El colectivo médico y facultativo andaluz muestra su cohesión y firmeza en una jornada histórica

El seguimiento de la huelga se sitúa por encima del 85% entre los facultativos que podían ejercer su derecho a paro, con una línea de seguimiento ascendente desde el primer día de huelga.

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El colectivo médico y facultativo andaluz ha protagonizado este 18 de febrero una de las movilizaciones más relevantes de la profesión en las últimas décadas. Miles de médicos han salido a la calle para rechazar el proyecto de reforma del Estatuto Marco impulsado por el Ministerio de Sanidad, en una jornada que desde el Sindicato Médico Andaluz (SMA) calificamos de “histórica” por su grado de seguimiento y por la unidad mostrada.

El presidente del SMA, Rafael Ojeda, fue claro en su diagnóstico: el texto que pretende aprobar el Ministerio “no recoge ni una sola de nuestras reivindicaciones”. Según explicó, incluso algunas demandas que sí aparecían en borradores intermedios desaparecieron posteriormente del documento final. Para el sindicato, el nuevo Estatuto no sólo ignora las peticiones del colectivo, sino que “consagra el maltrato” a los facultativos y perpetúa un modelo que consideran agotado.

Ojeda subrayó que la responsabilidad de la situación no puede limitarse al Ministerio de Sanidad. A su juicio, se trata de una decisión política que implica al conjunto del Gobierno. “Llevar a la sanidad a una situación de tensión y crisis como la que estamos viviendo es absolutamente irresponsable”, afirmó, insistiendo en que el conflicto solo podrá desbloquearse si se asume desde el máximo nivel del Ejecutivo.

El seguimiento de la huelga se sitúa por encima del 85% entre los facultativos que podían ejercer su derecho a paro, con una línea de seguimiento ascendente desde el primer día de huelga, especialmente en los centros hospitalarios andaluces. Desde el SMA queremos subrayar los datos globales trasladados por las administraciones no reflejan con precisión la realidad, ya que una parte importante de la plantilla se encuentra en servicios mínimos, de guardia o saliente, lo que reduce el número efectivo de profesionales que pueden secundar la convocatoria.

En su comparecencia, Ojeda quiso dejar claro que la protesta no responde a una reivindicación salarial. “Esta huelga no es por más retribuciones”, insistió. “Estamos pidiendo mejores condiciones de trabajo y el fin de una situación de explotación laboral y de falta de consideración hacia nuestro colectivo”. Para el sindicato, el hecho de que los médicos y médicas asuman el sacrificio económico que implica una huelga sin reclamar aumentos salariales debería hacer reflexionar a los responsables políticos y a las administraciones.

Durante las manifestaciones que se realizaron en todas las capitales andaluzas se dio lectura a un manifiesto que enmarcó la protesta del colectivo en un “uno de los momentos más críticos de su historia”. Los facultativos/as reivindican que son quienes sostienen el sistema sanitario público y quienes garantizan cada día la atención médica, y han decidido “decir basta” ante el deterioro progresivo de sus condiciones laborales.

El manifiesto rechaza de forma firme la reforma del Estatuto Marco porque, tal y como está planteada, no responde a las necesidades reales del ejercicio médico ni a los retos del sistema sanitario. Denuncia que el texto no reconoce la singularidad de la profesión, mantiene niveles inaceptables de temporalidad y no afronta de manera decidida los problemas estructurales de la jornada laboral. Además, advierte de que un marco normativo que no garantice estabilidad, dignidad y seguridad jurídica compromete la capacidad del sistema para retener talento y ofrecer una atención segura y de calidad.

Entre las principales reivindicaciones del SMA figura la aprobación de un estatuto propio para el colectivo médico, una norma específica que regule sus condiciones de trabajo y sus funciones dentro del sistema sanitario, como ocurre en la mayoría de países europeos. El sindicato reclama también una mesa de negociación propia, distinta de la de los sindicatos generalistas, donde se aborden de forma específica los asuntos que afectan a los facultativos.

Otro de los puntos clave es la regulación de la jornada laboral. Los médicos denuncian el actual sistema de guardias obligatorias, cuya duración y retribución no pueden negociar, y que en la práctica se traduce en horas extraordinarias pagadas a bajo coste que sostienen el funcionamiento del sistema. A ello suman la necesidad de reformar la jubilación para que se tengan en cuenta los excesos de jornada acumulados a lo largo de la vida profesional y de adecuar la clasificación profesional al nivel de formación y responsabilidad que asumen.

El SMA se declara dispuesto al diálogo, pero también decidido a mantener las movilizaciones hasta que se abra una negociación real con participación efectiva de los representantes de la profesión. “No pedimos privilegios, exigimos respeto”, resume el espíritu de una jornada que, según el Sindicato Médico Andaluz, marca un punto de inflexión en la defensa de la dignidad profesional y del futuro de la sanidad pública.