Casi dos años después de que el Ministerio de Sanidad presentase el primer borrador del controvertido decreto para la habilitación profesional de los médicos extracomunitarios, el Consejo de Ministros por dió fin luz verde al documento la pasada semana. Pasado el trámite del refrendo gubernamental, únicamente falta su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) para que el nuevo decreto sustituya a la norma en vigor, que data de 1991. En definitiva, dentro de unos días, veremos su contenido en el BOE
Nadie conoce aún su contenido, ni los profesionales implicados ni los representantes de los colegios profesionales de los médicos conocen aún el texto definitivo del decreto de habilitación de extracomunitarios aprobado por el Consejo de Ministros. Lo único que tienen claro es que esta norma pretende ser una herramienta para "mitigar la escasez de profesionales en algunas especialidades y dar respuesta al alto nivel de movilidad de los facultativos sanitarios", según aclara el propio Ministerio de Sanidad. La principal incógnita que se abre hasta que el decreto final aparezca definitivamente publicado en el BOE es precisamente si el ministerio habrá tenido en cuenta el grueso de las alegaciones que hicieron las organizaciones profesionales.
A pesar de que la propia ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, había manifestado reiteradamente su intención de sacar adelante el texto por la vía rápida, lo cierto es que el futuro real decreto ha tenido una tramitación tan larga como ardua. La demora más importante se produjo precisamente en la fase de instrucción, debido a la cantidad de objeciones que el documento recibió por parte de los profesionales, sobre todo de la Organización Médica Colegial y de CESM, que recuerda que si el decreto no incluye buena parte de las alegaciones hechas, el ministerio tendrá enfrente al grueso de la profesión médica.
El presidente nacional de CESM ha recordado que España “ya tenía un decreto, el del Ministerio de Educación, para homologar títulos, y ahora aprueba otro decreto para que pueda hacerlo el Ministerio de Sanidad, tras la presión ejercida por las comunidades autónomas… y habrá que ver si éste está dentro de la legalidad de lo que establece la directiva europea”.
Así, Cánovas se ha referido a la directiva europea 2005/36/CE, sobre reconocimiento de cualificaciones profesionales, que se aplica a cualquier título extracomunitario que se quiera homologar. “La directiva establece que la competencia específica para homologar la tiene cada país, pero que si uno en concreto establece una norma y los demás no, habrá que esperar tres años al menos para que el título sea reconocido en los demás”.
Lo que al presidente de CESM le parece “curioso” es que el decreto establezca, según información obtenida de la rueda de prensa del Consejo de Ministros, un “control riguroso” de la homologación a través de una comisión de control que tendrá en cuenta la formación y la experiencia profesional y después “el profesional podrá elegir entre hacer una prueba o una residencia mínima en la que la comisión deberá estipular el tiempo. Lo que vemos en esto, es que en principio se ha tenido en cuenta lo aportado o se ha hecho caso a CESM, en el sentido de que debe haber un control estricto; aunque no se especifica si ese periodo será retribuido, ni qué tipo de contrato tendrá”.
En CESM Andrés Cánovas se ha referido a que “calculábamos que a finales de 2009 había entre 16.000 y 18.000 médicos a la espera de que se homologase su título. Y sobre todo para especialidades como Pediatría, Psiquiatría o Anestesiología, en las que el ‘efecto-llamada’ se ha notado más y hasta ahora están trabajando en algunas muchas comunidades como médicos generales sin homologación de su título de especialista”.
Por eso, en CESM preocupa el exceso de especialistas médicos que se producirá en España con la entrada en vigor el nuevo decreto de homologación. “Nos preocupa que se haga un decreto nuevo y no se haya reformado el que ya había. No entendemos que el Ministerio de Educación haya tenido hasta ahora una comisión para la homologación de títulos que es de cada comisión de las especialidades, que planteaba cada año los requisitos necesarios, y ahora sea necesario un decreto específico del Ministerio de Sanidad”, señala el doctor Cánovas.
“Siendo España un país deficitario en médicos, estamos viendo cómo en los últimos diez años se ha disparado el número de facultades de Medicina y de número de estudiantes y se han homologado entre cuatro y cinco mil títulos al año: eso va a producir una plétora de médicos”, añade el presidente del Sindicato Médico.
Cánovas, en todo caso, recalca que “en CESM no estamos en contra de homologar títulos si los profesionales que llegan tienen la misma calidad que los que se forman aquí, damos la bienvenida a aquellos que vean homologado su título aunque de hecho ya estaban trabajando en España; lo que vemos mal, sobre todo, es que no se escuche a las instituciones profesionales que representan a los médicos: por este camino, vamos a formar muy buenos médicos para acabar exportándolos a Europa, este año, mil médicos españoles no se presentaron al MIR, se han ido directamente a trabajar fuera de aquí”.
En contra de estos razonamientos el objetivo último del ministerio, parece ser y veremos si después se plantea de este modo; es que el procedimiento de reconocimiento profesional de títulos de países de fuera de la Unión Europea no vaya en detrimento de los altos niveles de calidad conseguidos en España en la formación de especialistas. Para ello, el procedimiento propuesto prevé, no sólo la comparación entre la formación adquirida en el país de origen y la que otorga el programa español de la especialidad, sino también la comprobación de que los títulos extracomunitarios de especialista que se pretenden reconocer cumplen con los requisitos de formación fijados por la Unión Europea en una Directiva de 2005 para las profesiones armonizadas de médico y de matrona, según lo comunicado en la mencionada rueda de prensa el día de su aprobación por el Consejo de Ministros.
Así mismo, conviene mencionar y según lo informado, con respecto al último borrador, los grandes perjudicados son los decanos de Medicina, que quedarán al margen del sistema de verificación. Tampoco el Ministerio de Educación tendrá voz a lo largo del proceso. Quedan fuera también las sociedades científicas, a pesar de las quejas de la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (Facme) y queda finalmente resuelta es que el ministerio no aumentará el peso de la OMC en el proceso de evaluación, una reivindicación colegial que no ha sido tomada en cuenta. Junto a las corporaciones colegiales, formarán parte del Comité de Evaluación el Ministerio de Sanidad, la Comisión Técnica Delegada de la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud y la Comisión Permanente del Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud.
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Aportaciones OMC e informe para el decreto de homologación de títulos de especialista en medicina ![]()
Sindicato Médico Andaluz
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