El Estatuto Marco del Ministerio y los sindicatos de clase solo beneficia a sus firmantes

El Estatuto Marco que ha firmado el Ministerio con los sindicatos de la Mesa del Ámbito consagra un modelo fracasado y sin futuro.

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En contra de lo que han defendido en una rueda de prensa conjunta el Ministerio y los sindicatos del Ámbito, el Estatuto Marco que han pactado no contiene ninguna mejora sustancial para nuestra profesión. De hecho, perpetúa el maltrato histórico del que somos víctimas y el desprecio de nuestros derechos al descanso, a la conciliación y a una jornada laboral similar a la del resto de los trabajadores. Este Estatuto Marco consolida un modelo sanitario fracasado que devalúa la figura del facultativo y desprecia la importancia de la relación médico-paciente.

También es falso, en contra de los que afirman los sindicatos de clase, que el actual modelo de negociación laboral en la sanidad pública proteja los derechos de los médicos y facultativos. No hay más que contemplar la masiva fuga de médicos de la sanidad pública y la movilización arrolladora de nuestro colectivo contra el Estatuto Marco pactado en la mesa del Ámbito. Una mesa de negociación y un estatuto específicos para nuestro colectivo nos permitirían defender de manera más eficaz nuestros derechos, pero acabaría con los privilegios de los sindicatos de clase. Esa es la razón por la que estas organizaciones han apoyado al Ministerio en esta pugna contra nuestro colectivo, hasta el punto de aparecer unidos en una rueda de prensa defendiendo la polémica norma.

Los sindicatos de clase ocupan una posición privilegiada en el actual modelo de negociación laboral. Actualmente, CCOO y UGT ostentan la condición legal de “sindicatos más representativos”, lo que les garantiza el derecho a estar presentes en todas las mesas de negociación sea cual sea la representatividad que hayan obtenido en las elecciones sindicales correspondientes.

Las mesas de negociación generales, en las que todos los profesionales negocian sus condiciones de trabajo al mismo tiempo, también les benefician. Los sindicatos de colectivos minoritarios, como el nuestro, nunca podremos superar la barrera electoral que nos impone la dimensión reducida de nuestra plantilla, ni la barrera negociadora impuesta por una mesa en la que se negocian a la vez las condiciones laborales de todas las categorías profesionales. No puede extrañarnos que los sindicatos de clase defiendan este modelo. De hecho, es muy significativo que desde el Ámbito hayan exigido al Ministerio que no hable con nosotros y hayan negado legitimidad a las reuniones con el comité de huelga. Nunca olviden esta imagen: sindicatos exigiendo al Ministerio que no hable con un comité de huelga.

Para desacreditar nuestras movilizaciones, el Ministerio y los sindicatos de clase nos acusan de elitistas, o de estar movidos por espurios intereses políticos. La acusación de elitismo a un colectivo que soporta nuestras condiciones laborales resulta tan ridícula que no merece respuesta. Con respecto a la supuesta politización del conflicto, no cabe duda de que existe, pero solo en la estrategia del Ministerio.

Mónica García siempre ha afrontado la situación de la sanidad pública y la de nuestro colectivo en clave política. Cuando estaba en la oposición clamaba contra la precariedad laboral del médico, pero solo como parte de una estrategia política para acceder al poder. Ahora dice justo lo contrario, pero solo como estrategia para conservarlo. En ambos casos, apoya sus afirmaciones en su condición de médica anestesista. Una médica de opinión tornadiza, por lo que se ve.

Cuando llegó al Ministerio anunció un nuevo Estatuto Marco que mejoraría radicalmente nuestra situación, pero sacó una norma calcada a la anterior. Cuando nos opusimos a la norma con sus propios argumentos, nos acusó de elitistas. Su acto de toma de posesión como ministra obró en un segundo la magia de transformar a unos parias en unos señoritos. Ante lo insostenible de su situación, buscó la complicidad política y sindical de la Mesa del Ámbito, pero la presentó como un pacto por el futuro de la sanidad pública. Casi se enorgullece uno de que alguien con esta trayectoria te desprecie.

La sanidad pública española no tiene futuro si no nos escucha y pone remedio a lo insostenible de nuestra situación. El Estatuto Marco que ha firmado el Ministerio con los sindicatos de la Mesa del Ámbito consagra un modelo fracasado y sin futuro. Esta es la realidad, por más que desde ciertas posiciones interesadas intenten convencernos de lo contrario.