelación, no ha vuelto a pisar Europa para evitar a la Interpol y confiesa que está cansado: “El mundo de las modelos está lleno de bellas mujeres, pero es un negocio muy sucio”.
Alfredo Di Stéfano, de 86 años, compareció esta mañana en el juzgado de tutelas e incapacitaciones de Madrid acompañado de sus hijos. Son ellos los que han solicitado a un juez que declare su incapacidad ante la sospecha de que su secretaria, la periodista costarricense Gina González, podría estar controlando las decisiones del exfutbolista.
Ni los hijos, ni Di Stéfano hicieron declaraciones al salir del juzgado. El presidente de honor del Real Madrid acudió al juzgado en silla de ruedas, muy abrigado, con la gorra calada y un bastón en las manos. Tenía el aspecto de lo que es: un hombre de 86 años, cansado y un poco desconcertado ante la presencia de los periodistas que esta vez no acudían a ver al fenómeno por su grandeza en el mundo del fútbol sino por un asunto familiar.
Horas después, salieron sus hijas, que tampoco quisieron hacer comentarios. Hubo algún forcejeo con la prensa. Uno de los acompañantes agarró de la muñeca a uno de los reporteros que trataba de acercar el micrófono.
La única frase que se llevaron los periodistas fue la que soltó la propia Gina González, de 36 años. Tampoco fue muy prolija. Fue la última en marcharse. Dijo que estaba cansada y que “Dios ayudará a Di Stéfano”; se metió en un taxi y se marchó.
En este caso, hay dos partes. Los hijos que han pedido la incapacitación y el propio Di Stéfano, que puede defenderse recurriendo a un abogado si considera que él es capaz de tomar sus propias decisiones. Será el juez el que determine si debe ser incapacitado. Para ello se basará en los informes periciales médicos. Uno de parte, el que han proporcionado los hijos, y otro encargado por el tribunal.
No trascendió cuáles fueron las preguntas del juez a las partes ni por qué su secretaria había acudido al juzgado. La petición de incapacitación se cursó el pasado día 24 de abril y fue aceptada dos días después.
Fue entonces cuando Gina González anunció que iba a casarse con Di Stéfano. Ambos se conocieron durante una entrevista en 2005. En los años siguientes, el exfutbolista ha aparecido siempre en compañía de su secretaria. Ella era la que empujaba su silla de ruedas y la que le cuidaba constantemente. La versión de González viene a decir que en ese tiempo ha surgido una relación amorosa entre ella y Di Stéfano.
Nada de eso creen los hijos, que sospechan que la mujer estaría intentando hacerse con el patrimonio del exfutbolista. En cualquier caso, la supuesta relación parece haberse interrumpido desde el momento en que los hijos acudieron al juzgado. El exfutbolista está permanentemente acompañado por alguno de ellos y tiene el teléfono controlado. Ni tan siquiera directivos del Real Madrid han podido comunicarse con él en los últimos días. Di Stéfano también ha estado ausente del palco de honor en los últimos partidos del equipo.
Los cinco hijos de Alfredo Di Stéfano hicieron público a través de la agencia Efe un comunicado en el que consideraban “radicalmente falso" que pretendieran la incomunicación o limitar la libertad de movimientos de su padre cuando solicitaron en el Juzgado su incapacidad.
“Nuestra decisión de promover la incapacitación de nuestro padre se basa, exclusivamente, en nuestro deseo de favorecer su máxima protección en todos los órdenes de su vida, y, si adoptamos la misma, fue como consecuencia de su estado de salud y previa exploración clínica que le fue practicada por un doctor en medicina, especialista en psiquiatría”, señala el nuevo comunicado.
“Nos reservamos nuestra opinión en relación con las conductas y móviles de la referida persona que, nunca se ha ocupado del cuidado de nuestro padre”, concluyeron.
Diego Armando Maradona, actual embajador deportivo de Emiratos Árabes, regresó este martes a Argentina después de cinco meses de ausencia para, entre otros motivos, conocer a su nuevo hijo, Diego Fernando Maradona Ojeda, de tres meses. Pero no fue una vuelta del todo feliz. Al llegar al aeropuerto internacional de Ezeiza, en las afueras de Buenos Aires, discutió con los fotógrafos que lo aguardaban. Pero ahí no acabó la historia. Ellos lo persiguieron por la carretera de salida del aeropuerto, él se bajó del coche, les arrojó piedras y pateó a uno de ellos, según denunció un reportero gráfico de la revista Papparazzi. De ser cierta la versión, no sería la primera vez que Maradona agrede a fotógrafos.
Maradona voló desde Dubai a Buenos Aires acompañado por su nueva novia, Rocío Oliva, de 22 años. La una relación con esta visitadora médica y futbolista amateur comenzó después de interrumpir su vínculo con Verónica Ojeda, la madre de Diego Fernando, su quinto hijo. Maradona se separó de Ojeda, una profesora de educación física de 35 años, en pleno embarazo. Él no deseaba tener más hijos y creía que ella estaba cuidándose con un dispositivo intrauterino (DIU). La exestrella del fútbol argentino y exseleccionador de su país no vino en febrero a Argentina para asistir al nacimiento de Diego Fernando. Al poco tiempo anunció su nuevo noviazgo y solo pasó por Sudamérica para apoyar al chavista Nicolás Maduro en la campaña electoral venezolana en abril pasado.
Al llegar a Ezeiza, Maradona y su novia no pudieron sortear a la prensa. Los periodistas le preguntaban si venía para conocer a su hijo y entonces comenzaron las discusiones. El Pelusa regateó los micrófonos y se marchó del aeropuerto. "Hasta que llegamos al peaje [de la autopista], estaba de buen humor. Incluso nos pidió fuego para prender el habano", contó el fotógrafo de Papparazzi a Radio La Red. "Pero cuando notó que los estábamos siguiendo, se enojó. Hizo parar el auto en la banquina [arcén]. Sin preocuparse por la lluvia, se bajó con un habano en la mano y empezó a insultarnos. Como seguíamos sacando fotos, empezó a buscar piedras en el barro y nos las tiró. Como seguíamos, se acercó y le pegó una patada a un colega", agregó el reportero. “¡Comprate una vida!”, les gritaba.
En 1994, cuando era futbolista y estaba con problemas de adicciones a la droga, Maradona había disparado con un arma de aire comprimido desde su entonces casa de descanso en las afueras de Buenos Aires contra fotógrafos que lo esperaban fuera. En 2001 fue condenado por la justicia a pagarle 15.300 dólares a uno de ellos porque había acabado herido.
Este martes, Maradona se dirigió primero a la casa de Ojeda, en el mismo municipio de Ezeiza, para conocer a su quinto hijo. El exjugador del Barcelona y el Sevilla había tenido dos hijas de su matrimonio con Claudia Villafañe, Dalma y Giannina, y otros dos hijos extramatrimoniales no reconocidos hasta que así los declaró la justicia, Diego Armando Junior y Jana. Maradona solo mantiene contacto con Dalma, Giannina y ahora también con Diego Fernando.
Mientras el Pelusa conocía al bebe, su novia lo esperó en una gasolinera cercana. Después se fueron juntos a cenar a la casa de los padres de Oliva. La prensa argentina especulaba con que el excampeón del mundo de 1986 había venido a Argentina no solo para conocer a su nuevo hijo sino también para el cumpleaños de Giannina, que está separada de Sergio Agüero, la estrella del Manchester City y padre del único nieto del Pelusa, Benjamín Agüero Maradona. Además, el exseleccionador, que lleva casi dos años viviendo en Dubai, habría venido para vender su antigua mansión del barrio porteño de Villa Devoto y para participar de un programa con la estrella televisiva argentina Susana Giménez.
Eduardo Zaplana luce desde hace unos días una nueva imagen. El exministro de Trabajo y Asuntos Sociales en la etapa de José María Aznar y ahora delegado de Telefónica tiene una nueva nariz más pequeña que la original. Una comparativa fotográfica permite observar que el perfil de Zaplana ha cambiado. Su apéndice es ahora más corto y chato.
La operación se realizó a finales de abril pero no ha sido hasta hace unos días cuando se ha mostrado en público. Zaplana acudió al entierro de la ex teniente de alcalde de Madrid, Mercedes de la Merced y allí, algunos de los asistentes, comprobaron el cambio.
Un portavoz de Zaplana ha explicado que la operación se ha realizado por consejo médico para corregir su tabique nasal por un problema respiratorio.
Solo 24 horas después de haber hecho público que se había sometido a una doble mastectomía, Angelina Jolie está considerando extirparse los ovarios, según informa la revista People. La actriz, de 37 años, no ha experimentado ninguna complicación desde que se sometió a la operación en febrero y a la cirugía reconstructiva en abril. "Ella está bien", ha dicho un portavoz de Jolie a la publicación.
Según esta fuente, debido a su gen BRCA1 "defectuoso", se enfrenta a un alto riesgo de desarrollar cáncer de ovario, que los médicos estiman es de un 50%. Algunos médicos recomiendan que las pacientes se sometan a la cirugía a partir de los 40 años.
La actriz y su novio, Brad Pitt, intentan mantener la rutina familiar por los niños, mientras ella estaba en tratamiento. En estas semanas de hospital "la vida era normal" para los niños dice People. "Sus hijos son lo primero para ella."
De todo el proceso, la actriz habló en una carta publicada en el diario The New York Times, donde ha explicado que es portadora del gen BRCA1, que aumenta drásticamente el riesgo de desarrollar cáncer de mamas y de ovarios en las mujeres que lo poseen.
"Mis doctores estimaban que tenía un 87% de riesgo de contraer cáncer de mama y un 50% de padecer cáncer de ovarios, aunque los porcentajes varían de una mujer a otra", ha escrito la actriz. "Cuando supe que esta era mi realidad, decidí actuar de forma proactiva y minimizar el riesgo lo más que pudiera. Tomé la decisión preventiva de someterme a una doble mastectomía". Tras la operación, los médicos han reducido las probabilidades de la actriz de desarrollar estas enfermedades hasta un 5%.
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