Ni a los 65 años como fija el Estatuto Marco, ni a los 67 como plantea ahora el Gobierno. CESM recuerda que la jubilación debe ser voluntaria entre los 60 y los 70 años, y que los únicos criterios deberían ser la capacidad funcional del facultativo y el tiempo que lleve de cotización.
La intención del Gobierno central de elevar progresivamente la edad legal de jubilación desde los 65 hasta los 67 años, que José Luis Rodríguez Zapatero ratificó en el debate sobre el Estado de la Nación, ha suscitado la airada reacción de CESM, la central que agrupa a la mayoría de los médicos españoles. Según su presidente, Andrés Cánovas, "tan incongruente era antes proponer que el retiro fuera obligatorio a los 65 años (como establece el Estatuto Marco), como plantear ahora que la edad se eleve paulatinamente (durante un periodo de 12 años, según los planes del Ejecutivo) hasta llegar a los 67. Tan enfrente nos tuvieron entonces como nos van a tener ahora".
Como recuerda Cánovas, la postura del Comité Ejecutivo de CESM ha permanecido inalterable en este punto desde que se aprobara el Estatuto Marco en 2003. "El retiro laboral de los médicos debe regirse exclusivamente por dos criterios: la capacidad funcional del facultativo y el tiempo de cotización a la Seguridad Social, y, teniendo en cuenta esos dos principios, la jubilación del médico debería ser voluntaria en una amplia horquilla de tiempo que se extendiera de los 60 a los 70 años. Hay médicos que no quieren desempeñar labores asistenciales más allá de los 60, y otros que por capacidad funcional y méritos quieren y pueden seguir haciéndolo perfectamente más allá de los 65, por mucho que digan las autonomías que han optado por aplicar a rajatabla la letra del Estatuto Marco".
Ni siquiera el argumento de la futura sostenibilidad del sistema de pensiones que esgrime Rodríguez Zapatero para justificar su propuesta parece convencer al presidente de CESM. Según él, "si hay un problema real con el sistema contributivo de pensiones, lo que habría que hacer es abrir un debate con todos los agentes implicados, incluidos los sindicatos, sobre la posibilidad de ampliar la edad de jubilación, pero una medida como ésta no se puede tomar de forma unilateral y amparándose exclusivamente en criterios económicos".
Andres Cánovas recuerda la "irresponsabilidad de los gestores sanitarios en algunas autonomías, como Cataluña o Andalucía, donde la aplicación estricta de la jubilación a los 65 años provocó evidentes problemas de cobertura sanitaria en algunas especialidades, que obligaron a revisar la decisión inicial". El presidente de CESM insiste en que "igual que nos hemos cansado de exigir a las comunidades autónomas que justifiquen sus decisiones de jubilación con un plan de recursos humanos bien fundamentado -como, por otra parte, dice la ley-, el Gobierno central debe abrir un debate amplio e inclusivo sobre un tema tan importante". Cánovas concluye recordando que el anuncio de Rodríguez Zapatero se suma a las decisiones sobre los recortes salariales que los facultativos ya han notado en sus nóminas, "y todo junto hace prever una vuelta del verano harto complicada".
La cantidad e importancia de los temas que se avecinan el próximo otoño hacen que la junta directiva nacional de CESM se ponga manos a la obra nada más terminar agosto. El 2 de septiembre el Comité Permanente de la confederación celebrará su primera reunión, y una semana después se reunirá su Comité Ejecutivo, con dos temas muy claros en su orden del día: las elecciones sindicales autonómicas (que comenzarán el próximo mes de noviembre y se celebrarán en la mayoría de las regiones a lo largo de 2011) y la respuesta que el sindicato dará a las medidas de contención aprobadas por el Gobierno y las consejerías de Sanidad para hacer frente a la crisis económica. En plena precampaña electoral, el presidente de CESM recuerda la "enorme importancia de que el médico se implique en la campaña y vote en los comicios. La amenaza que se cierne sobre muchos de los derechos adquiridos en los últimos años hace que la movilización sea más necesaria que nunca".
Aunque septiembre sea el mes elegido por los sindicatos de clase para hacerle una huelga general a Rodríguez Zapatero, Cánovas no se atreve a pronosticar aún si los médicos se sumarán a ese paro o convocarán otro por su cuenta: "Tras el verano veremos con más claridad el efecto que los recortes salariales han tenido en el ánimo de los profesionales y decidiremos".
Sindicato Médico Andaluz
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