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28/09/2015

Atención Hospitalaria, Atención Primaria, Agencias públicas, Otros Facultativos, Cuerpo A4, EIR, Técnicos de Salud,

José Luis Gutiérrez y su nefasta herencia

José Luis Gutiérrez y su nefasta herencia

En estos días hemos leído en diversos medios, varias noticias sobre posibles contratos irregulares con empresas vinculadas al ex-gerente del SAS.

​                    Según publicaba hace unos días ABC, “José Luis Gutiérrez, desde su cargo y durante los siete años en los que estuvo como máximo dirigente del ente instrumental de la sanidad pública andaluza, contrató los servicios de la empresa Eurocontrol. Esta compañía, especializada en inspección, seguridad y control de calidad, cuyo director de Consultoría y Gestión era su hermano menor, Javier, facturó al menos 2,8 millones de euros en ese período.” 

         Este asunto, nos preocupa seriamente por cuanto tiene una gran trascendencia en la Gestión de esta Sanidad Pública Andaluza que siempre hemos defendido. Desconocemos cuanto habrá de cierto en todo esto y no sabemos, por tanto, hasta que punto el lucro personal y su nepotismo ha podido marcar el rumbo gestor del SAS y la Consejería de Salud. 

                       En cualquier caso, y al margen de la certeza o no, de los hechos descritos por este periódico, la trayectoria de J.L. Gutiérrez (“valido” intransigente y autoritario de la todopoderosa Mª Jesús Montero) ha estado marcada por el desprecio a los médicos, las decisiones arbitrarias  y muchas veces tendenciosas, las presiones a cualquier colectivo que no apoyara sus propuestas, el ninguneo a las fuerzas sociales y la inaplicación de la normativa y los dictámenes judiciales. Por todo ello, estas  supuestas  acciones ilegales (caso de confirmarse), no vendrían  más que a corroborar lo que ya todos intuíamos: los principales motivos que han guiado la gestión de J.L. Gutiérrez en su etapa al frente del SAS han sido su “propio ego” y la búsqueda de unas nuevas formas de gestión y estructura asistencial que beneficien a quienes forman parte de su entorno.

                   Toda iniciativa que viniera  de cualquier otro sitio y que no sirviera a los intereses que él consideraba admisibles, era sistemáticamente rechazada y generalmente ridiculizada. Cualquier propuesta de reestructuración de la asistencia o de racionalización de recursos ajena a su entorno, era calificada de reaccionaria y antisocial. Mientras,  él conducía al SAS por el camino de la “externalización” (una forma eufemística de privatización) y el “ahogamiento financiero”, provocaba deterioros irreversibles en la calidad asistencial y presenciaba impasible como el “burnout” crecía entre los profesionales a las cotas más altas jamás conocidas. Y lo peor, todo esto lo hacía presumiendo, orgulloso de sus conquistas y siempre prepotente y al margen de cualquier forma de diálogo con nuestro colectivo.

                    Es posible que algunas de estas cosas ocurran como consecuencia de esta forma de “carrera profesional” en la gestión del SAS, que permite que un Jefe de Sección o Servicio, un recién nombrado a dedo Director de UGC de cualquier centro asistencial, pueda ser ascendido directamente a la Gerencia de la mayor empresa andaluza aún cuando no posea ninguna experiencia o formación en Gestión.  Es posible que determinadas formas de incompetencia favorezcan la aparición de irregularidades gestoras e incluso es posible que sean los intereses partidistas los que desgraciadamente condicionen y hasta determinen el rumbo de nuestra Sanidad y los nombramientos en los cargos directivos.

                 Pero a estas alturas, todo lo dicho no tiene importancia, ya nos da igual si los hechos son o no reales. Le deseamos lo mejor a D J.L. Gutiérrez en su vida personal y lo único que esperamos es que nunca, por favor, nunca, vuelva a dirigir nuestro SAS ni a influir determinantemente en el rumbo de nuestra Sanidad Pública. Lo demás, su responsabilidad o no en los hechos, la posibilidad de que se produzcan contratos irregulares con empresas de familiares, nos importa poco o nada, siempre que no ocurran en el sector público (ese que él, decía defender).    

Comité Ejecutivo SMA