Nuevos y eternos fallos del sistema informático DIRAYA retrasan la atención en los centros de salud

martirio del diraya                       El DIRAYA sigue siendo la vergüenza de lo que debió ser, después de más de ocho años empleados en su implantación, hoy por hoy en el segundo decenio del siglo XXI, es un fracaso como aplicación informática y como ayuda al personal asistencial del Servicio Andaluz de Salud (SAS), al menos en Primaria, en donde se presume de estar completamente implantado. Nadie puede creer, que a estas alturas de desarrollo tecnológico y después de bastantes cientos de millones de euros gastados, siga sin funcionar y lo que es peor limando la paciencia de sus usuarios que se organizan en foros y grupos para denunciar las deficiencias, de tal modo que afecta directamente a su salud, pero nadie dimite, incluso en la Consejería de Salud afirman que no le consta ninguna incidencia considerable en los últimos meses a Diario Sur de Málaga que este pasado fin de semana se ha hecho eco del asunto. Se comprende que el mejor de los casos, o le ocultan información a la consejería o hacen alarde de cinismo, pues basta entrar en internet y buscar "diraya", lo fácil es obtener el Grupo "Diraya Canaya" un grupo de Facebook con más de 200 miembros donde a diario denuncian las deficiencias de tan nefasta aplicación, que más que ayuda presta desamparo a los profesionales que tratan de usarlo.

El sistema informático Diraya trae de cabeza a los médicos del SAS en los centros de salud. Las frecuentes caídas y fallos que tiene provoca que los facultativos no puedan desarrollar su trabajo con normalidad, lo que redunda en una mayor demora en la asistencia, con el perjuicio para los usuarios. Este sistema -una base de datos que almacena la historia digital de salud de cada paciente- cuenta con utilidades para los médicos, como acceder al historial de los enfermos o rellenar la receta electrónica.

Desde su puesta en marcha hace siete años, el cuelgue y las caídas del Diraya se han reproducido en los centros de salud de las ocho provincias andaluzas. Esa circunstancia se ha agudizado en el último mes y medio tras unas modificaciones realizadas, denunciaron a este periódico varios facultativos de familia que sufren a diario las pérdidas de conectividad del sistema, lo que deja inoperativos los ordenadores. «El Diraya se cuelga todos los días. Antes daba problemas, pero no tantos. Ahora es algo desesperante», subrayó un profesional de la medicina.

Las averías obligan a reiniciar el ordenador hasta que se consigue que el programa informático vuelva a funcionar. El proceso puede durar tres o cuatro minutos. Si el fallo se repite varias veces en un día, el facultativo emplea en solucionarlo el tiempo equivalente al que dedica a ver a tres pacientes en la consulta.
«Hemos protestado al SAS, explicando que no se puede estar así. Es un perjuicio para nosotros y una molestia para los usuarios, que soportan las demoras hasta que se arregla el sistema. Sin embargo, la situación no ha mejorado. Es algo que pasa en Málaga, pero también en el resto de provincias andaluzas. Trabajar así es un suplicio», indicó otro facultativo.

Las quejas contra las averías del sistema informático son muy frecuentes entre los profesionales de la medicina en los centros de salud. Uno de los afectados puntualizó que los fallos se han acentuado después de unas modificaciones introducidas en Diraya. «Hicieron los cambios para mejorar su funcionamiento, pero lo que ha pasado es que ha empeorado. Además, ahora tenemos que introducir más claves cuando encendemos el ordenador para poder acceder al programa. Como la conexión se va con frecuencia, cada vez que hay que activarlo, tardamos más tiempo en que se ponga operativo», manifestó este profesional.

Las anomalías más habituales del programa son, por un lado, que el ordenador se queda bloqueado, con una imagen fija en la pantalla. Para solucionarlo hay que reiniciar. Por otra parte, hay apagones o desconexiones. El facultativo está escribiendo o consultando algo y de pronto la pantalla se funde a negro, como cuando se va la luz. También son habituales las pérdidas de conectividad del programa, sobre todo cuando el médico está rellenando una receta electrónica. Cuando ese hecho se da, la única salida es reiniciar. «Con el paciente delante, y quejándose con todo el derecho del mundo por la molestia que le origina el fallo del sistema, no nos queda otra alternativa que comenzar a complementar la receta desde el principio», explica un médico de familia. Otro obstáculo que implican las caídas del Diraya es la imposibilidad de consultar la historia digital de los enfermos. «Nos pasamos el día metiendo las claves de acceso al sistema con tantos cuelgues y caídas», manifestó un médico. Y añadió: «Estas cuestiones afectan a nuestro estado anímico, resultan molestas para los usuarios y provocan demoras en la atención en las consultas».

Por su parte, fuentes de la Consejería de Salud señalaron que no les consta ninguna incidencia considerable en el funcionamiento del sistema Diraya en los últimos meses y solo puntualizaron que se ha puesto en marcha un modelo de apagado automático para los equipos informáticos de los centros sanitarios de Málaga, con lo que se ahorra unos 22.800 euros anuales, en consumo electrico se entiende.

Fuente: Diario SUR de Málaga


Sindicato Médico Andaluz

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