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Sección Gente | EL PAÍS
Actualizado: hace 23 horas 15 mins

La ambición llega del frío

Mar, 26/08/2014 - 00:10

En un país pequeño y poco dado al star system como es Suiza, puede que Xenia Tchoumitcheva sea lo más parecido a una estrella. Su presencia mediática es constante. Nos vende gafas desde paneles publicitarios por Ginebra o Zúrich, promociona coches en televisión o da consejos de moda en revistas económicas. Pero su triunfo nace de una relativa derrota. En 2006 la rusa quedaba finalista de Miss Suiza. La decisión del jurado causó tal decepción en la opinión pública que Xenia se convirtió en una celebridad nacional de la noche a la mañana. Hoy nadie recuerda a Miss Suiza 2006, pero todos saben quién es Xenia, la mujer que ha logrado algo extraordinario: ser reconocida en todas las regiones lingüísticas del país alpino. Una proeza al alcance de unos pocos elegidos, como Roger Federer o el rockero Stephan Eicher.

“Yo era la más joven participante del concurso, y nunca pensé llegar tan lejos”, rememora hoy sobre su aventura. “Fue casi por azar que llegué a presentarme, pues a pesar de que yo ya trabajaba como modelo profesional, nunca abandoné mis estudios”, precisa con un punto de orgullo expresándose en francés con acento italiano.

Una de las cosas que hacen de Xenia una rara avis en el mundillo de la moda es la combinación de belleza y un currículo académico que casi supera a su carrera de modelo. La joven políglota (habla italiano, ruso, inglés, francés, alemán y español) es diplomada en Economía y se formó en la finanza internacional en bancos de Londres. En 2011, JPMorgan Chase le ofreció un puesto que rechazó para crear Chic Overdose, su empresa on-line. “No acepté la oferta porque me di cuenta de que yo ya tenía un oficio. Y nunca me he arrepentido de haber optado por la independencia”, explica mientras dibuja una sonrisa bien estudiada, propia de alguien habituado a tratar con periodistas.

Es posible que el lector español la recuerde por su relación con Fernando Alonso. Sorprendentemente, acepta una pregunta al respecto: “Pertenece al pasado. No tener más a la prensa del corazón pisándome los talones es bueno, eso fue algo que nos molestó mucho a los dos. Yo pienso que la vida privada debe mantenerse como tal”. Una afirmación que no deja de llamar la atención en alguien que tiene a casi 800.000 personas siguiendo en las redes sociales cada paso que da, desde el desayuno hasta la cena.

Nacida en 1987 en la ciudad industrial rusa de Magnitogórsk, Xenia llegó a Lugano (Suiza) a los 6 años. “No soy italiana, ni suiza, ni rusa…sino un poco las tres cosas”, precisa. Y aparte del nombre y el aspecto, ¿qué queda de rusa en Xenia? “Tienen en alta estima el valor de la educación y son muy trabajadoras. En estos puntos me siento totalmente rusa”.

Ella ama el control de su imagen y su palabra. “Pues sí, me gusta el control y dar espacio en mi empresa a mujeres de poder. Creo en el women power de Michelle Obama o Beyoncé, que son femeninas pero al mismo tiempo tienen éxito y una influencia en el mundo. Es a lo que aspiro”. De hecho, “éxito” es una palabra recurrente en su vocabulario. Su modelo de negocio se inspira en el Huffington Post, aunque lo que diferencia su proyecto es el hecho de que está íntegramente escrito por mujeres.

“Mi negocio, que cuenta con una treintena de colaboradores, consiste en marketing y publicidad on-line. Lo que lo hace único es mi propia mirada sobre las cosas. Me considero alguien capaz de crear tendencias. Pero atención, Chic Overdose no está al alcance de cualquiera que pueda pagarlo; hay una selección estricta. He anulado contratos de clientes que no estaban a la altura de lo que yo espero”.

Hay quienes le critican que no pague a sus colaboradores. Hace un mohín de sorpresa y responde: “Tampoco el Huffington Post lo hace. Si les pagara, dejarían de escribir de lo que realmente les interesa. Colaborar en mi empresa conlleva otro tipo de impacto en sus carreras, en términos de visibilidad y tráfico a las webs de sus empresas”.

Como decía al comienzo, en Suiza es difícil pasar un día sin ver la cara de Xenia. ¿No se arriesga a saturar al público? “Soy consciente de este peligro, y creo que hago lo posible por dosificar mi presencia mediática. Hay que saber qué entrevistas no aceptar, y cuáles son necesarias”, aclara con un guiño.

“No quiero dirigir un sitio dedicado solo al lujo y a los negocios, sino también potenciar la moda”, concluye poniendo punto final a la charla con precisión suiza.

 

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Simeón II pierde un segundo castillo

Lun, 25/08/2014 - 17:38

Simeón II, quien fuera rey de Bulgaria a los seis años y perdiera el trono antes de los diez a manos de los comunistas, ha recibido por segunda vez un varapalo de la justicia búlgara para recuperar la propiedad de sus palacios. Según ha informado la oficina del úlitmo rey de Bulgaría, Simeón II ha perdido la batalla judicial en la que pedía que se le devolviera la propiedad de un palacio nacionalizado por el régimen comunista tras la caída de la monarquía en 1946. Un tribunal de Sofía ha sentenciado que dicha residencia en Tsarska Bistritsa (al sur del país) siempre ha pertenecido al Estado y no al monarca. Una una decisión que será recurrida por Simeón Sajonia-Coburgo.

La residencia de caza, con unas 20 hectáreas de tierras agrícolas y bosques, fue el escenario donde contrajo matrimonio en 2002 Kalia, la hija pequeña de Simeón II y Margarita Gómez-Acebo, con el aventurero español Kitín Muñoz.

El rey destronado que pasó 50 años de exilio en la España de Franco, que le abrió las puertas por su lucha contra los comunistas, ya perdió un caso parecido hace un par de años. En 2012 le denegaron la propiedad de un palacio en Krichim (en el centro del país) porque la justicia búlgara consideró que fue construido y mantenido por los recursos del Estado.

Eso sí, aunque se trata del segundo varapalo judicial para recuperar su patrimonio, Simón II (Sofía, 1937) no se rinde. Aún están pendientes de resolución en los tribunales dos reclamaciones sobre la restitución de dos palacios. El que fuera primer ministro del país entre 2001 y 2005  solicitó hace seis años la devolución de los edificios argumentando que en 1998 el Tribunal Constitucional consideró ilegal la nacionalización de bienes y propiedades reales por parte del régimen comunista.

Tras huir en tren de Bulgaria en septiembre de 1946 hacia un exilio que duraría cinco décadas, regresó a su país en 1996 con el nombre de Simeón Saxkoburggotski. En 2001, al frente del partido Movimiento Nacional Simeón II (NSDV), regresaría al poder después de que su partido ganara las elecciones. Pero no como jefe de la monarquía, sino como primer ministro de una república. En 2009, y después de que su partido no obtuviera representación parlamentaria tras unos nuevos comicios que ganó quien fuera su guardaespaldas, decidió abandonar la política para siempre.

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Las divas del pop dominan los premios MTV

Lun, 25/08/2014 - 14:36

Ellas suelen ser siempre las protagonistas de la alfombra roja, y este año los han sido una vez más en un desfile donde el centro de atención fueron los provocativos vestidos –dejando poco a la imaginación- que lucían muchas de las invitadas. Pero lo que ha quedado claro en esta edición de los MTV Video Music Awards (VMA), celebrada anoche en Los Ángeles, es que los reyes del pop hoy son reinas. Beyoncé y Miley Cyrus fueron las coronadas de una noche donde la presencia femenina también pisó fuerte sobre el escenario

Beyoncé partía como la clara favorita con ocho nominaciones. Aunque al final solo se llevó tres astronautas (la figura que representa el premio de la cadena musical), su actuación de casi 20 minutos en la que mezcló una decena de canciones de su último álbum -rompiendo el récord que estableció Justin Timberlake en 2013- y, sobre todo, su reunión familiar sobre el escenario la convirtieron en la estrella de la noche. La presencia de Jay-Z y la hija del matrimonio, Blue Ivy, para entregarle a la cantante el galardón honorífico Michael Jackson Video Vanguard –que en su día recibieron artistas como Madonna o los Beastie Boys- acaparó todos los titulares. “Buen trabajo, mamá”, le dijo la pequeña. Y antes de decir entre lágrimas sentirse “llena de agradecimiento”, Beyoncé besó a su esposo. Una estampa con la que acallaron los rumores que desde hace semanas apuntaban a la posible separación de una de las parejas más poderosas de la industria musical, y que la diva del pop intentó acallar a través de fotografías en familia publicadas en su perfil de Instagram.

El galardón importante de la noche, el de mejor videoclip, se lo llevó Miley Cyrus por el de su canción Wrecking Ball, que interpreta desnuda sobre una bola de demolición. Tras su actuación del año pasado, con la que escandalizó junto a Robin Thicke con su ya conocido twerking, las expectativas en esta edición estaban altas. Conocedora de que todas las miradas volvían a estar en ella, la ex niña Disney prefirió llamar la atención sobre otro asunto. En su nombre, subió a recoger su premio un joven recién salido de la indigencia que empleó su discurso en intentar despertar la conciencia social de los espectadores. “Los Ángeles, capital del entretenimiento, tiene el mayor número de jóvenes sin hogar en Estados Unidos. La industria de la música hará este año más de 6.000 millones de dólares y a las puertas de este recinto hay 54.000 seres humanos que no tienen hogar", dijo el joven llamado Jesse al que Cyrus escuchaba con lágrimas. “La noche no va sobre el twerking, sino sobre la música”, ya había advertido la cantante en la alfombra roja dejando claro que este año iba a ser más modosita.

Aunque estos premios, que se conceden desde 1984, nacieron como un evento eminentemente musical, hoy los millones de espectadores de la ceremonia están más pendientes de ver quién hace su actuación más extravagante. Nicki Minaj fue quien recogió el testigo del twerking con sus contorneos junto a Usher. En su otra aparición con las cantantes Jessie J y Ariana Grande, la rapera sufrió un problema de vestuario: se le rompió por delante el pequeño vestido negro que lucía, y tuvo que terminar la actuación tapándose con las manos.

Entre los premiados de la noche, en la que también se dedicó un momento a recordar al fallecido actor Robin Williams y se guardó un minuto de silencio en memoria de Michael Brown -el joven afroamericano tiroteado por la policía y cuya muerte levantó las protestas de Ferguson-, estuvo Lorde (mejor video de rock por Royals), Ariana Grande (mejor vídeo de pop por Problems), Drake (mejor vídeo de hip hop por Hold On - We're Going Home), Ed Sheeran (mejor vídeo masculino por Sing) y Katy Perry con Dark horse (mejor vídeo femenino).

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La fiesta de Chris Brown acaba a tiros

Lun, 25/08/2014 - 13:47

Ni el emotivo abrazo en familia de Beyoncé con su marido Jay-Z y su hija Blue Ivy tras una maratoniana actuación de 20 minutos, ni el sintecho que envió Miley Cyrus a recoger su galardón, ni el twerking desatado de Nicki Minaj. El titular de la celebración de los MTV Music Video Awards celebrados este fin de semana en Los Ángeles lo ha robado Chris Brown. Y no precisamente por sus méritos artísticos. En la fiesta que organizó el rapero la madrugada del domingo previa a la gala de entrega de los premios de la cadena se produjo un tiroteo con tres heridos, según informaron las autoridades locales: dos hombres y una mujer, entre quienes se encontraba el capo del hip hop Marion Suge Knight. La televisión tuvo que emitir un comunicado especificando que esta fiesta no tenía nada que ver con el calendario oficial de celebraciones de MTV.

La refriega sucedió en torno a la 1.30 de la madrugada en el club 1 Oak. En el momento de redactar estas líneas, aún no se ha producido ningún arresto por parte de la policía y continúan las investigaciones, pero las primeras teorías apuntan a una reyerta entre bandas. Según testigos presenciales, Chris Brown actuó con un pañuelo rojo en la cabeza, el signo de la banda callejera de Los Ángeles bautizada como los Bloods, y se le vio rodeado de alguno de sus miembros.

Suge Knight recibió seis balazos, uno en el brazo y cinco en el estómago, según documentaba la web TMZ, y salió escoltado del local por varios agentes. Los primeros informes médicos apuntan a una recuperación, mientras que una de las otras dos personas heridas se encuentra en situación crítica. No es la primera vez que el fundador de la discográfica Death Row Records se enfrenta a una situación semejante. Knight era el piloto del coche en el que fue acribillado hasta la muerte Tupac Shakur en Las Vegas en 1996. Tras cumplir condena en la cárcel por violación, sería objeto de un nuevo tiroteo en el que resultó herido en una pierna en la fiesta previa a los MTV de 2005 organizada por Kanye West en Miami.

Tras el incidente, Chris Brown tuiteó: “Resulta decepcionante que como sociedad no podamos divertirnos o disfrutar sin que surjan altercados a veces”. El cantante aún se encuentra en libertad condicional por golpear a su entonces novia Rihanna en 2009 antes de la celebración de los Grammy. Este mismo mes de agosto reiteró su arrepentimiento por aquella agresión en una vista ante el juez de Los Ángeles que hace el seguimiento de sus progresos por ese caso. A pesar de los acontecimientos, Brown acudió anoche con su mejor sonrisa a la gala de MTV.

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La presión del bisturí

Lun, 25/08/2014 - 00:30

Todavía no se puede volver atrás en el tiempo. Y envejecer es algo tan inevitable que parece irrisorio puntualizarlo. Aunque la lucha está ahí. Ellas la combaten mucho más; en España, el 88% de las operaciones de cirugía estética se realizan a mujeres —según datos de la Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética, SECPRE—. Si a la lucha contra el paso de los años le sumamos la fama, la presión por aparentar lo que ya no se es se multiplica. ¿Pero qué pasa cuando lo que parece ser obra de un cirujano, en realidad no lo es?

El 12 de agosto, la cantante Thalía publicó en su cuenta de Instagram una fotografía junto a un tarro de cristal con cinco huesos. “Para mis amorosos fans filipinos, aquí está la prueba. Mis famosas costillas, las he guardado conmigo todos estos años”, decía su mensaje. Fue su forma de responder a los rumores que levantó hace poco una presentadora filipina sobre una supuesta operación de la mexicana para estrechar su cintura.

La perfección continua que se les exige a las celebrities puede llegar a rozar la tiranía. “El factor estético es fundamental en sus carreras”, aclara Santiago de Mollinedo, de la agencia de marketing Personality Media. El doctor Gustavo Sordo, cirujano plástico y miembro de SECPRE, lo normaliza: “Es posible que existan ciertas expectativas en alguien que vive de su imagen para que la mantenga. Y es lógico hasta cierto punto que usen la tecnología que tienen a su alcance”.

A Michelle Pfeiffer su dermatólogo le ordenó tirar el espejo de aumento que tenía en el baño; “el mejor consejo que nadie me dio”. Y es que según aseguró el pasado año la actriz, de 56 años, la imagen “es tan fundamental que puede causar estragos en la psique”. Aunque la californiana dice haber aceptado ya que el tiempo pasa para todos, incluso para aquellos cuyos rostros aparecen en pantallas de más de 10 metros de largo: “Hay menos presión cuando lo reconoces. Ya estoy más cerca de los 60 que de los 50 y creo que, para mi edad, estoy bien”.

Aunque esa realidad es más difícil de ver para otras. El cambio que ha sufrido el rostro de Nicole Kidman gracias al bótox le ha valido las críticas de medios de comunicación y fans. Y sobre todo de sus detractores, que aseguran que ha perdido expresividad. Hace unos meses, reconoció haberse equivocado y negó seguir usando bótox: “Fue un error, fruto de la presión y del deseo de lucir mejor. Algo que les pasa a muchas actrices en Hollywood. No he vuelto a usarlo y lo que se ve ahora es fruto de una vida sana, de alejarme del humo del tabaco y de dormir las horas que puedo: nada de cirugía”.

Obcecarse con el cambio físico lleva, en muchas ocasiones, al desastre estético. El doctor Sordo aclara que la obsesión por las operaciones no es común: “Generalmente existen uno o dos deseos de cambio a lo largo de la vida”. La naturalidad es, como asegura el tópico, la clave. “Es lo que siempre recomendamos”, afirma Mollinedo. Aunque las celebrities no tienen que anunciar cada paso que dan, “siempre están expuestas al rumor, a la crítica, incluso a la ofensa”, concluye el experto.

Kate Winslet, reconocida luchadora por aceptar su cuerpo, ha estado en varias ocasiones en la diana de los rumores ofensivos. El periódico Grazia publicó que había acudido a un médico dietista para controlar su peso. Tuvo que rectificar. En 2008, Daily Mail la acusaba de mentir sobre el ejercicio que hacía para mantenerse en forma. La oscarizada actriz les demandó al considerar que el artículo dañaba su “reputación personal y profesional”. El tabloide la indemnizó con 28.000 euros y una disculpa en sus páginas.

A la altura de Winslet está Emma Thompson, que ha reiterado en varias ocasiones que el bótox sería una traición a todo en lo que cree: “No le veo ningún sentido. Tengo 50 años y pienso, ¿qué tiene de malo? Me encantaría poder lavar el cerebro a todas las mujeres del mundo y explicarles que no importa su aspecto. Es una obsesión insana”. Y muchas son las famosas que no quieren que se les cuelgue ese sambenito. Penélope Cruz lanzó un comunicado para desmentir que hubiese hecho dieta Dukan; la actriz Megan Fox publicó en su Facebook varias fotografías con la frente arrugada para demostrar que ella no se había inyectado bótox —aunque viendo su cambio físico con los años, es más que probable que se haya sometido a otras cirugías—; Kim Kardashian y Jennifer López han tenido que asegurar que sus respectivos traseros son naturales. Cuatro mujeres que también viven de su belleza y que han tenido que desmentir en alguna ocasión haberse hecho algún cambio con la hoja de un bisturí. Por orgullo o por privacidad, para el doctor Sordo “tienen derecho a comunicar aquellos aspectos sobre sus biografías que deseen”.

Los cirujanos, la mano detrás de los éxitos o los fracasos plásticos más comentados, no se sienten heridos por ser negados: “No somos más que el técnico que soluciona los problemas que le plantea el paciente. Tenemos que estar ocupados en dar el mejor servicio, no de la publicidad gratuita que nos pueda dar un personaje”. El derecho a contar que ellos respiraron a 30 centímetros de sonrisas millonarias no existe: “Ni para gente reconocida ni para la que no lo es. Revelar la relación médico paciente es ilegal. Y lo más importante, inmoral”.

Roza lo inmoral hacer bromas relacionadas con este tema, según el experto de Personality Media, “que no deja de ser un tema médico, un tema muy delicado como es la salud. Hay un dicho perfecto para este caso que es: más vale parecer tonto que abrir la boca y demostrarlo”. Según Mollinedo, en este caso, Thalía lo borda.

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El príncipe de la pequeña pantalla

Dom, 24/08/2014 - 00:09

A Álex González el fenómeno fan le pilló por sorpresa. “Me costó un poco digerir el boom de la serie porque venía de sitios donde era totalmente anónimo”, explica por teléfono antes de empezar un nuevo día de rodaje de la segunda temporada de El Príncipe. Amante de los viajes, tras la grabación de la primera entrega el actor decidió irse a Estados Unidos y Australia durante siete semanas para mejorar el inglés y asistir a clases de interpretación. Cuenta que regresó a España justo para la emisión del último capítulo. Así que no sabía que la serie se había convertido en la ficción española más vista del año, y que casi 6.300.000 espectadores iban a estar pendientes del desenlace de la historia de amor entre el agente Morey (su personaje) y Fátima (interpretado por Hiba Abouk) en el final de temporada —el capítulo de ficción más visto desde el final de Yo soy Bea,en 2008—.

Este madrileño de 34 años, recién cumplidos, tiene más de una década de carrera a sus espaldas, con proyectos tanto en televisión como en la gran pantalla. Pero El Príncipe le ha señalado como uno de los actores españoles del momento. Aunque él prefiere mostrarse prudente: “En función del proyecto, sobre todo si es de televisión, he vivido épocas en las que se me acercaba más la gente, siempre para decirme cosas agradables. Pero ahora el cambio ha sido grande, salir a hacer la compra puede durar horas. Es algo muy bonito, pero también pasajero; habrá otras series, otras películas y otros actores”, reflexiona. En su memoria guardará siempre que la primera vez que ha vivido el fenómeno fan —aunque a él no le gusta llamarlo así— ha sido a raíz de su papel como un agente secreto del CNI que trata de desarticular una célula yihadista en un barrio de Ceuta. Fue durante la grabación de la primera temporada en la ciudad autónoma. “Una chica corría llorando al lado del coche, no quiero que me malinterpretes… ¡pero de repente me sentí como un beatle!”, dice soltando una carcajada que suena de lo más seductora.

Cuando mira en su pasado reciente, no tiene ninguna duda de que este ha sido su mejor año profesional. “Es un año muy bueno, pero que también se forja de frustraciones anteriores y de sueños no cumplidos”. Y, tras remarcar que para conseguir el papel del agente Morey tuvo que pasar por un casting, deja caer en la conversación la película Alacrán enamorado, de Santiago Zannou. Y su lamento de que después de año y medio de dedicación la cinta no haya tenido mucha repercusión tras su estreno en abril de 2013.

“Quizá no funcionó en taquilla, pero hoy las películas tienen una vida muy larga. Lo importante es que todos acabamos siendo mejores actores. Álex se entregó en cuerpo y alma, y no hay nada más bonito que trabajar con actores que lo dan todo”, asegura Carlos Bardem, compañero de reparto y autor de la novela que dio origen al filme. A él le gusta recordar que allá por 2007, años antes de que se planteara la película, en la dedicatoria de su libro a González le escribió que se mirara la historia de Julián. Seis años más tarde, le ponía rostro al personaje. “Tenía la calidad para interpretarlo, a lo que además se sumaba un físico apropiado porque él boxea de verdad, y que en la película estuviera al nivel de los profesionales era muy importante”, recuerda Bardem. Los dos intérpretes comparten su amor por este deporte —se conocían del gimnasio antes de compartir cuadrilátero en la gran pantalla— y también la preocupación por el medio ambiente. Bardem hace una semana que ha regresado de una expedición polar con Greenpeace por la campaña Salvar el Ártico, a la que González también se ha unido.

Con Miguel Ángel Silvestre, que interpreta a su amigo neonazi en la película (en la vida real son amigos desde hace tiempo; de esos que son los primeros en felicitar al otro cualquier éxito), hoy comparte protagonismo en el exterior de las carpetas de las adolescentes. Los dos, uno con su interpretación de galán en Velvet y el otro con su papel de chico bueno con una doble vida en El Príncipe —y ambos luchando por conseguir a una chica—, han arrancado durante los últimos meses los suspiros de las espectadoras, y por supuesto también de más de un espectador. Incluso José Coronado confesó estar enamorado de Álex González tras compartir proyecto por primera vez.

“Álex es divertidísimo, a mí me hace reír las 24 horas del día”, decía del actor Hiba Abouk en la alfombra roja de la gala Starlite celebrada a principios de agosto en Marbella. Desde el estreno de la serie, ella es una de las más buscadas en los photocalls de cualquier sarao en el que hace acto de presencia. Un ambiente en el que a González se le ve menos, aunque no porque se lo haya propuesto, matiza. “Soy algo tímido y en las alfombras rojas no lo paso muy bien. El ego que debe tener todo actor lo dejo para delante de las cámaras en el rodaje”, dice.

Durante la grabación de El Príncipe las chispas no solo saltaron entre los dos personajes principales de la historia. “La química es real entre nosotros, sino no se vería en la pantalla”, asegura Hiba Abouk. “Ella tiene algo único”, dice González sobre la actriz. Pero a pesar de que la prensa del papel cuché se empeñó en emparejarlos, según ellos, nada más lejos de la realidad. “Somos primo y prima. Es más, somos hermanos”, zanjó Abouk en la noche solidaria de Antonio Banderas. Y él ratifica esa descripción. Tras la ruptura a finales de año de Álex González con la también actriz Adriana Ugarte (otra de las protagonistas televisivas del año tras el éxito de El tiempo entre costuras), le han adjudicado unas cuantas parejas. Pero él, que se confiesa una persona muy tímida, prefiere hacer oídos sordos y no combatir los rumores.

“Tal y como está el panorama, imagino que habrá vivido el éxito con mucha alegría. Ha hecho un muy buen trabajo, y tienen el deber y el derecho de aprovechar el momento por el que pasa”, dice Carlos Bardem. Pero el protagonista de esta historia por ahora prefiere centrarse en el trabajo presente, y asegura que todavía no tiene proyectos futuros más allá de seguir rodando hasta marzo la segunda —y última— temporada de El Príncipe. Como apasionado viajero, puede ser que el trabajo le lleve fuera de España. Ya ha dejado caer en alguna ocasión que le gustaría hacer teatro o películas en Hollywood y América Latina. Pero por ahora quien cruzará el charco será su personaje, ya que Mediaset ha vendido la serie a una cadena latinoamericana. Quién sabe si en breve este príncipe de la televisión despertará un nuevo fenómeno fan al otro lado del Atlántico.

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