Para, miembros del Sindicato Médico de Granada, Mª Jesús Hidalgo Valverde, a la vez Vicepresidente CESM y Vicente Matas Aguilera, Vocal Medicina Familia CESM, respectivamente. La última convocatoria de MIR ha estado rodeada de polémica y ha planteado numerosos interrogantes.
Preguntándose ¿Acabaremos algún día de equilibrar la oferta y la demanda de médicos en nuestro país?, por lo que proponen, un análisis de lo ocurrido que podría aportar luz para la planificación de las futuras necesidades de RRHH.
En las últimas décadas hemos pasado de un exceso considerable de médicos en los años 80 a la situación actual donde son ya tradicionales las quejas por la falta de médicos. Otras voces hablan, no de escasez de médicos, sino de mala distribución. Lo que parece innegable es que las políticas de Recursos Humanos son manifiestamente mejorables.
La cantera principal de médicos de nuestro sistema sanitario es el MIR. Es aquí donde se forman los futuros especialistas que han de dar el relevo a los actuales para mantener la viabilidad, sostenibilidad y calidad del sistema sanitario.
La última convocatoria de MIR ha estado rodeada de polémica y ha planteado numerosos interrogantes. Por otro lado, un análisis de lo ocurrido podría aportar luz para la planificación de las futuras necesidades de RRHH.
El primer dato llamativo ha sido el elevado número de extranjeros que habían participado y superado la prueba MIR y estaban en disposición de solicitar plaza en el programa de formación. De los 11.407 aspirantes con número de orden, es decir con capacidad de ser electores de plazas, 6.826 corresponden a ciudadanos de la UE (6.423 españoles y 474 a nacionales de otros países de la Unión Europea y 4.510 a ciudadanos extracomunitarios. Por intentar mirarlo con un poco de perspectiva, hemos pasado de 346 extranjeros en el año 2001 a casi 5.000 en la convocatoria de 2010.
Dicho de otro modo, hemos pasado de que los extranjeros supusieran un 3,86% de los electores de plazas en 2001 a que supongan el 43,69% para este año 2010. Este dato fue el primero en despertar el interés de CESM y posteriormente de la sociedad médica y general.
Respecto al número de plazas asignadas a extranjeros hemos pasado de un 2,46% en 2001 al 34,13% en 2010. De ellos, 285 (12,85%) corresponden a facultativos de otros países de la UE, 394 a médicos extranjeros no comunitario residentes, 1.022 son médicos extranjeros no comunitarios con visa de estudios y 672 son extranjeros no comunitarios afectados por el cupo del 10% establecido en el RD 183/2008.
Desde hace unos años ha aumentado progresivamente el número de plazas de formación ofertadas, habiendo pasado de 5.242 plazas en 2001 a 6.944 plazas en 2010. Al mismo tiempo, ha aumentado el número de médicos tanto españoles como extranjeros que ha accedido a la prueba MIR. En la convocatoria de 2009 se han presentado 238 médicos españoles más que en el año anterior y se han ofertado 153 plazas más que en 2008, pero finalmente se han asignado a médicos españoles 200 plazas menos que en dicho año.
Esto se traduce en que 1.851 licenciados nacionales no han obtenido la plaza que deseaban. Es decir, casi el 23% de los médicos españoles electores ha preferido no elegir plaza para realizar el programa de formación especializada, aun habiendo podido elegir alguna especialidad, probablemente por no ser ésta de su agrado.
Cabría preguntarse el porqué de esta decisión en un país donde el MIR es, prácticamente, la única vía de acceso al mercado laboral.
Quizás deberíamos analizar las razones de estas preferencias en la elección de plazas. ¿Por qué tienen tan mala aceptación determinadas especialidades? ¿Se debe a los contenidos propios de la especialidad? ¿Son las condiciones de trabajo de estas especialidades lo que hace que sean rechazadas por los jóvenes licenciados? Sólo conociendo estas respuestas estaremos en condiciones de ser más eficientes en la solución del problema.
Tras conocerse los resultados de la elección de plazas hemos comprobado como un importante número de especialidades tienen mayoría de extranjeros. No está claramente definido si ello se debe a una menor demanda a nivel interno, quizás por una situación de devaluación de la especialidad a nivel nacional, o bien si obedece a un mayor interés de los extranjeros por estas especialidades
Si profundizamos un poco podemos comprobar que Medicina de Familia, una de las especialidades donde existe mayor escasez de profesionales, tiene casi la mitad de sus plazas ocupadas por médicos extranjeros. Si a esto le añadimos que 1851 licenciados españoles no han querido aceptar esas plazas, cabria preguntarse: ¿Qué se espera conseguir aumentando el número de licenciados nacionales?, ¿no sería mas rentable hacer atractiva esta especialidad? Desde CESM entendemos que sólo mejorando las actuales condiciones de trabajo de Medicina de Familia y promocionando esta especialidad en las Facultades, conseguiremos hacerla más atractiva.
Otro dato relevante sería evaluar la homogeneidad de los baremos, así como el peso relativo de estos en la puntuación final del sistema MIR. Resulta llamativo que la mayor puntuación en los baremos de nacionales de determinados países no se ve correspondida con una distribución similar de la puntuación en el examen de los nacionales de estos mismos países, con lo que la suma de los datos, que nos da la puntuación total, puede estar distorsionando el ranking final de puntuación para la elección de plaza.
Por otro lado, la elevada presencia de MIR procedentes de países extracomunitarios puede conllevar a largo plazo varios efectos perversos. Por un lado, una falta de profesionales sanitarios altamente cualificados en todo el territorio nacional, que puede poner en peligro la continuidad de nuestro sistema sanitario, elemento principal para la protección de la salud pública. La falta de profesionales sanitarios llevaría aparejados graves problemas en materia de protección de la salud. Para evitar esto se requiere un número suficiente y adecuado de profesionales capaz de proporcionar el adecuado y necesario recambio generacional que nos permita garantizar el funcionamiento y la calidad asistencial necesaria.
Por otro lado, el importante contingente de médicos extracomunitarios que ha elegido formarse en nuestro país podría llegar a tener connotaciones insolidarias, e incluso puede que desastrosas, en sus países de origen al producir una importante descapitalización en RRHH en los mismos, generalmente con más necesidades que el nuestro.
Quizás, otras preguntas también merezcan una reflexión ¿Qué ha despertado el interés de los médicos de otros países por acudir a formarse al nuestro? ¿Vienen con intenciones de desarrollar aquí su vida profesional o vienen para formarse y regresar a su país?
Disponemos de un sistema de formación especializada mediante sistema de residencia integrado, básicamente, en el SNS que forma médicos especialistas, financiado con dinero público y que debería tener entre uno de sus fines primordiales asegurar los relevos generacionales de unos profesionales altamente especializados y formar un número de éstos adecuado a las necesidades para garantizar la viabilidad y calidad de la asistencia de nuestro sistema sanitario. Quizás si los fines son otros diferentes a los aquí enunciados, se podrían buscar otras soluciones.
Como consecuencia de todo lo anterior parece lógico intentar aportar algunas medidas que puedan facilitar garantías a todos los agentes implicados en la salud (ciudadanos, profesionales y gestores). Destaquemos las siguientes:
- Una revisión de la legislación que permita que nuestros licenciados no se puedan sentir discriminados por unas normas de acceso y unos baremos que les perjudican respecto a los de otros países con los que, supuestamente, compiten en condiciones de igualdad.
- La revisión de las condiciones de ciertas especialidades poco demandadas pero imprescindibles, nos indica la imperiosa necesidad de mejorar el atractivo de las mismas.
- La CESM, siendo referente de los estudios de demografía médica en nuestro país, ve con preocupación la situación actual, y cree urgente revisar las condiciones y el acceso de las próximas convocatorias.
La Salud de nuestros ciudadanos y la dedicación de nuestros profesionales exigen de nuestros dirigentes la adopción de medidas de mejora que garanticen un sistema sanitario sostenible y esperamos con este análisis de lo ocurrido aportar algo de luz para la planificación de las futuras necesidades de RRHH.
Sindicato Médico de Granada (Simeg)
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