Comunicado del SMA sobre los paros de la actividad voluntaria anunciados por los servicios de anestesiología

La exigencia de un Estatuto propio y de una mesa de negociación específica, así como del final de las guardias y las continuidades obligatorias, de una clasificación profesional justa y del cómputo de la jornada extra de cara a la jubilación son demandas que cuestionan la estructura actual del sistema sanitario público.

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El conflicto que enfrenta desde hace meses al colectivo de médicos y facultativos con el Ministerio de Sanidad tiene su origen en el maltrato histórico que nuestro colectivo ha sufrido por parte de todos los partidos políticos que han gobernado España y Andalucía durante las últimas cuatro décadas. Ninguno de ellos está exento de responsabilidad y todos tienen en su mano reparar este agravio histórico. Existen, por tanto, dos frentes de conflicto y de potencial negociación, uno nacional y otro autonómico.

A nivel nacional, el Ministerio ha mostrado una irresponsabilidad insólita. Su negativa a escuchar a nuestro colectivo y su voluntad de sacar adelante un texto pactado en una mesa donde la presencia de los Sindicatos Médicos es marginal, demuestra hasta qué punto el desprecio a nuestras demandas sigue arraigado en un sector de la política de nuestro país. La aprobación de este Anteproyecto de Estatuto Marco por parte de Consejo de ministros extiende esta responsabilidad al conjunto del Gobierno de España y refleja la obcecación de un Gobierno en descomposición que ha cerrado definitivamente la puerta al diálogo con los médicos y facultativos. 

A nivel autonómico no hay muchos más avances. El Partido Popular, que gobierna la mayoría de las comunidades autónomas, se ha limitado hasta ahora a apoyarnos de manera retórica y a utilizar el conflicto para desgastar políticamente al Gobierno de la nación. No obstante, a pesar de todo, algunas comunidades han alcanzado acuerdos con nuestro colectivo, como es el caso de Galicia o Navarra.  

La oferta de diálogo por parte del Partido Popular de Andalucía (PPA) ha abierto por primera vez una puerta a la negociación en nuestra comunidad. La ausencia de Gobierno impide alcanzar acuerdos con la Administración, pero el compromiso hecho público por el SMA y el PPA, llamado a gobernar nuestra autonomía con toda probabilidad, tiene el objetivo de alcanzar antes del 30 de junio un acuerdo sobre un conjunto de mejoras para nuestro colectivo a desarrollar a lo largo de la próxima legislatura. No podemos dar por hecho el éxito de la negociación, pero tampoco menospreciar el valor de esta oferta de diálogo.

El Sindicato Médico Andaluz comprende a los compañeros que desean manifestar su rechazo a la actitud del Gobierno de la nación mediante paros de la actividad voluntaria. Comprendemos en especial a los anestesiólogos, entre otras cosas porque muchos delegados del SMA lo somos. La esclavitud de las jornadas maratonianas, la falta de descanso y las continuidades asistenciales obligatorias castiga con especial saña a este colectivo médico. Justo porque somos conscientes de la gravedad de su situación y de la urgencia de ponerle fin, creemos que lo más útil en este momento es centrar nuestros esfuerzos en la negociación autonómica que se nos ha ofertado. 

Los paros de la actividad voluntaria, especialmente los de servicios claves como el de Anestesiología, constituyen una acción sindical de extraordinario valor. La huelga autonómica es otra medida de presión que formará parte de nuestra estrategia futura si no hay acuerdo. Estas medidas serán alentadas, apoyadas y coordinadas por el SMA tan pronto como el diálogo que ahora se inicia muestre indicios de fracaso. 

La exigencia de un Estatuto propio y de una mesa de negociación específica, así como del final de las guardias y las continuidades obligatorias, de una clasificación profesional justa y del cómputo de la jornada extra de cara a la jubilación son demandas que cuestionan la estructura actual del sistema sanitario público. Vencer la feroz resistencia que las administraciones y los otros sindicatos están oponiendo a este cambio no será fácil, pero no vamos a parar hasta conseguirlo.