Estado actual hoy 16 de marzo a las 12.00 GMT, de los reactores de la central nuclear de Fukushima, dañada por el terremoto y tsunami de Japón del viernes 11 de marzo. Los niveles de radiación han alcanzado un nivel que ha obligado a mantener solo el personal imprescindible dentro de la central, al resto se le ha obligado a abandonar las instalaciones durante varias horas, por el momento se sigue trabajando. Fuente: Tokyo Electric Power Company, The New York Times, MSNBC. (la información se actualizará automaticamente en el gráfico)
La situación en la central nuclear de Fukushima sigue siendo crítica. En la noche de este miércoles en España, el aumento exponencial de los niveles de radiación han obligado a la Agencia de Seguridad Nuclear de Japón evacuar a todos los trabajadores de la central nuclear durante unas horas tras las explosiones registradas en cuatro de sus seis reactores aunque ya han vuelto al trabajo.
El origen de la radiación podría ser consecuencia de un incendio registrado en el reactor 4, que sufrió este martes una explosión atribuida al hidrógeno, pero en el que no se han detectado llamas, según informaciones de agencia local Kyodo.
La situación se ha agravado aún más durante esta noche: unas columnas de humo blanco emergen de un punto indeterminado de la central, aunque se estima que brotan del reactor número 3 y que podría tratarse de vapor de agua con cierta carga radioactiva toda vez que las funciones de refrigeración de la central han quedado dañadas.
La Compañía Eléctrica de Tokio (TEPCO) ha informado de que las barras de combustible de los reactores uno y dos de la central nuclear de Fukushima-1 están dañadas al 70 y 33 por ciento, respectivamente, según recoge la agencia de noticias Kyodo. La compañía, encargada de la gestión de la planta, teme que estos daños hayan provocado una fusión parcial del núcleo de los reactores, lo que supondría la emisión de nuevas partículas radiactivas a la atmósfera.
Mientras tanto, varios helicópteros militares japoneses ha intentando sin éxito verter agua sobre el reactor 3 de la central nuclear con el objetivo de enfriarlo. No han podido cumplir con su misión debido a la intensidad de la radiación, según ha informado la agencia de noticias Kyodo citando a responsables del Ministerio de Defensa japonés. Los helicópteros, pertenecientes al Ejército de Tierra, permanecen ahora a la espera para volver a intentar la operación y facilitar así el enfriamiento del núcleo del reactor. Se teme que el reactor haya liberado en la atmósfera una nube de vapor radiactivo.
Por otro lado, el sistema informático utilizado para medir la propagación de la radiactividad en torno a la central nuclear de Fukushima-1 ha dejado de funcionar, ha informado la Agencia de Seguridad Nuclear nipona, que no se atreve a aventurar cuándo volverá a estar operativo el equipo.
La situación actual en los reactores se actualiza automáticamente sobre el gráfico de arriiba, basta con situar el ratón encima de los reactores para poder leer la información actualizada.
Desde el punto de vista médico, informamos que en la actualidad, las emisiones radioactivas que se están generado tras las explosiones en la central nuclear de Fukushima (Japón) como consecuencia del maremoto que sacudió el noreste del país el 11 de marzo son por el momento "leves" y no suponen "daño humano" ya que los niveles de radiación son "similares" a los que produce una tomografía axial computarizada (TAC) de tórax o abdomen.
Consultados algunos responsables, médicos radiooncólogos de varios Servicios de Oncología Radioterápica de Andalucía, coinciden en que por el momento "si no aumenta la dosis no tiene por qué tener ningún efecto para la salud" de los ciudadanos.
No obstante las medidas tomadas para proteger a la población como evacuar a los habitantes cercanos a la zona afectada son las protocolizadas y son las que deben de hacerse, dentro de ellas se incluye la distribución de pastillas de yodo para protegerse del riesgo de acumular isótopos del Yodo, del yodo el 129, 131, o el estable 127 -que se encuentra comunmente en las emanaciones o fugas de este tipo-, así el ingerido por vía oral se acumula en la glándula tiroidea para su utilización e impide que el yodo radiactivo si se absorbe permanezca en el organismo en tiempo necesario para generar un cáncer de tiroides, que siempre dependería de la cantidad absorbida y el tiempo de permanencia en le organismo para desarrollarse.
En el caso de que la radiación aumentara y haya ciudadanos que puedan haber resultado contaminadas el protocolo de actuación pasarái a la fase de "accidente radiológico" y en función de la dosis de radiación recibida y tiempo de exposición los efectos sobre el orgánismo varían.
Según marca el protocolo estas personas son aglutinadas "en grandes superficies generalmente polideportivos" donde se les practica "una maniobra de visión por grupos según la contaminación recibida". De este modo ha señalado las personas que resulten contaminadas "rápidamente serían aisladas". Las personas afectadas con una dosis superior a un sievert --igual a un julio por kilogramo-- pueden presentar lesión medular que viene precedida de disminución en la producción de hematíes leucocitos y plaquetas, se tipificaría como un cuadro menos grave. Si la dosis recibida es superior a siete sieverts, además de lo anterior se producen también afectaciones viscerales y la más común suele ser "cuadro digestivos a nivel de intestino delgado", con importantes diarreas sanguinolentas y por tanto sindromes malabsortivos, sería un cuadro grave. Si la dosis recibida es superior a los 20 sieverts se debe esperar en la persona expuesta, además de todo lo anterior en muy alto grado, la radiación produciría lesiones en el sistema nervioso central de caracter probablemente irreversible, sería un cuadro muy grave y la supervivencia a este tipo de contingencia estaría en entredicho.
Por el momento, el reactor número 2 y número 3 es donde se están registrando un considerable aumento del nivel de radiación, que ha llegado a superar los 10 milisievert (10.000 microsievert) por hora en el principal acceso a las instalaciones, 20 veces superior a los valores de radioactividad habituales en un entorno sin riesgo. Las barras de combustible están dañadas al 30%.Y parece ser una situación casi estable que dura ya días. El nivel de radiación aunque aún bajo limita el tiempo de actuación en las reparaciones necesarias, pues durante ese proceso el técnico esta expuesto, se aprovechan los momentos del día en que bajan.
Lo que actualmente preocupa es el reactor número 4 en donde hace algunas horas se ha producido un incendio ya controlado, en la piscina de combustible, que ha producido una liberación de radiactividad a la atmosfera de hasta 400 milisievert por hora ocasionalmente. Se ha barajado apagarlo vertiendo agua desde helicópteros pero no ha sido posible, ha ha actuado con cañones de agua del tipo de antidisturbios y ha dado resultado. Se está rociando con ácido bórico para impedir un nuevo recalentamiento. Se esta llenando la piscina de refrigeración, que estaba completamente vacia, con agua de mar, esto hace inservible el reactor, aunque no estuviese dañado, para su posterior uso.
Cuando se produce un accidente nuclear y una tragedia de las dimensiones que tiene terremoto de Japón es lógico que se produzcan ciertos niveles de confusión y que se publiquen algunas inexactitudes. Este artículo no pretende señalar los errores de nadie en concreto, sino contribuir a mejorar la comprensión del verdadero alcance del accidente nuclear, dentro de su gravedad. Muchos medios y usuarios han hecho una cobertura excelente de los hechos sin anticipar catástrofes que, aunque pueden ocurrir, aún no han sucedido. En otros casos, sin embargo, se han cometido errores llamativos y fácilmente subsanables con un poco de información:
- “Fusión nuclear” no es igual que “fusión del núcleo del reactor nuclear”. Aunque se emplea con frecuencia el término "fusión nuclear", esto no tiene nada que ver con que se funda el núcleo de un reactor, que es en realidad una fundición: el material se funde y la reacción se vuelve más inestable y se descontrola.
- No es posible una"explosión nuclear". Estamos hablando de centrales nucleares y ha habido varias explosiones, pero eso no significa que podamos hablar de "explosión nuclear". Lo que ha explotado es la acumulación de hidrógeno y oxígeno en el edificio de contención, elementos que provienen de la disociación del vapor de agua (H2O) a muy elevadas temperaturas. La probabilidad de que se produzca una "explosión nuclear" como la de Hiroshima es nula, puesto que se requiere un complejo proceso que incluye uranio enriquecido y cantidades que no se encuentran en una central nuclear aunque se funda el reactor. No hay suficiente masa crítica de material fisible. En la vorágine informativa algunos medios han ilustrado sus informaciones de manera incorrecta o amarillista. Así, algunos medios británicos incluían fotos de hongos nucleares para ilustrar la información, o imágenes de refinerías explotando.
- No es un nuevo Chernóbil. Que éste sea el accidente más grave desde el accidente de Chernóbil no quiere decir que sea igual que el accidente de 1986. Las diferencias con el accidente de Chernóbil son claras pero en ocasiones no se ha explicado bien. Aparte del nivel de alerta (en una escala del 1 al 7 aquí estamos hablando de nivel 4 y en Chernóbil del 7), la estructura de la propia central está pensada para que no ocurra algo semejante. En Chernóbil no había edificio de contención y, una vez que se fundió el núcleo del reactor, el material salió al exterior. En Fukushima, en el caso de fusión del núcleo aún tendría que dañarse la vasija y el edificio de contención, y las autoridades japonesas aseguran que siguen intactas.
- Que el núcleo se funda no significa necesariamente catástrofe. El núcleo se puede fundir y las consecuencias y alcance del accidente puede ser limitado. El caso más parecido es el de la central de Three Mile Island , donde se fundió parte del reactor y no se rompió la vasija. Siendo grave, dista mucho de los niveles de contaminación que provocó Chernóbil. En algunos medios se han emitido explicaciones de expertos sobre qué pasaría si el material fundido escapase de la vasija de contención, omitiendo la parte en que se explica qué papel tiene el edificio de contención. La central cuenta con una tercera barrera de contención, en el suelo, pensada exclusivamente para un caso de fusión del núcleo y recoger todo el material sin que se transfiera al exterior. Como indican Josef Oehmen, científico del MIT, en un ilustrativo artículo "suele construirse de tal forma que el combustible nuclear se esparcirá, permitiendo que se enfríe".
- Las explosiones no han sido en la vasija nuclear. A pesar de las informaciones contradictorias, lo que ha explotado es el hidrógeno en el edificio de contención. La última explosión, en el reactor 3, tampoco ha dañado la vasija del reactor, con lo que aún no estamos en ese escenario que algunos han anticipado.
- No hay imprevisión de las autoridades. Otra diferencia fundamental con Chernóbil. Por lo que sabemos hasta ahora, el protocolo de seguridad y los pasos que han dado los japoneses han sido los más sensatos, según los expertos. La evacuación preventiva de la zona ha permitido descomprimir la presión mediante emisiones de vapor a la atmósfera. La población ha recibido dosis de yodo para contrarrestar los posibles efectos de estas dosis de radiación. En Three Mile Island se emitieron toneladas de gas radiactivo a la atmósfera y los estudios realizados sobre la población demuestran que no hubo daños a las personas, ni inmediatos ni a largo plazo.
- No hay una "nube radiactiva". Por la red se están difundiendo mapas con las consecuencias de la extensión de una nube radiactiva por el Pacífico. De momento no existe tal nube, sino emisiones para controlar la presión del reactor que, dado que la población ha sido evacuada, no parece que vayan a tener un impacto sobre la salud. Las detecciones de radiación no permiten hablar, por ahora, de una gran nube radiactiva, aunque la flota estadounidense haya reportado niveles bajos de radiación en uno de sus barcos. El Comité Científico de la ONU sobre los Efectos de la Radiación Atómica (Unscear) aseguraba esta misma mañana que la baja intensidad de la radiación liberada en las centrales nucleares japonesas y las medidas de precaución tomadas por las autoridades permiten descartar, de momento, cualquier efecto en la salud humana. Según este organismo, "todas las emisiones (radiactivas) que se han producido son de muy bajo nivel".
- No existe el llamado “síndrome de China”. Esta hipótesis se hizo popular tras la película del mismo nombre de 1978, poco antes del accidente de Three Mile island. Se lama así por el temor a que una fusión descontrolada penetrara a través de la Tierra hasta llegar a las antípodas. Ni siquiera en Chernóbil, donde el núcleo se fundió y salió al exterior, se produjo nada parecido a este extremo.
Así pues aún no se puede hablar de apocalipsis nuclear, aunque por el momento la izquierda mediática no esté para dejar pasar oportunidades de llevar el ascua a su sardina y resucitar ecologismos perroflautistas del “¿Nuclear? No, gracias” ante una ciudadanía que no conoce el funcionamiento de otra central nuclear que la que da trabajo a ‘Homer Simpson’, no deja de ser un mensaje barato y por el momento alarmista, que podría traducirse en que están mediatizados y financiados por grupos de presion al servicio de empresas de energías renovables o del Lobby Electrico Frances que se permite tener una central nuclear en el sur de Toulouse a menos de 100 kilómetros de los Pirineos, desde nos vende toda la electricidad que necesitamos, pues somos deficitarios en su producción y nos guardan los pocos residuos de nuestras escasas centrales e industria nuclear en la frontera, en los mismo montes Pirineos por la módica cifra de 60.000 euros diarios. No falta decir nada más, se ve a simple vista el negocio, ojalá le salga mal por el bien de Japón y de toda la hunmanidad.
FRomero
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